DAVID HEVIA, RECTOR DE UABIERTA:"EL CONSEJO NACIONAL DE EDUCACIÓN DEBE EXPLICAR AL PAÍS POR QUÉ INSPIRA SU ACCIONAR EN UNA NORMA DE LA JUNTA MILITAR"
El 22 de diciembre de 2007, el profesor de Filosofía David Hevia planteó a un pequeño grupo de académicos la idea de retomar, desde sus raíces, el concepto de universidad, del latín universitas, que significa comunidad, universalidad: algo tan lejano al patético panorama actual de las corporaciones que ponen precio a la enseñanza a través de aranceles, que el proyecto parecía impracticable.
Pero había mucha gente desencantada con el sistema de educación y la iniciativa comenzó a cobrar fuerza y vida propia, pasando de dos asignaturas en su primer año, a un programa actual que incluye 11 cátedras y dos cursos paralelos de extensión, que son impartidos en cuatro sedes de manera completamente gratuita. El proyecto, que ha despertado también la atención en el extranjero, es abordado aquí en un diálogo entre Crónica Digital y su fundador.
-Rector, ¿cuál es la idea que inspira a UAbierta?
-Como su nombre lo indica, se trata de una organización comunitaria para la cual el conocimiento es un proceso socialmente producido y, por tanto, ajeno a ese fenómeno cosificado que hoy se transa en el mercado al mejor postor. Para UAbierta, el aprendizaje es en sí mismo la socialización y, puesto que ésta no tiene término, resulta absolutamente insostenible tipificar las áreas del saber como ofertas asociadas a un arancel o a años de estudio predeterminados. ¿10 semestres para conocer qué? ¿Se imagina alguien a Platón dejando de estudiar geometría o a Aristóteles abandonando la investigación sobre qué es la metáfora?
-¿Sugiere, entonces, que el modelo vigente se deslegitima a sí mismo?
-Efectivamente. Y no sólo con absurdos como los que he mencionado. Sucede, también, que la institucionalidad académica está poniendo límites, en número de páginas y plazos, a las tesis de pre y postgrado. Con ese criterio, Sócrates sencillamente no existiría para el actual régimen. Nosotros, en cambio, creemos que el conocimiento es un abrazo para toda la vida y, en la medida en que UAbierta va creciendo, hemos ido incorporando años de estudio.
-¿Y cómo se toman las decisiones en UAbierta?
-He ahí otra diferencia con la institucionalidad. Las decisiones cotidianas las adopta una Comisión Ejecutiva, integrada por académicos y estudiantes, que cumplen las funciones de rectoría, secretaría general y vicerrectorías de docencia, investigación y extensión.
-Perdón, ¿estudiantes tomando decisiones?
-Claro, para el triste panorama actual de las universidades latinoamericanas, podrá parecer una rareza, pero en el año 1080, cuando se funda la primera universidad, la de Bolonia, por estatuto el rector llegó a ser un estudiante de Derecho, elegido por sus pares y los docentes, entre los mejores. Conocer es debatir, y una discusión académica no es una jerarquía imponiendo resoluciones al resto. No sólo tenemos una Comisión Ejecutiva con esas características, sino también un Consejo, que define las grandes orientaciones de la marcha estratégica del proyecto y que integran, con voz y voto, los delegados de cada curso y los representantes de las comisiones permanentes de UAbierta.
-¿Qué tipo de decisiones son adoptadas en esa instancia?
-Por ejemplo, la apertura de nuevas áreas del conocimiento, la realización de trabajos voluntarios, que haremos en Lota, las modificaciones al reglamento académico, etcétera.
-Ustedes no otorgan ni títulos ni grados.
-Ni pensamos hacerlo, precisamente porque ello implicaría, entre otras cosas, poner plazo final a los estudios en algún área, y eso nos parece muy poco serio.
-¿Y para qué tener un reglamento académico?
-Es fundamental. Chile está lleno de proyectos gratuitos, mal llamados de educación popular, y de muy bajo nivel. Nosotros, al contrario, ponemos al centro de la iniciativa la exigencia y, puesto que no tenemos clientes que cuidar, no regalamos las notas ni modificamos escalas. Y así como los profesores califican a los estudiantes, éstos tienen el derecho y el deber de evaluar a sus docentes, en un proceso vinculante y no ese lamentable saludo a la bandera que hay en el país, donde un académico podría darse el lujo de reprobar tres o cuatro veces y seguir dictando cátedra. Eso es para nosotros la democracia en la esfera del saber: participar aquí es, literalmente, tomar parte.
-¿Qué clases realizan actualmente y a qué sectores llegan?
-Efectuamos clases de Filosofía I, II y III; Historia I, II y III; Lenguas Clásicas I y II; Antropología, Psicología y Economía y Coyuntura, en Santiago Centro. Eso, además de los cursos de extensión que hoy consisten en dos años de Inglés y dos años de Literatura, que se imparten en Pudahuel y Estación Central, respectivamente. Llegamos a trabajadores, pobladores, cesantes, dueñas de casa y también a estudiantes universitarios que se han interesado en la iniciativa.
-¿Y cómo pagan los sueldos?
-Por estatuto, los profesores trabajamos ad honorem, no ponemos precio a la aventura de aprender y enseñar... y los académicos también somos educandos aquí. Y tampoco pagamos arriendo de sedes, porque, como buscamos contribuir a la rearticulación del tejido social, hoy nuestras cuatro sedes son la Confederación de Trabajadores de la Construcción y tres juntas de vecinos. Con ellos, a los que el sistema ha privado del derecho a educación, trabajamos estrechamente.
-¿Qué cambios se observan en la gente que asiste a los cursos?
-El desarrollo paulatino y sostenido de una capacidad crítica que es fundamental y que en este país ha estado muy ausente. Aquí no usamos manuales: los autores se estudian en sus propias obras, no a partir de lo que terceros digan de ellos. Trabajadores, pobladores, leyendo a Tucídices, a Hegel, a Lao Tsé, a Confucio. A UAbierta han llegado varios profesores titulados, y están en calidad de estudiantes, aprendiendo con toda la humildad que requiere el desafío.
-¿Tucídides y Lao Tsé?
-Sí. Esta experiencia nos ha servido para constatar que hay universidades en que alguien se puede titular en Historia sin tener idea de Heródoto, o en Filosofía, sin haber estudiado pensamiento oriental o estética. El punto es que la institucionalidad no se hace cargo de eso.
-¿Esa institucionalidad es la que les dio un ultimátum invocando un decreto ley de la era Pinochet?
-Así es. El Consejo Nacional de Educación nos envió una misiva en que se nos exige no usar la expresión "universidad", planteando como argumento el decreto ley 3.631 de la Junta Militar, firmado por Augusto Pinochet y José Toribio Merino. No sé si esos dos nombres, más allá de la feroz dictadura militar que encabezaron, constituyan para dicho Consejo grandes ejemplos de aporte al debate y al desarrollo del saber. Lo que sí sabemos, al leer esa misiva que nos dio 10 días para responder, es que para la institucionalidad el concepto fundacional, histórico de universidad, no tiene importancia alguna.
-¿Cuál es la posición de UAbierta ante ello?
- El Consejo Nacional de Educación debe explicar al país por qué inspira su accionar en una norma de la Junta Militar. Tiene funcionarios para hacer seguimiento a proyectos humildes, como el nuestro, pero es incapaz de decirle a los chilenos qué entiende por educación, palabra que está e su nombre. Salvo que, por educación, entienda lo que ocurre hoy, cuando después de 12 años de escolaridad nadie sabe hablar inglés y casi la mitad no logra el puntaje mínimo para tener derecho a estudiar. Que nos digan qué es educación, cuando los egresados de Pedagogía contestan bien un tercio de las preguntas de la Prueba Inicia. ¿Garante de qué educación es el Consejo Nacional?
-¿Qué efecto ha tenido esa carta?
-Hemos recibido solidaridad incluso desde fuera de Chile. Pero lo fundamental es que se ha ido abriendo paso a un debate clave. La insólita carta que recibimos comienza a recorrer las poblaciones y universidades del país. Nuestro sencillo proyecto hoy es mucho más conocido que antes y más personas comienzan a incorporarse a esta comunidad. Lo patético es que, con todos los recursos que tiene la institucionalidad, la gente tampoco sabía que existía un Consejo Nacional de Educación: cómo lo iba a saber si, a la luz de los resultados, la enseñanza es un negocio administrado por el mejor postor. Hemos hecho llegar estos antecedentes no sólo a la opinión pública, sino también a entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
-¿A la OIT?
-Sí. Los campus universitarios fueron construidos con el esfuerzo de los trabajadores, pero ni ellos ni sus hijos están accediendo a esa educación. De los 100 colegios con mejores resultados en la PSU, 93 son particulares pagados. Son cifras oficiales las que dicen que el 40% más pobre de ingreso está representado en un 13% en las casas de estudios superiores, mientras el 40% de mayores inresos ostenta el 70,4% de la matrícula universitaria; son las universidades las que están reconociendo este año que sus aranceles son los más caros del planeta. Eso es conculcar el derecho de los trabajadores a una educación digna. La educación en Chile es una vergüenza y la gente debe saber que eso lo vamos a denuciar en todos los niveles, porque UAbierta seguirá plenamente comprometida con su cometido.
Por Equipo Crónica Digital
Santiago de Chile, 15 de junio 2010
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Comentarios (13 Publicado):
Felicitaciones por la inclusión social y democrática que realizan.
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Saludos a todos
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