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LA VICTORIA DE PIÑERA NO SÓLO ES ELECTORAL Y POLÍTICA, ES IDEOLÓGICA

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El veredicto del pueblo ya está. Y así sea como la mona, es la voluntad del pueblo y hay que respetarla. Lo que a sangre y fuego se nos quitó, a sangre y fuego hubo que recuperar y hoy, gracias a ese esfuerzo de luchar por la democracia y la democratización, puede la derecha – que ninguna gota sudó - decir que ganó el poder por las urnas.

Quienes algo hicimos para democratizar Chile, nos sentimos decepcionados sin dudas. Pero eso, así no nos guste, es legítimo y son las reglas del juego que conseguimos, para bien o para mal.

Tras 20 años de oportunidades perdidas, el co-gobierno que la Concertación asumió conscientemente con la derecha, se terminó. Hoy solo gobierna la derecha y Chile le ofrece al mundo el triste espectáculo de contar con un Gerente Presidente que proviene del mismo sector político que gobernó en dictadura y pide mirar sólo el futuro porque claro, el pasado los empaña y los obliga a seguir ocultando sus fechorías. Y así, el día menos pensado llegó. Volverán a La Moneda quienes se atrincheraron tras las bayonetas para hacerse ricos como si nada hubiera pasado. La victoria de Piñera no sólo es electoral y política, es ideológica.

Tras esta victoria, Marco Enríquez no tiene razones para sentirse aludido. Carece de autoridad política y moral para aspirar, como dijo, a ser líder de la oposición. ¿Qué ha hecho para merecerlo? Durante su exilio, no hizo nada, pudiendo. Durante su educación superior, tampoco hizo nada, pudiendo. ¿Qué confianza puede dar ahora? Fue muy ligero al esperar tanto en apoyar a Frei, cosa que finalmente hizo de forma tibia y su 20% tiene el peso de una pluma y él, parece pajarito en busca de un nido. Al final, interesante intento, pero recién llegado, no puede pretender estar en la cúspide, lugar donde si estuvo mientras permaneció en la Concertación.

Y ésta, llegará a su fin probablemente disgregando la futura oposición en medio de juicios, culpas, renuncias y el recambio. La futura configuración probablemente no obedezca sólo a visiones partidarias, es decir, a las políticas de alianzas que los partidos promueven, sino más bien tienda a ser algo más doctrinario, en especial en torno al rol del Estado y el rol de lo público. La izquierda no puede estar ausente de esa nueva configuración, ni con las caras ni con el alma.

Hace unos meses, sectores de la izquierda hablaba peyorativamente de los “diputaditos”. A la luz del resultado presidencial, la relevancia de éstos cobra una perspectiva y contorno totalmente nuevo y conjuntamente con el ex candidato Arrate tienen hoy, una enorme responsabilidad. Respaldados por su historia y apoyados en estrategias políticas que resultaron, se convierten en destacados actores por la sagacidad política y la estatura moral mostradas, componentes de los cuales adolece la Concertación. Es imprescindible convertir este pequeño destacamento institucional en relucientes y eficientes líberos de la convergencia político y social.

Ampliar el movimiento de izquierda sumando generacionalmente en torno a un programa político que postula la defensa de lo público, la democracia pluralista y la economía mixta, son factores indispensables para enfrentar los escenarios que se avecinan. Por ello, la iniciativa política y parlamentaria de la izquierda debe estar abocada a fortalecer el movimiento popular en torno a estos ejes.

Por otro lado, el veredicto democrático no debe inmovilizar la democracia. Es perentorio crear un Frente Nacional por la Democratización de Chile para evitar que en nuestro país, resurjan propuestas como la Ley Maldita.

Y es que sigue siendo un misterio cómo la derecha gobernará. No existe razón objetiva alguna que permite presagiar que cumplirá sus promesas. ¿Cómo creará un millón de empleos? ¿Duplicará la subvención escolar por alumno en el 2010? ¿Integrará trabajadores al Consejo Nacional del Trabajo que propuso Piñera? Por otro lado, ¿cómo actuarán los órganos de seguridad? ¿Realmente detendrán la delincuencia o usarán el poder militar para intimidar al movimiento social? No lo sabemos, pero el pasado y la experiencia internacional, no es muy halagüeña al respecto. Lo que viene tal vez no sea Yakarta, pero pensemos en que a la Presidencia llegó un amigo de Uribe, Aznar, Bush y Sarkozy.

Pese a que lo anterior, en definitiva, lo sabíamos, no deja de impactar que a mucha gente parece no interesarles porque piensan que a ellos, no les afecta. Solo espero que en futuro próximo, la situación que relata el siguiente poema - sobre cuyo origen o versiones, no ahondaré – no se dé.

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.”


Por Carlos Arrue. El autor es abogado. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.


Santiago de Chile, 18 de enero 2010
Crónica Digital

 

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