CHILE, UN MERCADO A FUTURO
Para ser un destacado y reconocido especulador financiero hay que especializarse en simulaciones, en cálculos de mercados a futuro –en jerga del póker- a “bluffear”, a engañar y conseguir a toda costa información privilegiada y, si es posible, ventajas comparativas en todas las actividades a emprender.
Un buen inversionista bursátil en este plano es el que, sin salirse de su escritorio, consigue las mejores ganancias, inclusive con elusiones tributarias o directamente falseando datos, para disminuir los costos a pagar al fisco por las utilidades bien o mal habidas.
Nada de esta “ética” financiera tiene que ver con gobernar. Se suponía que la anunciada ”excelencia”, proclamada a los cuatro vientos por la nueva administración de Sebastián Piñera no se refería a estas “virtudes” meramente en el campo comercial.
Los ejemplos del método y el momento de la venta de activos como Lan Chile y la suspensión de la misma en Chilevisión, son muestras claras de esta habilidad comercial innegable de nuestro primer mandatario.
Aquí no se trata de “emprendedores” ni de PYMES, sino de grandes negocios a escala nacional y transnacional como los que representan, entre otros, personajes como el actual canciller Alfredo Moreno, el ministro de obras públicas, Hernán Solminihac; de Hacienda, Felipe Larraín; Felipe Kast, Felipe Morandé, Laurence Golborne, Magdalena Matte, Juan Andrés Fontaine y el propio Jaime Ravinet. Poderosos empresarios de los mejores negocios de nuestro país. Todos vinculados a grupos económicos como de la familia Luksic, del Banco de Chile, Falabella, gran minería y sociedades educacionales, entre otros.
En CODELCO, BancoEstado, Metro, Efe y otras instituciones fiscales, también han sido designados influyentes hombres de negocios vinculados a las explotaciones mineras o financieras a gran escala.
Tras la lluvia de diplomados, doctorados en Harvard, participaciones en directorios de multitiendas y transnacionales, debían aparecer leales servidores públicos dispuestos a sacrificarse por el bien común. Lamentablemente ello no ha ocurrido hasta el momento.
Un puñado de intendentes y gobernadores, un par de diplomáticos y un director nacional de un importante servicio, entre otros, han debido hacer abandono de sus altos cargos a menos de tres meses de asumirlo. Todo, porque tenían deudas pendientes, porque aparecían vinculados a violaciones a los derechos humanos o porque en el caso del embajador en Argentina, no puso ocultar sus tendencias fascistoides.
El episodio no es circunstancial y tras la “renuncia voluntaria” –al igual que en el caso del ex coronel ® de Carabineros, Iván Andrusco, designado director general en Gendarmería- se esconde un tímido tirón de orejas desde La Moneda. La verdad es que Piñera, en ninguno de los dos casos, se pronunció públicamente al respecto.
Nunca se conoció el contenido de un compromiso del entonces candidato presidencial de la derecha con un grupo de generales y altos oficiales comprometidos con la dictadura militar de Pinochet, aunque trascendió la existencia de un “quinto punto” del acuerdo hecho público y que se mantuvo en curiosa reserva.
Los buenos oficios del jefe del Estado en materia de negociaciones se demuestra en el sacrificio de algunos referentes (Andrusco y Otero) mientras continúa respaldando a su es contendor en primarias presidenciales, Joaquín Lavín, colocado estratégicamente a cargo del complejo ministerio de Educación.
La insólita propuesta de utilizar la gráfica de un semáforo para segregar a los colegios municipalizados, particulares subvencionados y privados, convirtiendo a estos establecimientos educacionales –según la cuestionada medición SIMCE- como un producto en el mercado. Sólo falta la aparición televisiva de una Sofía Correa –al estilo mediático de la hiper tienda Líder- para promocionar el fin de la educación pública y el traslado de todos los educandos al sistema comercial. Y de esta manera obligar a padres y apoderados a seguir endeudándose por la educación de sus hijos. Se trata, lisa y llanamente, de una operación financiera ejecutada desde el Estado a beneficio de unos pocos.
Están claras las motivaciones comerciales y las utilidades en expectativa, es decir, nuevamente un criterio mercantilista que parece primar definitivamente en el ideario de Sebastián Piñera. Chile es para él y sus colaboradores un “mercado a futuro”.
En materia de reconstrucción tras la tragedia del 27 de febrero pasado, ¡Qué jugada maestra al estilo de la película Wall Street”!. Nuestro Michael Douglas criollo quiso lograr que las tres principales multitiendas de materiales para la construcción monopolizaran la venta de materiales para mediaguas y viviendas de emergencia.
Además propuso rebajar los impuestos por un año y medio para postergar después la invariabilidad tributaria hasta el año 2025 a las grandes empresas, entre ellas también a las transnacionales del cobre. Un ejemplo de transacción exitosa que merecería un diploma de “excelencia”…de la Bolsa de Comercio.
La especulación financiera, el dinero plástico y otros manejos, tuvo más que ver con el desarrollo de los grupos económicos de nuestro país –con la fortuna de la familia Pinochet, entre otras- que con el crecimiento de nuestra economía y el indispensable mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes.
Por José luis Cordova. El autor es periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 10 de junio 2010
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