Por José Luis Rojas Cailly : DESIGUALDAD Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

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José Luis Rojas Cailly Académico Universidad Central La Serena

La desigualdad es un fenómeno inevitable, que se da en todos los países, independiente de sus niveles de desarrollo.

Los gobiernos confunden la lucha contra la desigualdad con la eliminación de la extrema pobreza, si bien pueden parecer similares, no necesariamente disminuir la extrema pobreza traerá mayor igualdad.

En Latinoamérica las políticas públicas están asociadas a las políticas de protección social a través de la entrega de bonos y subsidios a las clases más bajas, lo que hace que se transformen en medidas cortoplacistas y no fomenten el empleo y el salir de la pobreza extrema.

La misma inversión que se hace en bonos y subsidios podría hacerse para inversión en productividad a través de la creación de pequeñas y medianas empresas, subsidios de contratación de mano de obra, inversión en educación, políticas para estimular la igualdad, etc. Medidas que dependiendo de la naturaleza de cada país puedan llevarse a cabo, pero con un denominador común, que sean medidas sustentables en el tiempo con resultados a mediano y largo plazo.

Este tipo de medidas traerá justicia social y desarrollo de la mano con el crecimiento, y la desigualdad se vería mejorada en el mediano plazo sin duda.

Las medidas que cada país pueda adoptar para combatir la desigualdad dependerán de los efectos políticos que puedan soportar cuando el crecimiento económico va acompañado de una elevada desigualdad.

Sin duda uno de los retos más importantes para los economistas en todo el mundo será los próximos años o décadas el combate de la pobreza y la desigualdad, pero se deben tener claras las medidas para el combate de cada una, y no confundir pobreza con desigualdad, porque lo que hoy en día se hace es combatir solo la pobreza, la que tal vez en países en vías de desarrollo como ocurre en Latinoamérica, si esté disminuyendo, pero se deja de lado la desigualdad que sigue en aumento, prueba de ello es que Chile a pesar de los avances en su desarrollo y eliminación de la extrema pobreza, sigue siendo el país con la peor distribución de la riqueza de toda la OCDE.

Los modelos económicos del siglo pasado claramente no tomaron en cuenta la distribución de la riqueza, y es aquí donde se está mejorando hoy hacia el futuro, incorporando la igualdad como factor de crecimiento económico de los países, relacionados de manera proporcional.

Además de la desigualdad, que por si sola ya es grave, otro problema que afecta al crecimiento es la falta de oportunidades de empleos de calidad, principalmente para los más jóvenes, lo que se ve reflejado en las crisis que ha habido en Europa (Grecia y España por ejemplo), donde los jóvenes fueron los más afectados con la cesantía que se provocó.

José Luis Rojas Cailly
Académico
Universidad Central La Serena

Santiago de Chile, 4 de septiembre 2018
Crónica Digital 

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