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EL IMPACTO COMUNICACIONAL DE LA CONCENTRACION DEL PRIMERO DE MAYO

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Me quedo con las nuevas banderas de la CUT. Tienen una gráfica limpia y clara. Son banderas que llaman a la unidad y a la movilización. Me pregunto qué diario tituló el domingo “La CUT va a paro nacional si se eliminan las indemnizaciones”. Esa era la noticia. Hace falta esa voz.

Siempre me preparo con mucha expectativa para el Primero de Mayo. Creo que he faltado muy pocas veces a la cita de los trabajadores. Yo soy uno más: un trabajador intelectual. Me dedico a trabajar con la identidad y con la imagen, con la información y con los códigos.

Tenía muchas expectativas este Primero de Mayo:  esperaba que los trabajadores organizados, bajo las banderas de la Central Unitaria de Trabajadores, coparan la Alameda para desafiar a un gobierno claramente patronal.

Lo que vi no fue exactamente aquello, pero sería injusto reducir lo sucedido a los incidentes entre manifestantes, como tan burdamente lo hizo la portada de El Mercurio el día domingo. Lo presentí cuando supe de la agresión verbal a Carolina Tohá.

“Esta va a ser la noticia para los medios de derecha”, le comenté a algunos compañeros.

“Esto es como una pecera en que todos los pescados pelean entre sí, mientras una fuerza mayor la agita desde afuera”, me comentó una amiga mientras huíamos de las bombas lacrimógenas y del “Huascar”, que igual nos alcanzó con su chorro maloliente.

Claro, esa fuerza mayor que nos agitaba eran las Fuerzas Especiales de Carabineros, que cuando terminó el acto arremetió contra los manifestantes, plenamente empoderados de su nuevo estatus de hombres de confianza del Presidente Piñera.

Lamentablemente, este 1 de mayo no dejó de tener la característica que ha ido asumiendo en los últimos diez años: la vitrina de organizaciones políticas minúsculas que tratan de instalar su mensaje una vez al año. Allí estaba el Partido Comunista (Acción Proletaria), huérfano de Mao, de China, de Albania y de propuesta política aglutinadora. Las diversas versiones de partidos trotkistas (el MAS y el recién escindido MST). También había varias versiones del MIR y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, organizaciones que la mayoría de sus militantes han dado por superadas. Creo que tienen derecho a estar allí, a exponer su punto de vista. A lo que no tienen derecho todos estos grupos es a tratar de traidores a todos quienes no adherimos a sus dogmas.

Lamentablemente, aunque duela, la prDigitalincipal expresión política en Chile es la derecha. Y cuando el centro de las manifestaciones de la CUT son los conflictos internos, la expresión política patronal se fortalece.

Es cierto que la Concertación no se las jugó por los trabajadores. El discurso de Arturo Martínez, presidente de la CUT y militante de uno de los partidos de ese bloque político, lo dejó claro. Y no era la primera vez que lo planteaba. Creo que si algunos de los dirigentes concertacionistas fueron al acto de la CUT e hicieron su autocrítica, debieron ser aplaudidos, porque la inmensa mayoría de ellos y de sus militantes no lo hizo. En ese sentido, la agresión a Carolina Tohá y a su hija de siete años, es un acto de pura cobardía.  Me recuerda a las actuaciones provocadoras del Guatón Romo, el fallecido agente de la DINA. Durante el gobierno de la Unidad Popular, el infiltrado agredió hasta a Allende con una verborrea vacía.

Me quedo con las nuevas banderas de la CUT. Tienen una gráfica limpia y clara. Son banderas que llaman a la unidad y a la movilización. Me pregunto qué diario tituló el domingo “La CUT va a paro nacional si se elimina la indemnización por años de servicio”. Esa era la noticia. Hace falta esa voz.

Tuve el privilegio de compartir al final de la jornada con los organizadores de la marcha. Unos 400 trabajadores de verdad (varios de ellos con sus uniformes de trabajo) que evitaron que los conflictos internos pasaran a mayores. En ese entorno es clara y fuerte la presencia del Partido Comunista. Mi corazón socialista se muere de envidia. Está claro que el partido de Allende se ha alejado del mundo popular, aquel que el diputado Andrade (que no fue agredido ni insultado que yo sepa) dice querer reconquistar. Ojalá que le resulte, porque Chile lo necesita.

Por Marcelo Castillo. El autor es periodista y académico chileno. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 5 de mayo 2010
Crónica Digital

Comentarios (2 Publicado):

Iván Marambio Galaz Sobre 05 May, 2010 08:48:58
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Lei la columna de Marcelo Castillo, y aqui algunas opiniones:
Valoro la presencia de distintas organicas, las chicas, las grandes, las de los estudiantes, de los cesantes, de los desencantados, de los que creen y de los que no le creen a las organicas politicas, pero principalmente de los que siguen luchando.

Me llama la atención que Ud. compare a los que han luchado, con torturadores como Romo, si ese día se dio el rechazo de la gente con los operadores politicos de la concertación, como fue con la doctora Barría, con Estela Ortiz, que de paso salio financiada con una ONG por su amiga Bachelet, con Fulvio Rossi, y con la vocera de los Neoliberales como es Carolina Toha, no veo ninguna agresión, de hecho en otro periodo hubiesen sido expulsados en andas del acto, por otro lado, puedo asegurar que la Toha, no sufrio ninguno acto violento, ni fue agredida, como señala la prensa derechista, estuve sacando fotos durante todo su paso provocativo por la marcha, y me alegro que se haya ido con una cosa clara: en nuestros espacios no van a venir a reirse en nuestra cara. No se equivoque amigo Castillo, ahí no habia infiltados, ni lumpen, habia gente honesta que nos ha acompañado todos estos años por darle dignidad a la gente, y no van a ser unos pocos aparecidos los que nos hagan separarnos de ellos, asi como los compañeros del PC tienen sus propias dinamicas de enfrentar los actos p{ublicos, el movimiento social, tiene el suyo, nosotros a diferencias de los Toha, y compañia, damos la cara y no enviamos a los escuadrones de matones de fuerzas especialwes, cuando fueron gobierno, esa si es cobardía, y cuando los anarquistas trataban de romper los actos de la CUT, estuvimos en primera línea defendiendo el acto.

Lo unico que puedo compartir con Ud. es que los socialistas hace rato se olvidaron de los trabajadores y ya no los queremos en nuestros actos, por que se exponen a un rotundo rechazo de parte de quienes tanto tiempo oprimieron.
flor Sobre 06 May, 2010 05:33:07
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Estimado ud. tendrá nostalgia de un partido socialista al lado de las demandas de los trabajadorres, pero mi corazón socialista se conmueve porque en 20 años no cambió la institucionalidad que vulnera los derechos de los trabajadores y que además afianzó las diferencias sociales.
no justifico que una madre ezponga a su hija a una marcha de 1º de mayo donde la fuerza pública en 20 años no discriminó entre niños , trabajadores e infiltrados. En la concertación está claro que no quieren
ver la realidad o así les acomoda,
y no es que defiendo a quienes se dejan llevar por la ira y reaccionan sin medir consecuencias

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