FIN DE SEMANA DE DESAFÍOS, RENUNCIA, OBJETIVOS Y RESPONSABILIDADES EN LA NUEVA MAYORÍA

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El primer fin de semana de abril ha marcado prácticamente el inicio del año político en la Nueva Mayoría, dando la partida a definiciones internas, alineamientos y líneas políticas públicas, que buscan dar respuestas, abrir perspectivas, en un escenario complejo de desconfianza en la clase política, de incertidumbre en la ciudadanía, de franco rechazo ciudadano respecto de las instituciones, de inmorablidad  en las elites políticas, económicas, militares, y hasta deportivas, de  dispersión y apatía.
Tras un año en que partidos y que muchos, demasiados políticos estuvieron en tela de juicio, francamente defendiéndose como gatos de espalda, a las acusaciones de corrupción, cohecho, y sinvergüenzuras, se hace necesario rehacerse, recuperar confianzas en la población, sobre todo cuando se acercan procesos electorales.
La ominosa perspectiva de una abstención abrumadora, que es más que una apatía ciudadana, una decepción social generalizada, en definitiva una deslegitimación de las instituciones y de la democracia, es un riesgo que puede desembocar en un caos imposible de remontar, en una debacle apocalíptica.

En este cuadro político  que se sitúan  los diversos torneos de este fin de semana pasado, donde diversos partidos de la coalición gobernante, han desarrollado un proceso de reflexión  sobre la realidad y las perspectivas,  en busca de delinear rutas, esto es, estrategias, tácticas, programas, políticas de alianza, negociaciones y acuerdos.
Las instancias partidarias de la coalición de gobierno que se reunieron en sus máximos niveles de autoridad y definición política, puede suponerse desde el observador político, buscaron como prioridad tensar sus filas y sus líneas para el apoyo, proyección y éxito del gobierno de la presidente Michelle Bachelet y de la Nueva Mayoría.
Ello correspondería a la compleja situación política actual, a la magnitud de las tareas del futuro, y a la responsabilidad patriótica, frente a la embestida de una derecha política, económica, mediática y fáctica, que busca exacerbar una estrategia de confrontación virulenta, de sabotaje, de descalificación, con una lógica de guerra sucia tendiendo de paso una cortina de humo sobre sus escándalos de corrupción y  su conciencia culpable.
La presidenta Michelle Bacheket señaló en su mensaje del viernes 1 de julio a la inauguración del XXV Congreso del PC, “Necesitamos la unidad de la coalición para reforzar el vínculo con la ciudadanía y crear mayoría. No es el momento de darnos por contentos y bajar los brazos, sino por el contrario es tiempo de redoblar esfuerzos para hacer visible los resultados de aquello por lo que hemos luchado por años”.
Por otro lado y en su  discurso ante la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, el sábado 2, enfatizó que la fortaleza de la coalición de gobierno está en su capacidad de resolver las diferencias y que “ahora es cuando Chile necesita una Nueva Mayoría sólida y una Democracia Cristiana  fuerte y renovada.
Bachelet agregó que “yo sé que se habla mucho de las diferencias al interior de la Nueva Mayoría, si viéramos la prensa pareciera que nos pasáramos peleando. No es así como yo lo veo, la realidad es muy distinta. Ustedes son personas y partido de una sola palabra. No he venido para pedirles lo que siempre me han entregado sino para preparar lo que viene”.
Precisamente el Partido Comunista confirmo su compromiso y lealtad con La Moneda. “Consolidar los cambios para seguir avanzando”, estableció la consigna central de su evento.
La reelección de su presidente Guillermo Teillier y su Secretario General, Lautaro Carmona, junto las resoluciones del evento, confirmaron la línea política de participación en la Nueva Mayoría y en el gobierno de Michelle Bachelet, pero además de consolidar y proyectar el bloque hacia el futuro.
“Debemos reconocer que este partido, con esta dirección, fue capaz de llevar adelante este proceso, y la tarea que tenemos ahora es continuarlo y mejorarlo”, enfatizó Teillier al concluir el Congreso.
Precisamente por ello el Congreso aprobó instalar una Comisión que proponga “ideas fuerza” para iniciar el trabajo de un nuevo programa de gobierno, con el que enfrentar el desafío de las próximas elecciones presidenciales de noviembre-diciembre 2017. Además de reservarse el derecho de llevar un candidato a las primerias presidenciales de julio del 2017.
Otras resoluciones del Congreso del PC, que han llamado la atención – incorporación de cuadros provenientes de las Juventudes Comunistas  al Comité Central, y de un 40 por ciento de mujeres en su composición  y las necesidades de una política de desarrollo orgánico interno de la colectividad tras la incorporación de militantes en tareas de gobierno, corresponden a una lógica del crecimiento, indicaron fuentes partidarias.
La Democracia Cristiana, por su lado, vivió momentos complejos el sábado 2 de abril, en su Junta Nacional, tras la renuncia indeclinable de su Presidente, Jorge Pizarro, abrumado por acusaciones a dos de sus hijos investigados por la entrega de boletas entre 2011 y 2012 a la empresa Soquimich (SGM), del ex terno de Pinochet, Julio Ponce Lerou
En su renuncia influyó también el hecho de que  figuras de su partido, pidieron su dimisión y otros- por claras diferencias políticas-, desde el sector mas conservador de la DC, le volvieron las espaldas y rechazaron permanente su gestión y sus convicciones políticas.

“Todo tiene un límite, Camaradas”, dijo  Pizarro, quién en su cuenta a la Junta enfatizó su posición política: “Con la Derecha no hay posibilidad alguna de alianza”, “la voz de los empresarios no está en la DC. Esa está en la derecha”, “nosotros velamos por los trabajadores, la clase media, los campesinos”, “No es hora de proyectos individuales”, fueron los conceptos finales de su mandato.

Pizarro fue reemplazado por la senadora de Magallanes,  Carolina Goic, de clara orientación progresista, como se ha evidenciado en su posición frente a temas valóricos (aborto) y respecto de las Reforma Laboral, y es señalada como cercana a la presidenta Bachelet.
Goic, fue designada en el cargo para dar continuidad a la llamada “mesa de unidad” de la DC, que representa las diversas sensibilidades de la colectividad, y hasta el 4 de diciembre.
Finalmente el voto político de la Junta Nacional de la DC enfatiza que la instancia “declara su decisión de presentar candidatura presidencial de la >DC para el período 2018-2022, dentro del espacio político de la centroizquierda”.
Por otro lado, el Consejo General del Partido Radical, también reunido el sábado 2 del presente mes de abril,  virtualmente proclamó al senador (independiente)de Antofagasta, Alejandro Guillier como su candidato presidencial para el 2017,  aunque por ahora solo utilizará su imagen para promover su campaña electoral municipal.
La colectividad dedicó su Consejo General a  analizar la la estrategia para la campaña, y la política de alianzas con vista los comicios municipales del 23 de octubre próximo, materia en que hay un acuerdo d fines de diciembre del año pasado, entre el PR, el Partido por la Democracia y el Partido Comunista.
A esa alianza se podrían agregar la eventualidad acuerdos locales con los partidos MAS Región (Movimiento Amplio Social-Región) y la Izquierda Ciudadana, toda vez que la Nueva Mayoría descartó cualquier acuerdo electorales municipales con el Partido Progresista, PRO, una eventualidad que el MAS Región y la Izquierda Ciudadana habrían intentado
La Izquierda Ciudadana, finalmente,  también realizó el sábado 2 de abril  una cita de carácter directivo, al reunir su Consejo General, donde  también estuvo en la agenda su rol en el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet y su participación en el proceso electoral municipal.

Por Marcel Garcés Muñoz
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 5 de abril 2016
Crónica Digital
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