EL PELIGROSO LIBRETO DE LA "GUERRA PREVENTIVA"
El libreto puesto en marcha por la autoridad con motivo del 25 aniversario del asesinato el 29 de marzo de 1985 de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, un acto de terrorismo represivo de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), escenificó en Santiago y en Concepción, no solo fue innecesario, sino que insensato, además de partir de supuestos falsos.
Hay que decir que los autores materiales del crimen, una patrulla de carabineros compuesto por Francisco Toledo Puente, Jorge Marín Jiménez, Mauricio Muñoz Cifuentes y el subteniente Alex Ambler Hinojosa, que además dejaron abandonados en la calle a sus víctimas, aún no han recibido el castigo de la justicia. Son 25 años, y por ello debe comprenderse la exasperación de sus padres, y sus amigos
Se trató, el del 29 de marzo de este año y días previos, de un escenario de guerra interna, una planificación de “guerra preventiva” contra enemigos de la seguridad ciudadana, entendida como “tolerancia cero”.
13 mil uniformados fueron movilizados para enfrentar al “enemigo”, se restableció el Toque de Queda en Concepción y se utilizó toda la inteligencia y tecnología- incluidos dos aviones no tripulados israelíes UAV de factura israelita y destinado a sobrevolar teatros de operaciones bélicos, en una operación claramente represiva.
Se le denominó “plan de contingencia” y parece que habrá que habituarse a estas denominaciones de fantasía, destinadas a disfrazar, enmascarar, hacer light las más aviesas o siniestras intenciones.
Previo al día “D”, el presidente anunció “mano dura” y “todo el rigor de la ley” y aseguró a los policías antidisturbios de la policía militarizada de Carabineros, “todo el respaldo del gobierno que yo presido” en un acto destinado a elevar su “moral combativa”.
Todo creando el clima de guerra, buscando, una vez más en la historia de Chile, amedrentar” al “enemigo interno”.
Y después de la supuesta batalla se apresuró en llegar a felicitarlos por sus “valientes” desempeños. Y todos se congratularon de la valentía, arrojo, mostrado por las fuerzas.
¿Contra quién?
En realidad no solo se trató de un montaje mediático, que buscó crear la sensación de una guerra que no fue, contra “enemigos”- turbas, dijo “El Mercurio”- que no se hicieron presentes no sólo no estaban, sino que no existen, como parecen querer, y hacer creer algunos.
La explicación para la decisión de “mostrar el trabuco a sangre fría”, como diría Violeta Parra, de que se garantizó el orden público gracias a las medidas “preventivas”, al “plan de contingencia”, es por lo menos demasiado simple y primitivo además de provocativa y falsa.
Lo cierto es que el 29 demostró un grueso error político en el análisis sobre la seguridad pública del gobierno, que vienen a ser más policíacos que los especialistas de Carabineros.
No solo leyeron mal los datos de la realidad, incluso de los grupos antisistémicos o anarquistas, sino que impusieron una visión ideologizada a la acción profesional de las policías, buscando argumentos para justificar el uso de la fuerza. Se trata de aplicar en Chile la estrategia y táctica de “tolerancia cero”, pero con sentido y en circunstancias políticas.
Pretender Identificar delincuencia, turbas, terrorismo con movimiento social, con posiciones políticas o contra demandas y protestas políticas, no es solo equivocar el camino y el análisis, sino un rumbo de colisión con parte importante de la ciudadanía, un camino que conduce a la represión generalizada de todos quienes critiquen o se pronucien contra el modelo, exijan derechos conculcados, o expresen y sustenten diferencias con el gobierno o los círculos políticos y empresariales en el poder político y económico del país.
Es el camino a la autocracia, a la dictadura, el régimen policíaco.
Nada más lejos por ciento de la formula de la “unidad nacional” tan traída y llevada por la propaganda del gobierno.
De manera que si la realidad política, social decía que no habría bombas molotov, ni barricadas, ni acciones armadas que merecieran el nombre de tal, entonces, peor para ella.
El cálculo perverso, propio de la manipulación social, es que el despliegue represivo, las amenazas y acciones represivas previas, los signos provenientes de la autoridad deberían provocar una reacción aislada, pero suficiente, para alimentar las páginas de los medios subordinados al mensaje gubernamental.
Es sería, objetivamente, la intención explícita ya no de los analistas sino de los estrategas políticos de la seguridad.
Lo cierto es que una simple constatación objetiva- y seguramente habrá además información confidencial y de inteligencia entre los verdaderos especialistas- indicaba que el Día del Joven Combatiente 2010, no asumiría las formas provocativas, estridentes, de los años de la Concertación.
Mas de alguien podría ponerse a pensar en ello, pero lo que interesa ahora es que la hipótesis de conflicto que la autoridad, el gobierno, tuvo como base para instalar el clima de guerra en el país, y adoptar las desmedidas medidas policiales y de seguridad, resultó equivocada.. y peligrosamente provocativa.
Ni siquiera vamos a plantear que las acciones de ejércitos como el de Estados Unidos, su Agencia Central de Inteligencia, las invasiones y ocupaciones territoriales, pueden impedir las acciones de la resistencia iraquí o afgana, o de cualquier otro lugar del mundo o incluso del llamado terrorismo de Al Qaeda,.
Y que en general la respuesta de la violencia, la amenaza del terrorismo estatal o la guerra o las acciones de tierra arrasada tienen solo un efecto circunstancial, pero son derrotadas en el tiempo, incluso a mediano plazo, política e incluso militarmente.
Invadir poblaciones populares, inundar de gas lacrimógeno sus casas, sembrar el terror con redadas masivas, no logra ni garantiza el orden y mucho menos conquista las simpatías de sus habitantes.
Lo cual debería tener una lectura necesaria, políticamente hablando, para el gobierno.
Sucede todo lo contrario, y bien lo conoció la dictadura de Pinochet: fomenta necesariamente la protesta, la resistencia y la lucha, alimenta el odio, desprestigia y deslegitima a sus hechores y construye la derrota política de sus hechores.
A veces y por cierto, lamentable, con un alto costo de vidas, y libertades.
¿Será posible que ese es el verdadero libreto de quienes idearon y ordenaron la “guerra preventiva” del 29 de marzo recién pasado? ¡eso será lo que creen más instrumental a sus verdaderos objetivos: llevar el país a la confrontación?, manchar de sangre nuevamente la vida del país.
Los chilenos tienen derecho y la necesidad, sino el deber, de analizar estas posibles eventualidades. Y hacer las advertencias del caso.
Por Marcel Garcés. El autor es periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Foto: el Ciudadano.
Santiago de Chile, 12 de abril 2010
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