LO DE LA “PARTÍCULA DE DIOS” VA EN SERIO

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Uno de los conferencistas de la  Asamblea General de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP) de 2011, terminó su exposición con una declaración nada convencional: “El año que viene vamos a realizar un gran descubrimiento: si encontramos el bosón de Higgs, será un gran triunfo científico. Y, si no lo encontramos,  también!”.

Incluso para mí, acostumbrado al peculiar mundillo de los físicos, la declaración que acababa de oír sonaba bastante “autosuficiente”. Claro; el ponente era ni más ni menos que el profesor Heuer, director del CERN (Organización Europea de Investigación Nuclear), bajo cuyo manto se realizan trascendentales experimentos en el llamado “Gran colisionador de hadrones”.

Un anuncio del CERN del pasado 4 de julio de 2012 demuestra que la  “autosuficiencia” del conferencista estaba completamente justificada: como resultado de nuevos y costosos experimentos, se ha encontrado una nueva partícula; un nuevo “ladrillo elemental” del Universo.

Con los datos disponibles en estos momentos, hay certeza de que la nueva partícula es un “bosón”…que, además, tiene “99 papeletas” para ser una de las variantes del tan esperado “bosón de Higgs”. (En honor a la verdad, en caso de que no se trate del bosón específico de marras, estaríamos en presencia de un resultado aún más divertido, Âípor exótico!).

El bosón de Higgs es una partícula elemental que constituye la última pieza que faltaba en el monumental rompecabezas de la llamada “Teoría Estándar”, la cual describe qué componentes exactamente forman la materia visible en el Universo -nosotros mismos incluidos-, así como la naturaleza de las fuerzas de interacción entre tales componentes.    Resulta algo así como el colofón (si existiera tal cosa en la Ciencia) de los extraordinarios aportes de genios de la talla de Galileo, Newton y Einstein. Dícese que el propio Higgs llamó alguna vez  a su bosón “La partícula de Dios” -aunque prontamente se vio obligado a aclarar que, siendo ateo, se trataba solamente de una broma-.

A pesar de que la existencia del famoso bosón había sido predicha teóricamente por Higgs a mediados de los 1960â€Ös siendo aún muy joven, no podía ser aceptada por la comunidad científica si no era comprobada experimentalmente -un requisito fundamental del “método científico”.

Los recientes experimentos del CERN parecen indicar la existencia de la escurridiza partícula, dando un impulso nada despreciable a nuestra comprensión de cómo funciona el Universo.

Y, en mi opinión, también un impulso no menos sustancial a Higgs (hoy día de 78 años de edad) hacia un futuro Premio Nobel de Física -a cuya ceremonia bien podría ir acompañado de alguien involucrado en los experimentos del CERN que estos días están haciendo titulares.

Santiago de Chile 8 de julio 2012
Por Ernesto Altshuler Doctor en Ciencias Físicas
Fuente Prensa Latina
Crónica Digital

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