SUDÁFRICA 2010: LA ALEGRÍA QUE NOS DIO BEAUSEJOUR
Jean André Beausejour Coliqueo, se convirtió en el héroe del debut de la selección nacional chilena en Sudáfrica 2010, al anotar el gol que dio la victoria a “la Roja”, frente a Honduras, rompiendo una maldición de 48 años sin ganar en el certamen deportivo más masivo, entusiasmante y global de la historia.
Fue un gol que conmovió a Chile entero, que colmó de ilusiones el alma nacional en la posibilidad de seguir avanzando en una senda de triunfo, y que unió en una sola exclamación de júbilo a todos, mas allá de las legítimas diferencias que dibujan el perfil del chileno, con contradicciones, distintas sensibilidades, diversas posiciones políticas y más allá de inequidades, injusticias, historias personales o sociales.
La mañana del miércoles 16, será recordada por todos, o por lo menos una inmensa mayoría, como una jornada memorable vivida al calor de las trasmisiones del partido Chile- Honduras, y los 90 y tantos minutos del duelo deportivo, pasarán a la historia personal de muchos, a los recuerdos de banderas rojas, de gritos, de trompetas escandalosamente ruidosas, de petardos, gorros tricolores, y para muchos de la inédita pasión vivida en el hogar, en la calle, junto a los suyos o a perfectos desconocidos.
Es la magia. El sentido de este fenómeno deportivo y espiritual que encierra el balón, el fútbol.
Así que en primer lugar ¡Gracias Beausejour! por la alegría que nos has dado con ese primer gol que abrió esperanzas, sentimientos, expectativas de triunfo para Chile y su seleccionado de fútbol.
Pero esta jornada inaugural, el debut de estos muchachos valiosos y modestos, preparados por el técnico Marcelo Bielsa, y el gol de Beausejour, nos da también la oportunidad de reflexionar.
En primer lugar, Beausejour, el héroe del momento, es un muchacho singular, y su historia es la de un ganador, en primer lugar, ante el triple desafío de ser negro, mapuche y pobre. Y que no se ha doblegado, superando la discriminación racial, la marginación y la inequidad social, en carne propia.
El encontró en el fútbol el camino para la superación, pero venciendo prejuicios, incomprensiones y frustraciones como cuando Universidad de Chile y Universidad Católica no supieron valorar sus méritos y capacidades, y más bien lo desestimularon.
Pero Beausejour no cejó en su empeño y apoyado por su madre, Viviana Coliqueo, y sobre todo su abuelo materno, Andrés, finalmente llegó a ser profesional y luego partir a conquistar el mundo, terminando en México, como figura del América de México.
Así la vida de Jean Beausejour, uno de los “descubrimientos” del técnico Marcelo Bielsa para el seleccionado de Chile de Fútbol, es una historia humana, social y hoy por hoy, deportiva, de nuestros tiempos de la globalización.
Nació el 1 de junio de 1984, hijo del amor no formalizado del haitiano Coty Beausejour, con el que se encontró tras el terremoto de Haití, y de madre mapuche, Viviana Coliqueo, y nacido en una barriada modesta de la capital chilena, ha enfrentado con entereza y determinación una triple realidad de discriminación y marginación; ser negro, mapuche y pobre.
Ser mapuche en Chile no facilita la vida de nadie, y ser negro, por lo menos es ser objeto de la curiosidad y el comentario burlesco, y ser de la Población Villa Francia, en el oeste popular de la capital, marca su niñez con el estereotipo que persigue a los pobres.
Pero Jean, con la constancia y reciedumbre, sobre todo, de su abuelo, Andrés Coliqueo Rapimán, y el amor de su abuela Lorenza, superó las dificultades y hoy es sin duda uno de los principales puntales de la selección chilena de fútbol que busca vivir la gloria en Sudáfrica 2010.
Beausejour, es, como se le dice cariñosamente, “el negro de la Roja”. Y uno de los preferidos de Marcelo Bielsa, por su desempeño, pero además. Más allá de sus cualidades deportivas, tiene una alta conciencia de su origen.
“Tengo una mezcla de razas muy potente, pero no creo que eso me haga distinto a los demás. Somos todo iguales... Alguna diferencia debe provocar tener genes africanos y mapuches. Es una combinación extrema que muy pocos deben poseer", declaró interrogado sobre el tema.
Y al animador Rafael Araneda le respondió en el programa “Guerreros” de TVN: “Sí, soy un araucano (mapuche) ciento por ciento. Por más que lo que más me aflore sea mi tez negra por los orígenes haitianos de mi papá, yo me siento súper identificado con el pueblo mapuche”
Hoy su objetivo es el triunfo en la oncena titular de la Selección Nacional chilena, y jugar un papel estelar en el juego del equipo, responder a la confianza del técnico y las esperanzas de todo un país.
Argumentos para su reciedumbre y su fortaleza deportiva, no le faltan a Jean desde los nueve años cuando su abuelo lo lleva a jugar al Sauzal, club del barrio Estación Central, donde le dijeron que no servía para las canchas.
Hoy ha sido elevado a la categoría de héroe nacional, lo que no deja de ser un golpe a ese racismo soterrado que pulula en ciertos sectores de los que se autoconsideran elites sociales y un mentís a ese patrioterismo de borracheras que en demasiadas ocasiones inunda las páginas de alguna prensa y círculos.
Pero hay más en esta hora de alegría. Hay quienes han pretendido utilizar la participación chilena en el Mundial y el primer triunfo de “la Roja”, en un mero festín económico comercial o en intentar sacar dividendos políticos del sentimiento popular.
Es un grave error y un abuso de poder es el pretender montar una campaña política de proselitismo gubernamental, abusando de le emoción colectiva y del dolor de los damnificados por el terremoto y destinada a atacar a la oposición y a quienes no se alínean o subordinan al gobierno en turno.
Por ello y aunque prime el espíritu deportivo, no dejemos que atropellen nuestra alegría.
Por Marcel Garcés. El autor es periodista.Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 17 de junio 2010
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