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EL DIFÍCIL REGRESO DEL GOLPISTA: OTERO A BUENOS AIRES

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image Embajador de Chile en Argentina, Miguel Otero. Foto Clarin .com

¿Podrá este diplomático representar al país ante un gobierno y un pueblo que sufrió un régimen de la misma naturaleza terrorista que vivimos los chilenos? Parece impensable que Otero pueda regresar normalmente a Argentina.

No me cabe ninguna duda que en este Bicentenario chilenos y argentinos se unirán para expulsar de su cargo de embajador al golpista Miguel Otero. Al parecer, la derecha más cavernaria ha decidido que “es hora de salir del closet”. Lo hizo primero el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, al comparar a los homosexuales con los pedófilos. El abogado no es capaz de distinguir entre una conducta sexual y de un delito.

Ahora, el embajador en una de las sedes diplomáticas más importantes para Chile, el ex senador Miguel Otero, justifica al más puro estilo pinochetista el golpe de Estado. Es necesario reproducir sus declaraciones al diario Clarín para entender cuán profundo es el daño a la imagen de Chile en el exterior:

“¿No tiene cosas para cuestionarles a las FF.AA. en materia de abusos?
-Yo no creo sinceramente que haya sido un acto institucional; creo que, como en todo el mundo, hay gente que abusa de la autoridad y se extralimita. Aquí hubo gente que bien o malintencionada…

A ver, Embajador, yo le pregunto por el golpe en sí mismo como una alteración del orden institucional.
-Si no hubiera existido el pronunciamiento militar, Chile hoy sería Cuba. Una cosa es la conducta económica, que cambió a Chile de país mendicante a un país con dignidad, que permitió la libertad de empresa y que nos llevó a ser lo que ha sido la línea económica continuada por todos los gobiernos de la Concertación.

Usted habla de pronunciamiento militar, pero hubo un golpe de Estado sangriento, emblema de los tiempos más oscuros de la región.
-Momento. Si yo le contara a usted algo que ni mis nietos creen, cómo era Chile en los últimos tres meses, usted no lo creería.

Pero usted sabe tan bien cómo yo desde dónde vinieron los esfuerzos para derrocar a ese gobierno.
-No, perdóneme, no lo sé.

¿Está diciendo que ignora el lugar de EE.UU. en el golpe?

-Yo no participé en nada de eso.

Pero hay documentos desclasificados y hasta pedidos de disculpas de Washington por esa participación.

-No los conozco. No tengo idea. No le puedo decir algo que a mí no me consta ni sé. Lo que sí le puedo decir es que no teníamos azúcar, no teníamos alcohol, no teníamos algodón. Yo he estado en colas a las 4 de la mañana con mi señora y mis hijas para ver si conseguíamos un kilo de pan. Más aún, protegíamos estas colas de las actuaciones de la extrema izquierda. Chile no estaba viviendo una democracia ni era un país tranquilo, era una guerra civil encubierta en todos los frentes.

Usted dice “queríamos más democracia” y tuvieron dictadura.

-Le explico una cosa. La mayor parte de Chile no sintió la dictadura. Al contrario, se sintió aliviada. Porque antes usted no podía comprar nada importado, tenía que pagar lo que se producía en Chile, caro y malo. De la noche a la mañana usted empezó a encontrar lo que no había. Ganó el pueblo. Entonces las calles se limpiaron, empezó a haber trabajo. La represión la conocimos mucho más tarde. Se juzga sin conocer la realidad de lo que vivió Chile”.

Es el lenguaje característico de los embajadores de la dictadura. ¿Podrá este diplomático representar al país ante un gobierno y un pueblo que sufrió un régimen de la misma naturaleza terrorista que vivimos los chilenos? Parece impensable que Otero pueda regresar normalmente a Buenos Aires. El ha perdido la calidad de interlocutor válido ante las autoridades de la Casa Rosada.

Como lo hicieron hace 200 años O´Higgins y San Martín, ahora chilenos y argentinos deben unirse para rechazar la ideología del golpismo. De este lado de la cordillera, los nostálgicos de la dictadura son aún muy poderosos. Están enquistados en cargos de Gobierno. No olvidemos que ministros de Piñera fueron funcionarios de la dictadura.

Friamente visto, no es más que otra evidencia que la transición pactada dejó pendiente una visión histórica común sobre el sentido del golpe de Estado y la sistemática violación de los derechos humanos.

La explicación de que se trata de declaraciones a título personal es claramente insuficiente, pues un embajador es las 24 horas del día un representante de su Gobierno. La entrevista a Clarín, por lo demás, la concedió Otero en su condición diplomática. Pese al intento de desligarse de las declaraciones, el gobierno chileno tiene sólo dos alternativas: hacer suyas las palabras de su embajador o pedirle la renuncia.

Tenía pensado escribir hoy sobre la necesidad de impulsar desde el Congreso una política pública sobre medios de comunicación, pero Otero puso otras urgencias en nuestra agenda: defender la imagen de Chile en el exterior.

Por Marcelo Castillo. El autor es periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 8 de junio 2010
Crónica Digital

Comentarios (1 Publicado):

alexis cuevas zambrano Sobre 08 June, 2010 07:58:39
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Felicitaciones don Marcelo, Lejos sus comentarios son de lo s màs lúcidos del periodismo nacinal.

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