NUEVA MAYORÍA-DC: BUSCANDO LA CONVERGENCIA

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Líderes de los partidos de la Nueva Mayoría que apoyan la candidatura de Alejandro Guillier, y de la Democracia Cristiana, que en la perspectiva de una primera vuelta presidencial, optó por presentar como abanderada a Carolina Goic , han avanzado en los últimos días en la única salida -la convergencia- que corresponde para hacer realidad una opción de triunfo en los comicios del próximo 19 de noviembre y sobre todo en una casi segura segunda vuelta el 17 de diciembre.

Tras diversas reuniones -algunas confidenciales y otras no tanto- dirigentes del Partido Socialista, del Partido Radical, del Partido por la Democracia y del Partido Comunista, han acercado posiciones o coincidido con sus pares de la Democracia Cristiana siendo lo más trascendente el que han restableciendo el diálogo político y alcanzando incluso niveles de cordialidad, resquebrajados tras la decisión de la Falange de apostar por el “camino propio”, con el objetivo de diferenciarse, recuperar identidad, dentro de la coalición de fuerzas progresistas.

Los protagonistas de estas trascendentes reuniones han sido el presidente del PS, Alvaro Elizalde y su secretario general Andrés Santander, Enrique Velasco, presidente del Partido Radical y su secretario general, Osvaldo Correa, el Secretario General del Partido Comunista de Chile , diputado Lautaro Carmona y el miembro de su Comisión Política, Juan Andrés Lagos  y el presidente del PPD, Gonzalo Navarrete y su secretario General, Germán Pino.
Por la Democracia Cristiana participan, el presidente del Senado, y líder histórico de la DC, Andrés Zaldívar, y su primer vicepresidente, diputado Matías Walker Prieto.

Un objetivo central en la agenda ha sido la certidumbre como perspectiva deseable y cierta para muchos de convertirse en compromiso histórico de las fuerzas democráticas progresistas, un acuerdo político estratégico que garantice tanto la agenda de cambios como la gobernabilidad futura y la permanencia del bloque.

La Nueva Mayoría, como creación histórica debe seguir existiendo, “construyendo mayorías”, en beneficio de los ciudadanos, la estabilidad y el progreso nacional, se ha dicho en las sesiones de esta instancia de unidad y proyección política, según nuestras fuentes.

La agenda en la que se ha logrado un acuerdo político básico a los temas de la profundización y ampliación de la reforma educacional, del sistema previsional, de la salud, de la elevación de preparación del capital humano, del crecimiento económico, desarrollo de las energías renovables y la sustentabilidad.

Se podría hablar de una hoja de ruta para el progresismo democrático de centro izquierda, que debería transformarse en el Programa Presidencial que busca movilizar, hacer participar a la mayoría de los chilenos, para detener la ofensiva retardataria, destructora, de la derecha, personificada en la candidatura del empresario Sebastián Piñera.

Pero al mismo tiempo el programa debe convertirse en objetivo movilizador de la ciudadanía, lo que solo se puede estructurar en torno a los partidos políticos comprometidos en el proyecto, y los sectores sociales y fuerzas o movimientos independientes que hagan suyo el proyecto.

Es con una ciudadanía en marcha, en acción, sin exclusiones prejuicios ni sectarismos que se podrá  conquistar la mayoría para elegir el Presidente o Presidenta de Chile en noviembre o diciembre próximo y también será condición para  que se organice y así, con la fuerza movilizada, en una democracia representativa y participativa impulsen y defiendan el proceso de reformas en marcha.

Por cierto hay materias en que hay posiciones distintas en determinadas materias, porque una alianza no es un regimiento ni un partido que va a imponer su visión del mundo a otros.

Precisamente en la diversidad está la riqueza de una coalición, siempre que los temas centrales del futuro del país, su desarrollo, su justicia, su progreso sean el centro.
Chile y el mundo ha tenido ya muchas experiencias de totalitarismos, mesianismos e iluminados que han pretendido modelos antidemocráticos y antihumanos. Y eso lo conocemos y sufrimos los chilenos con la dictadura de Augusto Pinochet, cuyos viudos se parapetan en la Derecha.

Y no hace falta irse muy lejos en la historia. Hoy estamos agredidos por un personaje enloquecido, que bombardea países, rompe acuerdos internacionales, amenaza al mundo con una extinción nuclear o una bomba climática, también de horrendas consecuencias.
Por lo mismo hay que cerrarles el camino a sus seguidores locales.

Desde luego hay que vencer a la acción retardataria, de los que intentan desde ya frustrar las demandas de progreso de los chilenos, como los que se oponen a la gratuidad de la educación superior y consideran la educación como un bien de consumo, se movilizan con su poder mediático y político (incluso en la televisión estatal) contra una previsión digna para garantizar el lucro de las AFP, que son los mismos que pretenden llevar al Tribunal Constitucional, la votación mayoritaria obtenida por el proyecto gubernamental de despenalizar el aborto en tres causales, claramente determinadas por la ley.

La Derecha como siempre ha sido en la historia- incluso en la más reciente (1973 es solo un ejemplo)- desacata, desconoce  y violenta la institucionalidad democrática y la voluntad ciudadana expresada en las urnas, en la elección de sus representantes, incluso la expresada en las encuestas de opinión pública.

Para enfrentar los días venideros, la acción hostil y antidemocrática de la derecha y su candidato, sus calumnias, maniobras y el chantaje de su prédica publicitaria, los ciudadanos deben asumir su responsabilidad social y política.

Por eso es necesaria la unidad de todos los demócratas progresistas, sin vacilaciones, sin dejarse sorprender, ni engatusar por una propaganda mentirosa, que , hoy por hoy, por ejemplo, busca contraponer al candidato y los partidos,  o intrigan desde los medios que instrumentan – y pagan claro está- para sembrar dudas, dividir, confundir.

Por Marcel Garcés Muñoz
Periodista
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 20 de julio 2017
Crónica Digital 

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