Por Marcel Garcés Muñoz: LA EXIGENCIA CIUDADANA A LOS “DEMÓCRATAS PROGRESISTAS”

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La pretensión hegemónica y  fundacional  del gobierno Piñera  ira quedando en claro con el curso de los días, Con sus primeras iniciativas , su retórica y su política práctica mostrará tanto los intereses políticos, económicos, ideológicos como los medios  con los cuáles pretenderá imponer su proyecto sobre la sociedad.  La fórmula ya ha sido adelantada : populismo  y orden, zanahorias ,pero con garrotes.

El primer funcionario del gobierno Piñera en asumir su cargo, su subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla  ha sido suficientemente explícito – y amenazante- en caracterizar su misión: ¨la  “recuperación de la seguridad ciudadana”  y “la “modernización de las policías”.

Así que no caben ilusiones al respecto. De manera que a la nueva oposición no le cabe sino leer  adecuadamente  la realidad y posicionarse responsable y creadoramente ante ella. Y sobre todo  dejar de ofrecer el  lamentable espectáculo de sus desavenencias, mal trato mutuo, prejuicios y descalificaciones.

La ciudadanía progresista, a la que ellos dicen representar  en el escenario  abierto este 11 de marzo de 2018,  espera mucho más de los líderes y los partidos , sobre todo responsabilidad política, convicciones democráticas,  capacidad  y conducta ciudadana, puestos ante la circunstancia de  ser oposición.

El problema no es solo una conducta acorde con sus pretensiones de recuperar la adhesión de la mayoría nacional sino que ofrezcan una conducción y liderazgo  que dé confianza y certezas, esperanzas de victoria en la lucha que se sabe será ardua, compleja y larga.

La oposición debe dar  respuestas movilizadoras a los profundos desafíos  presentes,  y no seguir, como ha sido hasta ahora empantanados en un campo de confrontación, desconfianzas y en ello debe encontrarse la respuesta a su indesmentible crisis política y no seguir dando el desalentador panorama actual.

Al iniciarse el periodo presidencial de Sebastián Piñera- y ejercicio del poder de las elites políticas y económic as derechistas, de los poderes fácticos y mediáticos que pretenden eternizarse en el poder y asi vengarse de  los cambios democráticos puestos en marcha por los gobiernos de la Concertación, y la Nueva Mayoría,  y especialmente  por la presidenta Michelle Bachelet, los sectores que  se definen en el campo progresista y democrático,  no pueden eludir su responsabilidad histórica y patriótica.

En esto no caben intereses subalternos o prejuicios ideológicos y políticos. Mucho menos la caricaturización y desnaturalización propia de los tiempos de la Guerra Fría.

La principal lección de la derrota política electoral de diciembre pasado fue la incapacidad política y comunicacional  de obtener  el apoyo ciudadano  para el programa de reformas  puesto en marcha , haciéndose evidente  las grietas , contraposiciones de intereses, y la incapacidad de transformarse en una alternativa a una Derecha  política, empresarial, social empoderada, que supo manipular el escenario electoral,  administrar los histórico de desafíos,miedos generados por sus medios de comunicación y los prejuicios instalados en la conciencia social,

 No saber leer adecuadamente la realidad  y menos elaborar una estrategia programática y una táctica política, electoral y comunicacional, que mereciera el nombre de tal, y que hubiese permitido la defensa de las posiciones conquistadas en el escenario del país saboteó  las posibilidades y perspectivas de mantener el gobierno y profundizar el proceso de ampliación de la democracia.

No se puede eludir las responsabilidades propias con pretextos falaces ,culpando a otros de su  falencias  morales  o su oportunismo moral.

El momento y el futuro  de Chile es complejo, al mismo tiempo que desafiante. Y exige  mayor integridad y responsabilidad.

 La lucha se dará en el campo de la política, de los derechos sociales y en el de las ideas en juego. Habrá que repensar de la política

Así la responsabilidad de los partidos, tendencias, sensibilidades , sectores y liderazgos progresistas-tiene un alto componente de patriotismo y de valores democráticos, y los chilenos tienen  –tenemos-derecho a demandarles una conducta condigna y una plataforma conceptual creadora que sea adoptada, asumida, pero sobre todo desarrollada por y con los ciudadanos.

Para muchos este 11 de marzo inicia un escenario de incertidumbres, que puede llevar a algunos a la desmoralización y al desconsuelo  y hasta las componendas- Pero lo cierto es que se abre, comienza un escenario  de desafíos, de definiciones, de compromisos con el futuro. Para los demócratas progresistas es un nuevo encuentro con su destino histórico, un escenario para luchar por mayor y más amplia democracia.

Una vez más nos encontramos con el camino de la lucha, Y habrá que ver si los partidos y los líderes  del mundo democrático y progresista son capaces de estar a la altura de los desafíos y de sus responsabilidades.

De ello, y solo de ello, dependerá su futuro y el destino de la democracia en Chile. Esto es lo que realmente está en juego.

Por Marcel Garcés Muñoz
Periodista
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 11 de marzo 2018
Crónica Digital

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1 Comentario

  1. Correcto, necesario y muy oportuno reafirmar el llamado a la Unidad del Mundo Político y Social del Progresismo; y en la exigencia de mayor “responsabilidad política, de las convicciones democráticas, capacidad y conducta ciudadana.
    El mundo progresista recibirá el respaldo y confianza, cuando los sectores populares sean llamados y tengan activa participación y protagonismo en la conformación de las líneas programáticas que favorezcan sus justas e históricas reivindicaciones: “Sólo el pueblo salva al pueblo”.
    La Integración y la Solidaridad no pueden estar ausentes en los grandes propósitos de profundizar la democracia, la soberanía y la independencia.

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