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CUANDO MIRKO PERDIÓ LA INOCENCIA

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image Mirko Macari batió un triste récord: ser el director de La Nación que menos tiempo ha durado en el cargo.

Toda esta comedia de equivocaciones en el nombramiento del director de La Nación demuestra, una vez más, que el periodismo independiente no existe. Todo acto comunicacional es una unidad de sentido, tiene un significado que opera en favor de determinados intereses políticos y económicos.

Mirko Macari batió un triste récord: ser el director de La Nación que menos tiempo  ha durado en el cargo. Exactamente  26 horas. Tal situación bochornosa no es de su responsadad. Al menos, no en su totalidad.

El siempre ha dicho ser un cruzado  del periodismo independiente, “independiente de verdad”. Probablemente, con la sana intención de cumplir sus sueños, el periodista aceptó el cargo de director de La Nación. Paradójicamente, La Unión Demócrata INDEPENDIENTE (UDI)  mató la ilusión de Macari.

Es cierto que Mirko Macari tuvo participación en los reportajes de La Nación Domingo y de Plan B sobre el caso Spiniak, que tanto perjudicaron a la Unión Demócrata Independiente (UDI).  Y no es de extrañar.  Macari ya tenía entonces opciones políticas bien claras. En 2005, le dijo a quien quisiera escucharlo en La Nación que él estaba con la candidatura presidencial de Sebastián Piñera.

Al estilo de Jean Paul Fontaine, el año pasado se sumó a la aspiración presidencial de Marco Enríquez-Ominami, a quien respaldó con entusiasmo desde El Mostrador. Pero tan pronto MEO quedó varado en primera vuelta, Macari optó por volver a su viejo amor. No es casual que la entrevista al ministro del Interior,  Rodrigo Hinzpeter, con la que el piñerismo abandona su intención de cerrar La Nación, haya sido concedida a El Mostrador en marzo pasado. Esa entrevista fue el comienzo de una operación que culminó con el nombramiento de Macari.

Su designación no fue un error político, sino un intento frustrado del piñerismo de demostrar su poder ante la UDI. El partido mayoritario del Gobierno decidió que ya había tolerado demasiados desaires. Constató también que había elegido mal a sus representantes en el directorio de La Nación. Gonzalo Muller, a quien la UDI había propuesto como presidente del directorio, fue aplastado por la locomotora piñerista que encabeza Daniel Platovsky en la sociedad anónima, cuyo accionista mayoritario es el Estado. ¿A alguien le puede caber duda que es el Estado el que manda en La Nación y no los accionistas minoritarios, como intentó demostrar Macari desde El Mostrador, en otra campaña en la que usó a la ex directora de Plan B, Alejandra Matus?

Toda esta comedia de equivocaciones en el nombramiento del director de La Nación demuestra, una vez más, que el periodismo independiente no existe. Todo acto comunicacional es una unidad de sentido, tiene un significado que opera en favor de determinados intereses políticos y económicos.

Se puede comunicar con mayor o menor objetividad, con más o menos rigurosidad y antecedentes, pero no existen mensajes neutros. Naturalmente, el comunicador puede actuar sin conciencia del significado de sus actos, sirviendo los intereses de uno u otro grupo de poder. Así parece suceder con Macari y toda una generación de periodistas que juegan a la independencia, mientras defienden en los hechos los intereses de los grandes poderes económicos del país.

Es cierto que muchas veces a los periodistas nos toca trabajar en medios de comunicación con los que no compartimos su línea editorial. Yo mismo trabajé en El Mercurio y en el Diario Financiero, pero nunca creí que allí se hacía un periodismo objetivo e independiente. Siempre supe que vendíamos nuestra fuerza de trabajo al gran empresariado para defender sus intereses, como lo hacen millones de trabajadores en el país.

Los hechos están demostrando que el gobierno de Piñera hará en La Nación lo mismo que criticó a la Concertación: utilizar este medio como instrumento para defender la obra presidencial  ¿Hay alternativa o, como dice la UDI, la deformación oficialista es inevitable y es mejor vender ese medio al capital privado?  Estoy convencido que es posible mejorar y potenciar los medios de comunicación de propiedad pública. Ese será el tema de una ponencia que expondré en la Universidad de Santiago de Chile este jueves, desde las 9 de la mañana, en su Centro de Convenciones.

Por Marcelo Castillo. El autor es periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 27 de abril 2010
Crónica Digital

Comentarios (1 Publicado):

Arturo Sobre 27 April, 2010 05:20:56
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Sorprende la capacidad de el Sr. Castillo, si cuando el era director de La Nación efectivamente era un paskín una burda trinchera oficialista que lo único que hizo fue desprestigiar la labor de los periodista que allí trabajan.

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