Por Miguel Echeverría: UNIVERSIDADES PRIVADAS USAN A ALUMNOS VULNERABLES COMO CARNE DE CAÑÓN PARA MANTENER AFI

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“Es el momento de comenzar a derribar los mitos que hay en la educación superior y, en particular, respecto de la discusión que se ha dado, en los últimos días, sobre la disminución en un 50% del Aporte Fiscal Indirecto (AFI) que reciben las universidades privadas que captan en sus matrículas a los estudiantes con los más altos puntajes en la PSU.

Las universidades privadas están reclamando por el AFI, porque obtienen una buena fuente de financiamiento, pero el punto es que esos dineros no están focalizados hacia los alumnos más vulnerables y, precisamente, la idea de rebajar los montos permite reasignarlos para que los jóvenes con menos ingresos que están en instituciones con fines públicos, accedan a educación gratuita.

Los puntajes más altos tienen una correlación directa entre los alumnos de más altos ingresos y que provienen del sistema de educación privada, no son vulnerables, de manera que la AFI lo que, hoy está haciendo, es reproducir un sistema injusto, porque financia a los que tienen más y no a los que tienen menos. Si bien, hay puntajes altos de estudiantes que vienen de colegios públicos, ése un porcentaje muy marginal.

La política de la AFI, para ser claros y directos,  es desafortunada, porque a la larga, no está destinando los recursos al segmento en que debiera concentrarse y no se está beneficiando a los alumnos más modestos del país.

Uno de los mitos que se ha levantado sobre este tema del Aporte Fiscal Indirecto es que si se disminuyen los montos que las universidades privadas reciben, los estudiantes más vulnerables se verán afectados, ya que, supuestamente y éste es el argumento planteado por algunos rectores, no estarán económicamente en condiciones de financiarlos. Me pregunto, ¿eso es cierto? Año a año se reajustan las matrículas, superando el medio millón algunas y suben los aranceles. ¿Ahora se preocupan de los estudiantes que pueden desertar por razones económicas?

El AFI es, por si alguien se olvida, un recurso público que se otorga, supuestamente, a los planteles de educación por el hecho de estar formando estudiantes de calidad. Por lo mismo, el actual uso del AFI  es un abuso, porque las universidades privadas, aún cuando disponen de otras vías para financiarse y mantenerse, piden al Estado mayores recursos.

La idea, en concreto, es que el AFI se entregue a las casas de estudios superiores que tienen un fin público y no de lucro y, en esa categoría son varias las universidades privadas que quedan fuera, pues gozan de importante patrimonio y de fondos.

Me parece hipócrita, el argumento que algunos esgrimen al decir que están preocupados por las consecuencias que esta rebaja de montos podría ocasionar en los estudiantes más vulnerables. Si de verdad estuvieran preocupados por los alumnos vulnerables se hubieran interesado, por ejemplo, en el hecho de que aproximadamente un 50% de ellos, no pueden terminar sus carreras.

Es lamentable que, ahora, con el anuncio de la disminución del AFI, se esté utilizando a los estudiantes más vulnerables como carne de cañón para demostrar que, las instituciones privadas tienen alumnos pobres y dejan en el aire la sospecha de que no saben qué ocurrirá con los alumnos de escasos recursos, al no recibir aportes del Estado.

La disminución del AFI es, a todas luces, una buena refocalización de los recursos, lo que es coherente con la necesidad de formar un sistema que, en la actualidad, no existe en la educación superior, lograr potenciar el sistema público, democratizar las universidades internamente para que no existan ciertas dinastías de grupos económicos o religiosos que no dejan participar ni opinar a los estudiantes y que estos recursos gocen de buena salud, en el sentido que provoquen una mejora en lo público.

En términos prácticos, la rebaja en el Aporte Fiscal Indirecto genera condiciones para  tener, insisto, financiamiento público focalizado, lo que favorece a los alumnos de más bajos recursos, sino también para que haya una real fiscalización de la calidad que se entregará con esos recursos, por ejemplo, medir cómo se va a potenciar a los profesores de planta o de qué manera se fomentarán las investigaciones.

Lo importante en materia de educación superior es que hay un principio importante como es no dejar fondos públicos en instituciones que, a la larga, serán un saco roto y que han demostrado que no regulan de manera eficiente la educación interna y la buena salud de los recursos obtenidos. Por lo mismo, me parece que el AFI está condenado a desaparecer”.

Por: Miguel Echeverría, integrante de la Comisión de Educación de la Izquierda Ciudadana.

Santiago de Chile, 26 de noviembre 2015
Crónica Digital

 

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