Por Marcel Garcés Muñoz: EL PROGRAMA POLÍTICO Y ELECTORAL DEL CARDENAL

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No es posible eludir el contenido político e ideológico, que presentaron las Fiestas Patrias 2017, sus distintos rituales festivos y simbólicos, y las posiciones que asumieron algunos de sus principales protagonistas.

Así, el Tedeum- Acción de Gracias- ecuménico en la Catedral de Santiago, y la correspondiente homilía del Cardenal, Ricardo Ezzati, evidenció un claro contenido y sentido político, aunque alejado del tono beligerante y provocador del llamado Concilio Evangélico.

El jerarca católico fue enfático, como era obvio, en el rechazo a la aprobación por el Legislativo chileno de la despenalización del aborto en tres causales (riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación) y a la iniciativa que busca legalizar el matrimonio igualitario.

Ezzati indicó, sin embargo, que “respetuosos de la legislación que el Estado se ha dado, nuestra opción por la vida se traduce en redoblar nuestro esfuerzo para seguir acompañando a las mujeres que viven situaciones límites en su embarazo, a las que deciden continuar con él”.

Y a las que piensan que el aborto es una solución, agregó, “la Iglesia ofrece sus manos y extiende su abrazo de servicio a todas las personas que necesiten paz, amparo, apoyo y consuelo”.

En el apartado propiamente político y de contingencia electoral, el prelado católico también fue explícito, enfatizando que “hay que conceder un lugar preponderante a una sana política, capaz de (…) reformar las instituciones y dotarlas de las mejores prácticas que permitan derrotar el cáncer de la corrupción”.

Al mismo tiempo la homilía enunció los graves problemas de la sociedad y el país, la pobreza, la situación de los pueblos indígenas, de los migrantes, de los trabajadores y la defensa de sus organizaciones, la situación de los pensionados.

La homilía habló también de “hacer de Chile un país de hermanos”, asumiendo un rol protagónico como Iglesia, pronunciándose “por el diálogo,”, porque “el perdón venza el odio y la venganza, que la paz venza en nuestra Patria”, asumiendo para la Iglesia el carácter de “centinelas de la aurora”, reivindicando su  rol “moral”, de la Iglesia Católica en la sociedad en su conjunto.

El Cardenal señalo: “En esta hora de la historia, como nación, nos cabe a todos la hermosa y noble misión de otear el horizonte, para descubrir y adherir a la esperanza que no engaña, la promesa de vida abundante que Dios ha inscrito en el alma de Chile, para sus hijas e hijos”.

En pleno proceso eleccionario, estableció, “se nos ofrece, entonces, una excelente oportunidad para valorar el rol de la política, para superar la tentación del descrédito, de la desconfianza y de las polarizaciones estériles y para reafirmar el propósito de hacer real el proyecto de una estatura cívica alta, puesta al servicio de todos, de manera especial, al servicio de los más postergados”.
Chile, apuntó “necesita volver a encantarse con la cultura de la acogida empática, del respeto mutuo y de la colaboración generosa que caracteriza su alma, para contrarrestar los nubarrones de una cultura relativista, egoísta y excluyente. Necesita derrotar la fascinación por la violencia y el atropello que hunden sus raíces en el vacío de significado de sí y del derecho de los otros, paraliza la búsqueda del bien común que la sociedad organizada está llamada a cultivar. Necesita poner atajo a la violencia insensata y a la desesperación que no llevan a nada. Necesitamos avanzar hacia una antropología de sentido que la fe del pueblo lleva su plenitud más alta”.
Singularmente los actores políticos presentes en Tedeum, del que se ausentaron cuatro de los candidatos presidenciales, entre ellos el postulante con mayores posibilidades según las encuestas, Sebastián Piñera, y al cual concurrieron solo  5 diputados y 3 senadores, no prestaron interés a este aspecto del mensaje político principal de la ceremonia de Acción de Gracias, y donde la Iglesia Católica chilena hacia clara formulación política, ante los comicios presidenciales y legislativos del 19 de noviembre próximo, y en vísperas del inicio oficial de la campaña propiamente tal.

Lo cierto es que, notoriamente y en los hechos, la Iglesia Católica- así como también lo han hecho algunos credos evangélicos, asume un protagonismo en la escena política del país., por lo que pasan a ser actores, en un escenario más que complejo, y con el riesgo de ser utilizados, y claramente instrumentalizados para apoyar, aprobar, o rechazar a políticos y programas determinados.

Por Marcel Garcés Muñoz
Periodista
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 22 de septiembre 2017
Crónica Digital 

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2 Comentarios

  1. Uno echa de menos que los comentarios del Cardenal no comiencen con “Nosotros (o nuestra Iglesia) cree que ….”. En cambio, tiende a utilizar todavía un lenguaje en que absolutiza el pensamiento de la Iglesia Católica que, a su vez, está basada en dogmas.
    El Estado Laico da o debe dar garantías a todas las creencias y nocreencias. Y eso termina por unir, en la diversidad, al país. Lo encomiable es que se advierte, en las palabras del Jefe de la Iglesia Católica, el reconocimiento de esta situación; es decir, de las leyes que provienen del Congreso y demás estructura legislativa del Estado. Lo que es afortunado pues reconoce el respeto que debemos a la diversidad, a las instituciones políticas del Estado y a las leyes que de él emanan.

  2. Uno echa de menos que las palabras del cardenal comiencen estableciendo lo que es opinión de la Iglesia y no entregar dogmas como acuerdo objetivo de nuestra sociedad.
    Por otro lado, reconoce que se debe respetar las leyes de la República, las que permiten la libertad individual con opciones decuadas.
    En resumen, es un claro avance en el respeto al estado laico que nos une y que defiende una unidad entre creyentes y no creyentes.

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