CUENTA PÚBLICA POPULAR FEMINISTA

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Fotografía: gentileza de www.fech.cl

Es indudable que nuestro país está asistiendo a un momento histórico en lo que respecta a la acción política de las mujeres. Los pasos de avanzada que han dado nuestras compañeras en los establecimientos educacionales han acelerado el tranco del movimiento feminista. Mediante la creatividad y la audacia de sus acciones, han podido poner en la palestra pública sus denuncias y reivindicaciones, que son también las nuestras.

Hace unos días, en medio de álgidas movilizaciones y un apoyo generalizado al movimiento feminista, el gobierno decidió pronunciarse intentando procesar nuestro descontento en sus propios términos. Sin embargo, sus respuestas fueron en su mayor parte un reciclaje de anteriores iniciativas, y vimos poco de novedoso en los anuncios. Pero por sobre todo, esos anuncios apuntaban a un sector muy acotado (y en algunos casos privilegiado) de mujeres, y no respondieron a nuestras demandas transversales, que buscan transformar nuestra vida como mujeres en Chile.

La vida de las mujeres se ha convertido, en nuestro país, en un problema político. Es la vida de todas la que hoy está en juego. No nos sirven respuestas que sean sólo para algunas. No aceptamos anuncios que dejen fuera la situación en la que se encuentran las mujeres mapuche y las mujeres migrantes, y exigimos justicia para Joane Florvil y Macarena Valdés, esta última, víctima de un feminicidio empresarial por defender su territorio de la depredación extractivista. Esa depredación de nuestros recursos naturales es en gran medida el resultado de su privatización, que lleva a que hoy pequeños grupos dispongan de los bienes comunes para su enriquecimiento particular. Eso es algo que debemos transformar, para resguardar nuestros recursos de la destrucción y permitirnos asegurar una vida digna y en una relación distinta con la naturaleza de la que somos parte.

Demandamos el fin del sistema de AFP y su reemplazo por un sistema solidario y de reparto, para asegurar pensiones dignas que terminen con la vejez de miseria a la que se nos condena hoy. Creemos que es necesario hacernos parte de un proceso de discusión y ratificación colectiva de esta nueva propuesta, y llamamos a realizar Encuentros de Mujeres y Pensiones, contemplados en el marco de la Iniciativa Popular de Ley de la Coordinadora No Más AFP.

Piñera y su gobierno nos proponen el fin de nuestra exclusión en la administración de los bienes en la sociedad conyugal, discriminación cavernaria que haría bien en desaparecer, pero ¿qué bienes vamos a administrar si ni siquiera tenemos una casa en la cual vivir? Demandamos soluciones reales al problema de la vivienda, con una orientación que proteja nuestros lugares de vida y que no nos fuerce al éxodo a las periferias, a las cuales llegamos sin redes a las cuales recurrir: apoyamos la lucha de las compañeras de la Federación Nacional de Pobladores y Pobladoras que hoy deben acampar en el centro de la ciudad para poder ser escuchadas.

Respecto de la reforma al sistema privado de salud, el Gobierno nos ofrece elevar el precio de los planes de salud a los hombres, con el fin de equilibrar los actuales costos que perjudican a las mujeres. Con esto pierden los cotizantes y ganan las Isapres para engrosar aún más sus arcas. Este anuncio refuerza la lógica de la salud como un negocio, lo que no responde a nuestra defensa de la salud como un derecho y excluye más del 70% de la población del país que es parte del sistema público de salud. La única lógica aceptable para erradicar la discriminación actual es expulsar el negocio privado de la salud mediante la creación de un sistema único de salud pública con cobertura universal que sea digno.

Sobre el acompañamiento a embarazos vulnerables que proponen Piñera y su gobierno, afirmamos que no requerimos de ningún tutelaje. Nosotras exigimos que se garanticen nuestros derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos, y que dejen de forzarnos al lugar de una incubadora humana, despojándonos de nuestra posibilidad de decidir sobre la vida que queremos. Es muy sencillo: demandamos educación sexual (laica) para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.

Resulta sorprendente que siendo una de las demandas fundamentales del movimiento actual la Educación No Sexista, no exista pronunciamiento alguno al respecto. No demandamos sólo la creación de protocolos institucionales para abordar la violencia de género, sino que exigimos la transformación completa del sistema educativo, así cambios en las mallas curriculares de todas las instituciones de educación, inicial, básica, media y superior, para combatir la reproducción del sexismo en todos los niveles educativos. Asimismo, denunciamos la intensa represión policial que han vivido los estudiantes en los establecimientos. En nuestro país, el año recién pasado se registraron más de 2000 denuncias por tortura. Demandamos el fin de la violencia policial contra quienes hoy nos manifestamos, y con aún mayor fuerza demandamos el cese de la militarización del Wallmapu, que hoy precariza brutalmente la infancia de las niñas y niños mapuche.

La educación que queremos representa la realidad a la que aspiramos, una en la que asuntos como la maternidad dejen de ser una imposición y se entiendan como un trabajo de carácter social. Piñera y su gobierno nos anuncian en titulares el derecho universal a Sala Cuna. No demandamos sólo que este derecho sea extensivo a hombres y mujeres, para que recaigan sobre ambos las responsabilidades del cuidado y la crianza. Exigimos además que estas medidas alcancen a todas las trabajadoras y trabajadores, independiente de las condiciones de trabajo en la que se encuentren, y que esto no les signifique un costo a quienes hoy ya viven en condiciones salariales miserables: un sistema universal de sala cuna y cuidados debe consistir en una red pública que garantice el acceso a todos los niños y niñas del país, con cargo íntegro a los empleadores en el caso de las y los trabajadores formalmente asalariados, y con cargo del Estado para las y los trabajadores que no estén formalmente asalariados.

La lucha por mejorar la situación en la que nos encontramos nos orienta para rechazar todas las medidas que profundicen o refuercen la precarización de nuestras vidas. Cuando Piñera anuncia medidas como la ampliación del programa 4 a 7, o proclama la intención de ampliar los trabajos “con horarios flexibles” y el teletrabajo, lo que anuncia como respuesta a nuestras demandas es la ampliación del trabajo precario. Eso no es lo que queremos. Demandamos trabajos estables con jornadas más cortas y con sueldos que nos alcancen para vivir sin endeudarnos para acceder a cosas tan básicas como comer. La corresponsabilidad entre hombres y mujeres, que es nuestro horizonte, no supone únicamente una transformación cultural ciertamente necesaria, sino que exige que contemos con las condiciones efectivas para que esa corresponsabilidad sea posible.

Las feministas tenemos memoria y sabemos que nunca se nos ha regalado nada. Nuestros logros y avances los hemos conseguido producto de largos y arduos procesos de movilización, organización y lucha. Es por eso que hoy estamos desarrollando una Jornada Nacional de Protesta Feminista en articulación con organizaciones de múltiples sectores y territorios, y nos unimos juntas, nuevamente, en torno al llamado: mujeres a la calle contra la precarización de la vida. Las invitamos a todas a participar de las múltiples formas de movilización que hemos convocado: asambleas comunales, mixtas y de mujeres, cacerolazos, concentraciones, marchas, boicot y paralización. Estamos dando inicio a un proceso histórico de largo aliento, donde uno de los puntos debe ser avanzar hacia una Constitución nueva, legítima, en la que tengamos lugar. No pararemos hasta que todo el territorio se vuelva feminista.

Santiago de Chile, 1 de junio 2018
Crónica Digital 

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