SEXO BAJO PRESIÓN

por Equipo Crónica Digital - 30 de junio, 2005

Contrario a lo que a veces se asegura desde el imaginario popular, la vida sexual de un hipertenso, cuando está controlado, puede ser como la de cualquier otro individuo normotenso (de presión normal), más bien condicionada por sus características personales que por su padecimiento.

Así lo afirmaron a Sexo Sentido varios integrantes de la Comisión Nacional de Hipertensión Arterial (HTA), a propósito de celebrarse hoy, 14 de mayo, el Día Mundial de la lucha contra esta enfermedad, catalogada por la Organización Mundial de la Salud como el “asesino silencioso”, por el alto número de vidas que cobra cada año en accidentes cardiovasculares y cerebrales o por insuficiencia del riñón, entre otras secuelas fatales.

Por eso, para quienes padecen de este mal, la primera recomendación médica es aumentar su ejercicio físico y sus momentos de relajación, dos propósitos que sin duda se combinan muy bien en el sexo.

“De ningún modo está contraindicada para los hipertensos una vida sexual lo más placentera posible”, aclara el doctor Alfredo Vázquez, especialista del capitalino hospital Hermanos Ameijeiras, apoyado por el criterio de los galenos Servando Agramonte, experto en Rehabilitación, y Luis Augusto Céspedes, de la Atención Primaria de Salud.

Tal “actividad” física resulta siempre beneficiosa, sobre todo para aquellos cuya HTA es esencial o primaria, es decir, que no tiene un origen específico y único, sino que es provocada por una gran variedad de factores hereditarios y ambientales, como pasa con el 95 por ciento de todos los hipertensos en el mundo, nos confirma el doctor Agramonte.

UNA SUBE Y EL OTRO NO

Pero querer no siempre es poder. En ocasiones los pacientes hipertensos masculinos se quejan de una disfunción eréctil que dificulta la realización del coito, la cual es más probable cuando la HTA se vincula a otros factores de riesgo como la edad, la obesidad, o los trastornos metabólicos, precisa el doctor Céspedes.

También el tratamiento farmacológico suele producir dicho efecto, adverso para el desempeño sexual y la autoestima del paciente, puesto que al disminuir la presión sanguínea reducen la perfusión o irrigación de los genitales, aclara.

Por eso los especialistas insisten en que es mucho mejor adoptar un estilo sano de vida y prevenir la hipertensión, que dejarla “correr” hasta niveles tales en los que se imponga el uso de medicamentos para evitar males mayores, según asevera el doctor Vázquez.

Por su parte el doctor Céspedes comenta que tal disfunción puede convertirse en un nuevo motivo de estrés, y por ende de nuevas subidas de tensión, generando una menor respuesta del aparato sexual sin que su causa sea realmente orgánica.

Varios estudios internacionales demuestran que no existen grandes diferencias de “culpabilidad” en los medicamentos antihipertensivos de uso actual, sino que la reacción depende en gran medida del propio individuo.

Pero no solo los hombres se perjudican a causa de un mal manejo de su enfermedad. Aunque no hay reportes de disfunción sexual en mujeres por causa directa de la HTA, en muchos casos se produce un daño arterial de consideración en los miembros inferiores, llegando hasta su claudicación irreversible, lo que sin duda, compromete el desempeño de la paciente en todas las esferas de la vida, asevera el doctor Vázquez.

La doctora Deysi Navarro, del Instituto Nacional de Endocrinología, propone una mirada más social sobre el tema, pues al decir de esta experta, muchas mujeres se encargan demasiado del bienestar de los otros y muy poco del propio. Por eso están más afectadas que los hombres.

“A pesar de que su calidad de vida se deteriora, muchas mujeres adultas —sobre todo en el climaterio— no sacan tiempo de sus múltiples tareas para ir a tomarse la presión regularmente o aplicar un tratamiento con todo rigor, que incluya caminatas relajantes y despreocupadas o el disfrute de un rato amoroso sin la ‘presión’ hogareña”, afirma ella.

EL FUTURO EXIGE CAMBIOS

Para las féminas en edad fértil, la hipertensión puede tener otra cara más comprometida, que debe mirarse con total seriedad y enfoque preventivo, alega la doctora Navarro. El embarazo de por sí es una etapa que genera muchos cambios vasculares y hormonales, desestabilizando la presión en las gestantes, ya sean hipertensas o tengan predisposición a serlo.

Si esos niveles son muy altos implican grandes riesgos para la vida de la madre y el bebé, pues conducen a una preclamsia o una eclamsia. “Por supuesto que a medida que avanza la gestación el riesgo es mayor, pero el cuidado de la madre debe ser una prioridad desde el inicio de la preñez, e incluso desde antes”, recalca la experta.

Por eso se ofrecen las llamadas consultas preconcepcionales, a las cuales deben asistir todas las mujeres que deseen tener un hijo y padezcan de cualquier enfermedad crónica, incluida la hipertensión, o quienes se sepan propensas por razones hereditarias.

“Así pueden elegir con su médico los medicamentos a consumir para no afectar al feto, y además esclarecer si la decisión de embarazarse en ese momento no representa o acelera algún peligro para su organismo”, añade la doctora.

Y sobre todo, las futuras madres deben estar dispuestas a establecer en su vida todos los cambios conductuales que sean necesarios para lograr un embarazo feliz, sin sobresaltos, sean o no hipertensas conocidas, incluyendo el consumo de alimentos en la cantidad y calidad requeridos, además de disminuir la sal y otros productos como los enlatados y dulces finos, que tienden a subir la presión innecesariamente.

ENFOQUE SOCIAL

Un aspecto significativo es que la HTA puede pasar inadvertida durante mucho tiempo mientras está minando la salud del enfermo de muchas maneras, y aunque se considera un mal de adultos, ya se ha demostrado que inicia desde la infancia o adolescencia, sobre todo en individuos con sobrepeso y muy sedentarios.

De modo general, todos los expertos consultados sobre el tema de la hipertensión y su influencia en la sexualidad coinciden en que es necesario establecer una atención integral a las personas afectadas y no tratar la dolencia desde un enfoque puramente médico, sino también en su dimensión social. Toda actividad que movilice al cuerpo mejora nuestro estado físico, y también nuestro psiquismo y relaciones interpersonales, afirma el doctor Agramonte.

Pero calidad de vida para los hipertensos a cualquier edad implica también mayor respeto de su pareja y familia, compresión de su estado de salud y colaboración en el hogar, para que nadie se sienta tan presionado con las tareas domésticas que no pueda dedicarse un tiempo a sí mismo, sin estrés, para disfrutar de lo bueno que le ofrezca la vida.

Por: Jrebelde
Santiago de Chile, 30 de junio 2005
Crónica Digital , 0, 99, 8

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