LOS MARXISTAS Y EL CAPITALISMO SIGLO XXI
Cumplido ya el primer decenio del nuevo siglo, vale la pena establecer algunos de los rasgos actuales que muestra el régimen del capital, a consecuencia de las grandes transformaciones que ha experimentado, desde que Carlos Marx dedicara su vida a caracterizarlo.
Los descubrimientos de Marx y Engels sobre el capitalismo siglo XIX
Cumplido ya el primer decenio del nuevo siglo, vale la pena establecer algunos de los rasgos actuales que muestra el régimen del capital, a consecuencia de las grandes transformaciones que ha experimentado, desde que Carlos Marx dedicara su vida a caracterizarlo.
En primer lugar lo definió como un régimen de clases opuestas, en la que una de ellas se sitúa como dominadora y explotadora de las demás. En tal sentido, la burguesía y su régimen son los continuadores de la aristocracia feudal y esclavista que la
antecedieron. Marx concluyó que el capitalismo sería históricamente transitorio. Para refutar esta tesis, Fukujama sostuvo que el capitalismo había triunfado, que era la culminación de la evolución humana o “el fin de la historia”, lo cual tuvo un rechazo general.
Además Marx formuló la tesis de que el sistema burgués, a través del desarrollo de sus contradicciones económicas y sociales, daría paso a un nuevo régimen cuya misión sería poner en concordancia, las formas cada vez más sociales o colectivas de la producción, incluso internacionales, con nuevas formas, también sociales o colectivas de la distribución de la riqueza. Esto exigiría profundos cambios en la dirección y el modo de producción y en la propiedad de los medios de producción. Como se sabe, el maestro de Tréveris no abundó en los pormenores de este tema. No pretendía ser profeta. Construir y definir el nuevo sistema sería tarea de las nuevas generaciones. Quería separarse categóricamente de los socialistas utópicos de su tiempo quienes, por nobles que fueran sus intenciones y geniales algunas de sus sugerencias, se ocupaban de elaborar modelos abstractos, sin tener en cuenta el movimiento terrenal de las confrontaciones entre las clases.
No obstante, a lo largo de su obra y también en los escritos de Engels, se encuentran fecundas observaciones sobre hechos históricos y prehistóricos, así como propuestas programáticas y tácticas que ayudan a orientarse a quienes aspiran a recoger, de una manera no dogmática, sus hallazgos.
Ante todo, para teóricos, académicos o intelectuales debiera ser una cuestión de principios, participar y comprometerse personalmente en las luchas políticas de su tiempo. Así lo hicieron los fundadores del socialismo científico: Desde la célebre tesis sobre Feuerbach que refiere al deber de los filósofos, su participación en la revolución
En segundo lugar se debe destacar que, a juicio de los autores del Manifiesto Comunista, el portador de la transformación revolucionaria de la sociedad, entre todas las clases explotadas, no podría ser otro que el proletariado. Marx y Engels destacaron la aparición del movimiento cartista como actor independiente en la política inglesa; analizaron la actuación de las corrientes obreras seguidoras proudonista y blanquista en Francia; polemizaron con Bakunin y los anarquistas en la Internacional y con Lasalle en Alemania, y saludaron el despertar de los movimientos obreros en Rusia y EE.UU. Estaban conscientes de que la dimensión del moderno proletariado era aún pequeño y minoritario en muchos países y por eso abogaron por la unidad con los campesinos y otras capas intermedias, entendiendo que el socialismo como primera etapa del comunismo requeriría alianzas de clase. Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Min, entre otros de sus seguidores, practicaron exitosamente tal estrategia.
Marx acertó plenamente en prever que los asalariados (esos obreros modernos que carentes de la propiedad de los medios de producción no tenían más que arrendar su fuerza de trabajo por un salario para subsistir) constituirían la mayoría de la población activa en los países maduros del capitalismo. Y por tanto, bajo regímenes democráticos, la mayoría de la población formada por asalariados y
otros sectores del mundo popular, podría conquistar el poder político y el legítimo derecho a defenderlo.
Por José Cademartori. EL autor es economista y academico chileno. Fue ex ministro de Economía del Presidente Slavador Allende. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 9 de noviembre 2010
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