Por Francisco Villa Lezana: FAMILIARES, COLEGAS Y AMIGOS

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El mundo que compartimos –complejo e incierto-, por estos días ha sido objeto de impactantes ataques violentos y suicidas, con resultado de muerte para cientos de ciudadanos inocentes en Europa.  Estas manifestaciones de odio, de resentimiento y  venganza, de fundamentalismo religioso o de evidentes  propósitos políticos, tienen su origen en antiguos y prolongados procesos de duro colonialismo y dominación de naciones más fuertes sobre naciones más débiles; procesos de explotación y de intolerancia cultural y racial que han marcado la vida de muchas generaciones.

Las grandes potencias mundiales, sin disimular sus propósitos geopolíticos,  quieren ahora terminar de raíz con esta espiral de violencia desplegando, a su vez, toda su violencia militar en Siria e Irak.  ¿Será este el camino para construir la paz definitiva entre los pueblos?  No lo sabemos.

En esta hora de confusión, de grandes interrogantes y de miedos colectivos, démosle su lugar al AMOR, la herramienta más eficaz para abrir paso a la fraternidad humana  ¿una ingenuidad?  Posiblemente, pero nada perdemos con abrir un discernimiento sobre esta fuerza moral y espiritual que es el  fundamento de la unidad de la especie humana.

Los invito a compartir estas breves y modestas reflexiones mías sobre el AMOR.  A partir del último párrafo de estas reflexiones, bien podríamos afirmar que si el Amor es verdadero podrá triunfar sobre la Muerte.  Tal es la fuerza del AMOR.

REFLEXIONES SOBRE EL AMOR

El AMOR, tal como yo lo entiendo, me conmueve y me inspira.

El AMOR es comunicación, es apertura a los demás, es afección  incondicionada y desinteresada por los otros, es reconocimiento y aceptación del otro, es donación, es regalo, es gratuidad.

El AMOR supera, desborda a la Justicia; la justicia humana es proporcional y matemática, premia o castiga según el mérito o demérito de nuestros actos.  En el AMOR no hay cálculo ni medida, ni intereses ni transacciones.  El AMOR es total y pleno.

El AMOR se expresa en el afecto, el cariño, el respeto, la consideración, la gentileza, la comprensión, el apoyo, la compañía.  El AMOR se manifiesta en la alegría que sentimos por el triunfo o la realización de los demás. El AMOR es compasivo, se expresa en la capacidad de conmovernos por el dolor y el sufrimiento de los otros.

Para muchos, está primero el AMOR a DIOS y a la CREACIÓN.  Para la mayoría de los seres humanos está el AMOR a la pareja, a los padres, a los hijos, a la familia, al hogar;  está el AMOR a la tierra en que se ha nacido y vivido, el AMOR a la patria, el AMOR a la vocación y a la profesión;  está también el AMOR al saber, a la cultura, a un proyecto de vida, a un proyecto de país; está, desde luego, el AMOR a la humanidad que se manifiesta como AMOR  a la Justicia, a la Paz y a la Libertad.

 

El AMOR es Luz y Vida; es el alfa y el omega de la existencia humana; el AMOR nos transforma y nos eleva, nos pone en un plano superior de autorrealización.  El AMOR hace germinar la Vida y sostiene la Vida hasta el final.

Si el AMOR es bondadoso, es verdadero y sublime, entonces supera en nosotros nuestra contingencia y nuestra finitud y, se proyecta hacia lo ilimitado, haciéndose infinito y eterno.

 

Francisco Villa Lezana.

Santiago de Chile, 21 de Noviembre 21 de 2015.
Crónica Digital 

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