PRIMERAS CONCLUSIONES DE LA COMISIÓN INVESTIGADORA: “LA MINA SAN JOSÉ NO TENÍA VÍA DE ESCAPE”
En medio de curiosas medidas de “seguridad” llegaron ayer los propietarios de la mina San José, Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny hasta el Congreso Nacional donde se mantuvieron aislados de los periodistas en una sala especial antes de ingresar a la sesión de la comisión investigadora del derrumbe en la empresa San Esteban que mantiene todavía encerrados a 33 trabajadores a 700 metros de profundidad.
La primera táctica de los dueños consistió en solicitar que la reunión fuera secreta y salieran los periodistas a lo que se negó el presidente de la comisión Alejandro García Huidobro (RN) y la mayoría de los parlamentarios, incluido Giovani Calderón, quien rechazó el argumento que los antecedentes que entregarían los propietarios están ya en poder del fiscal, pero los imputados no han sido formalizados, por tanto no caben dentro del actual proceso judicial
Bohn y Kemeny, asistieron acompañados de sus asesores Fernando López y Paul Venturino y, siguiendo su estrategia, descartaron tajantemente que hayan realizado presiones indebidas o que hayan caído en actos de corrupción con el objeto de obtener las autorizaciones necesarias para la reapertura de la mina. “Somos gente honesta”, enfatizó Bohn, al tiempo que recordó que la empresa San Esteban ha realizado funciones por 30 años en Atacama. Reconoció que frente a la problemática que significaba el cierre de la mina, en 2007, y a la falta de atención respecto del tema, tuvieron conversaciones con las autoridades disponibles de la zona, como fueron la Intendenta del momento y los senadores de la circunscripción, (Ricardo Núñez (PS) con el objeto que intercedieran para que el asunto “se atendiera técnicamente”.
“Es una situación triste, no es una situación agradable, es una situación desesperada. Afortunadamente nuestros trabajadores están vivos y, por lo visto a través de la prensa, con mucho ánimo. Sin embargo, el dolor que ha causado esta situación indeseada e imprevista por nosotros, merece que nosotros pidamos disculpas por la angustia que se ha vivido en estos días. Ha sido una situación terrible y esperamos que tenga buen término muy pronto”, afirmó Bohn. El ejecutivo, quien dijo ser parte de la empresa desde el año 2004, aseguró que, como compañía, se va “a hacer todo lo posible para poner en disposición de nuestros trabajadores y de nuestros acreedores todos los bienes que tiene disponible nuestra empresa para concurrir a ellos en todo lo que sea necesario”.
Alejandro Bohn relató los distintos hitos del proceso de reapertura en los cuales intervino activamente el ex Subdirector Nacional de Minería del Sernageomin, Exequiel Yanes.
Explicó que, en cada etapa autorizada, se fueron realizando distintos trabajos de recuperación y estudios destinados a cumplir con las demandas del Sernageomin, principalmente, en lo relativo al despeje de la rampa; y la fortificación de las galerías, según lo indicara el informe geotécnico que fue encargado a E-Mining Technologies, por recomendación del entonces director regional, Anton Hraste.
Informó que, tras una reunión sostenida con Exequiel Yanes y Santiago Pinilla (jefe de Seguridad Minera), donde se presentó un resumen de las conclusiones del estudio geomecánico que aseguraba que la mina era explotable y que el régimen de esfuerzo se calificaba de medio a bajo, el 19 de diciembre de 2007 se autorizó, después de once meses de paralización, la limpieza del nivel 90 y su explotación parcial. Bohn especificó que, tras esta última autorización, se exigió la pronta entrega del informe geomecánico y de dos proyectos adicionales: ventilación y eléctrico. Confirmó que el informe geomecánico fue entregado el 3 de abril de 2008 al Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y que 7 de abril fueron mandamos los otros dos proyectos, documentos que permitieron que el 30 de mayo se de la autorización para reapertura total de la mina San José. “No ha sido un proceso donde hayamos tenido un privilegio especial, así lo sentimos nosotros”, enfatizó.
El propietario de la mina San José sostuvo que no se debe vincular el accidente puntual, que costó la amputación de parte de una pierna a un trabajador de la mina, el cual se produjo por una serie de errores en los procedimientos internos, con un movimiento de roca de 700 mil toneladas como el ocurrido el 5 de agosto pasado. “Lo segundo es una catástrofe que no teníamos antecedentes de que pudiera ocurrir”, sentenció. Ambos ejecutivos dijeron que no tienen antecedentes respecto de las causas reales que ocasionaron el desplazamiento y que es preciso esperar al informe técnico para dar cuenta de los hechos. En todo caso, recalcaron que la empresa gasta entre 30 y 40 millones de pesos mensuales para garantizar buenas condiciones de seguridad. Pese a lo anterior, se reconoció que hubo condiciones impuestas por el Sernageomin que no fueron cumplidas a cabalidad, como acondicionar las chimeneas como vías alternativas de escape.
Diputado Carmona: “Sin salida de emergencia”
Al respecto, el diputado Lautaro Carmona (PC), comentó: “Sin hacer ninguna especulación, solamente yendo a los datos objetivos, duros y reales son sobre tres semanas que 33 mineros permanecen a 700 metros subterráneos en la mina San José. Es un hecho real. Están ahí y están vivos gracias a su capacidad, su organización, a su tesón, a su estabilidad emocional inclusive para sobrevivir en la adversidad y esto ocurre porque, tal como quedó demostrado en la comparecencia de hoy de los dueños, esta mina no tenía salida de emergencia, no tenía un segundo camino”.
“No tenía una forma de rescatar mineros ante un evento como el que ocurrió. El evento que ha ocurrido, más allá de la cantidad de toneladas que pesa la roca que está todavía asentándose, ocurrió sobre la rampla, el camino oficial, formal, rápido de salida y de ingreso a la mina y nunca se pusieron en el caso que esa rampla se interrumpiera por una situación adversa imprevista. Si eso hubiera sido así, la obligación era construir una salida de emergencia, un lugar distinto al camino que recorría la rampla, la chimenea que se ha reivindicado toda vez que se ha podido, estaba construida en el mismo trayecto de la rampla por tanto la única forma que se hubiera podido usar la chimenea era si la rampla funcionaba. Una tragicomedia sobre la base de 33 mineros en el fondo”, afirmó Carmona.
El parlamentario indicó que “hay datos que tendrán que seguirse procesando y eso le toca llegar al final a nuestra comisión, que tiene que ver con el antecedente inmediato del día 3 de julio de este año, como un dato duro de rompimiento de roca que anunció un mes antes lo que podría venir que trágicamente se consumó”.
“Llamo a que haya sentido de la responsabilidad para con los mineros por la actividad empresarial de la minería”, agregó Carmona. “Es una mala señal que la responsabilidad no es –en primer lugar- de los empresarios, luego vendrán las faltas que puedan haber cometido los órganos fiscalizadores pero quienes hacen la opción de iniciativas en la actividad minera, son ellos (los dueños) indistintamente como quedó demostrado, además, que el empresario y gerente general no tenía ninguna experiencia minera. Creo que el camino de desprenderse de la responsabilidad y trasladarla a los órganos fiscalizadores que están colapsados con una discapacidad para controlar eficazmente, es un camino de falta de rigor y de responsabilidad real en la condición de empresario de la minería”, señaló el parlamentario a la salida de la comisión de minería.
Durante la comparecencia de los propietarios de la mina, el parlamentario comunista explicó que fue uno de los primeros parlamentarios que se entrevistó con el señor Bohn a lo que el dueño de la empresa San Esteban asintió. Asimismo, aseguró que los dirigentes sindicales no participaron en gestiones para reabrir la mina como aseguró Alejandro Bohn sino que en aquella oportunidad le plantearon a la empresa una serie de demandas que la empresa debía cumplir.
Renuncia del Seremi de Salud
Consultado finalmente el diputado Carmona sobre la renuncia del Seremi de Salud de Atacama, Raúl Martínez, expresó: “creo que es un dato de la realidad que denunciamos en esta comisión sobre el papel que también él, además de la gente vinculada a Sernageomin y la Inspección del Trabajo tuvieron para reabrir la mina después del día 3 de julio que fue el antecedente –insisto- inmediato de la catástrofe que estamos viviendo.
Por José Luis Cordova. El autor es periodista Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 1 de septiembre 2010
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