Por Marcelo Solervicens :REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO POLÍTICO CHILENO.

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En Chile se vive un proceso interesante pero muy limitado de abandono de las políticas neoliberales y del rol subsidiario del Estado heredadas de la dictadura militar de Pinochet hace 24 años. Aunque se rompe simbólicamente con la dictadura de Pinochet y ha habido cinco gobiernos civiles y comienza el sexto gobierno. Veamos algunos elementos.

En primer lugar, es necesario destacar que el gobierno chileno dirigido por segunda vez por la presidenta Michelle Bachelet,[1] espera adoptar a más tardar el 31 de enero de 2015, aspectos claves de la reforma educacional (el fin al lucro, al copago y la selección), la despenalización del aborto en casos de violación, de inviabilidad del feto y peligro para la vida de la madre; la ley de Acuerdo de vida en pareja, la creación del ministerio de la mujer, todas ellas leyes que no requieren quórum calificado. También espera, contar con el apoyo de algunos diputados y senadores de la oposición derechista para adoptar la esperada reforma del sistema binominal de votación por distrito que ha permitido la sobrerrepresentación de la derecha en los últimos 24 años.

Para fines de año, el gobierno presentará el proyecto de reforma laboral, la ley Ricarte Soto, (referida al fondo de medicamentos de alto costo), el de la elección directa de los intendentes y de los consejos regionales así como una ley sobre la seguridad pública. Se espera también el depósito de proyectos que completen la reforma educacional con la des municipalización y el estatuto docente.

Todas estas medidas se agregan a la adopción de una versión diluida de la ley tributaria,[2] que fue paradojalmente saludada por la oposición derechista al no cuestionar lo esencial del modelo. Esa era una pieza maestra del programa de gobierno, pero los estudiantes critican que los fondos escasos que se obtienen son destinados prioritariamente a apoyar de manera individual a los alumnos mediante becas o bonos a personas en lugar de financiar masivamente la educación pública para que mejore la calidad de la enseñanza.

Como se recordará existía un consenso social de la necesidad de reformar la educación luego de las masivas movilizaciones sociales bajo el gobierno derechista del anterior presidente Sebastián Piñera. Ahora ese consenso parce haberse diluido según muestran las encuestas.

Otro aspecto clave del programa del segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet a la cabeza de la vasta coalición de centro izquierda Nueva Mayoría, en reemplazo de la fallecida Concertación de Partidos por la democracia, era la de iniciar la reforma a la Constitución heredada de la dictadura militar de Pinochet de 1973 a 1990, y que todavía no ha podido ser reformada después de casi 25 años de gobiernos civiles porque requiere altos quórum en la cámara de diputados y el Senado. Ese tema sigue postergado de la agenda gubernamental.

En ese marco, el balance de cambios provocados por el gobierno de Michelle Bachelet es muy limitado y no ha concitado la participación ciudadana esperada.

En segundo lugar, es necesario destacar que ello se debe a las debilidades de la propia coalición gobernante Nueva mayoría. Ella reúne desde Demócrata Cristianos hasta comunistas, pasando por los socialistas radicales y pepedeistas y cuenta con mayorías en la cámara de diputados y en el senado para imponer todos los importantes cambios que no requieren quórum calificado. Sin embargo, son las fisuras en la propia coalición de gobierno, principalmente de la Democracia Cristiana las que obstaculizan los cambios y que algunos observadores estiman que terminará en un futuro cercano aliada de la derechista Renovación Nacional.[3]

Esas debilidades de la coalición gubernamental, favorecen la derecha política, la que luego de la derrota de la candidata de la coalición de derecha Evelyn Mathei, está en proceso de recomposición, luego de la aplastante derrota sufrida en las urnas en diciembre pasado. La derecha se convenció que debe dejar atrás el discurso favorable a la dictadura militar, y concentrarse en los principios tradicionales de derecha. Renovación nacional acaba de eliminar de su declaración de principios toda mención a la dictadura de Pinochet de la que se consideraban herederos. La Unión Demócrata Independiente UDI se propone salir de la defensa del status quo heredado de la dictadura de Pinochet, siguiendo presiones de clubes de derecha que proponen deslindarse de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura y defender el discurso neoliberal, los valores conservadores, el merito individual, la supremacía del mercado y el rol subsidiario del estado.

Pese a su debilidad actual, la derecha cuenta con el monopolio de los medios de comunicación y una sobrerrepresentación en el parlamento y un aliado de peso en la Democracia Cristiana que prefiere el status quo y la llamada democracia de los acuerdos con la derecha, como se vio en la adopción de la reforma tributaria, aplaudida por medios empresariales nacionales y extranjeros que pueden seguir escapando al fisco.

En tercer lugar, es necesario destacar que el debate sobre los cambios revela que la coalición Nueva mayoría no ha reflexionado respecto de la profundidad de los cambios que se requieren para salir del modelo neoliberal. Se requiere cambiar la lógica elitista de la política, sin participación social.

Por ejemplo el actual debate sobre la reforma educacional sigue inserto en la lógica económica. Se prefirió contar con un economista como Nicolás Eyzaguirre en lugar de un educador a cargo del ministerio educación. La reforma plantea el fin del lucro en la educación pero no hace de su eje central, mejorar la calidad de la educación fiscal y defender que la educación construye la riqueza colectiva.

El movimiento estudiantil critica que el gobierno busca más regular el sistema particular subvencionado en lugar de ofrecer opciones viables para que las familias opten por la educción pública para sus hijos. Por ello los llamados sostenedores de colegios y universidades subvencionados con copago del Estado, encuentran apoyo en los apoderados y alumnos de esas dependencias.

Chile vive un proceso interesante de desmantelamiento progresivo de los aspectos más negativos del modelo neoliberal heredado de la dictadura pinochetista, pero no se trata de un proceso que cuestione el orden capitalista. Es un proceso semejante al de Brasil, que pese a mantener enormes desigualdades sociales, ha podido sacar de la pobreza a importantes sectores sociales. Sin embargo, no ha resuelto el problema de dejar atrás el fracasado modelo económico neoliberal caracterizado por la sobreexplotación de recursos naturales sin mayor valor agregado y que destruye el medio ambiente, que privatiza aún la casi totalidad de la reproducción de la vida social, que limita el estado a un rol subsidiario y fortalece una cultura individualista  que favorece a los que atesoran la riqueza. La nueva propuesta es la alianza público privada para dinamizar la economía porque existe consenso hasta en los sectores empresariales que el modelo primario exportador chileno se agotó.[4]

Finalmente, es necesario destacar que la transformación requiere en lo político, aumentar la participación, crear nuevos canales de participación frente al fracaso de los partidos políticos, como lo demuestra la abstención electoral. Se requiere un reemplazo de la política reservada exclusivamente a las élites, un reforzamiento como lo hace Argentina y se propone hacerlo Uruguay de defensa estatal de la diversidad de los medios de comunicación y expresión. Pasar de una cultura neoliberal basada en el predominio del mercado y el carácter subsidiario del Estado a una cultura de solidaridad y en la que el Estado juega un rol importante en la distribución del ingreso en tanto encarnación de la ciudadanía. Un desafío ante el que se encuentran los gobiernos progresistas latinoamericanos en este periodo pos neoliberal en América latina.

[1] Ver: http://www.msgg.gob.cl/presidenta-bachelet-fija-prioridades-y-urgencia-de-agenda-legislativa-para-el-proximo-trimestre/

[2] Ver http://reformatributaria.gob.cl/
[3] http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20141128/pags/20141128090721.html Gutenberg Martínez asoma cercanía con RN: “Si tuvimos acuerdos ayer no veo por qué no podemos tener otro tipo de acuerdos

[4] Ver http://www.elmostrador.cl/opinion/2001/06/03/robert-solow-y-el-agotamiento-relativo-del-modelo-chileno/

Por Marcelo Solervicens

Santiago de Chile, 2 de diciembre 2014
Crónica Digital

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2 Comentarios

  1. Me parece que es necesario aclarar, entre otros temas, el referido a “…iniciar la reforma a la Constitución heredada…”.

    El gobierno no ha comprometido en ningún momento tal reforma. Lo que está comprometido -establecido en el Programa, previo a la elección presidencial- es el cambio de Constitución que debe regir Chile. Una que que sea generada por la ciudadania ahora que el país vive en democracia y no bajo una dictadura.

    La Presidenta ha anunciado el inicio de este proyecto para 2015. Así el próximo año, lo primero que deberá definirse es cómo realizar este cambio.
    Este CÓMO va a dar origen al primer debate de este proceso, que no obstante se vé largo y complejo, es realizable.

    Una alternativa que más ha sonado, por el momento, es la denominada Asamblea Constituyente. Algunos han dogmatizado esta alternativa como la única y verdadera, lo cual no es ,políticamente, saludable. Es posible que hayan otros medios viables.

    Como sea, el nuevo año será el inicio del proceso de cambio y no de reforma de la Constitución fascista.

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