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LA DERECHA Y LA DEUDA DEL MAGISTERIO: MIENTE, MIENTE, MIENTE QUE ALGO QUEDA

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La tristemente célebre frase del padre de la propaganda nazi, Joseph Goebbels, hoy se viene a la cabeza cuando se escucha al secretario general de la UDI, Víctor Pérez, quien aseguró que si la derecha llega al gobierno se pagaría la “deuda histórica del magisterio”. Resulta risible que los mismos que perjudicaron a los maestros con la municipalización de la educación en los años 80 pretendan hoy devolver lo que mezquinamente quitaron cuando gobernaban con Pinochet a la cabeza.

Resulta ser un mal chiste escuchar al secretario general de la UDI, Víctor Pérez, quien con una desfachatez que solo la derecha puede tener en tiempo electorales hoy asegure que en el eventual gobierno del candidato presidencial de la derechista Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, se asumirá el compromiso de cancelar la "deuda histórica del magisterio" y, de paso, prometa que ésta se pagará antes de que termine el mandato.

No cabe duda que la opinión del diputado y dirigente de la UDI no es más que una frase de campaña y que jamás se materializará. Cuando Pérez dice que la deuda histórica “ no es sólo una deuda económica sino que también ética y moral” olvida que ellos mismo fueron los responsables de la municipalización de la educación en Chile y, por tanto, son los responsables materiales y morales de haber eliminado la educación pública y la condición de empleados públicos a los maestros.

Es más, el tema de la llamada “deuda histórica” se podría haber resuelto en otro momento político y no ahora en plena campaña electoral. Quizás el tiempo oportuno fue cuando se realizaba la discusión parlamentaria en torno a la creación de la Ley General de Educación pero no existió, en ese momento de debate legislativo, ni existe hoy la voluntad política del oficialismo ni la derecha parlamentaria para abordar estos temas con la generosidad moral de reparar el daño producido. Lo importante para los sostenedores del actual modelo político económico chileno es seguir desconociendo lo que legítimamente les pertenece al magisterio.

En este contexto, el paro nacional convocado por el Colegio de Profesores para el día de hoy es legítimo y moralmente irreprochable ya que es la respuesta decida y organizada de quienes por muchos años les han negado sus derechos. La solución es política –porque tiene condición reparatoria- por lo que la visión fundamentalista normativa del actual Contralor Ramiro Mendoza no es relevante para el actual debate, es más, pasa por la creación de una Ley especial que reconozca el daño provocado a los profesores de Chile durante la Dictadura del general Pinochet. Hoy en el Congreso no existe duda de la necesidad de reconocer y pagar.

Pero esta realidad choca con la respuesta entregada por la ministra Mónica Jiménez y el titular de Hacienda, Andrés Velasco ya que busca desconocer los cerca de mil 300 millones de dólares perdidos por los docentes en todos estos años, monto que representa cerca de 30% del presupuesto 2010 del Mineduc, y que no solo provoca una reacción coordinada de repudio de más de 80 mil maestros sino que genera un problema político complejo de cara a las presidenciales de diciembre. Flaco favor al candidato oficialista, Eduardo Frei quien además de todos sus conflictos internos deberá dar la cara por la tozudez economicista de sus actuales autoridades. Sobretodo, cuando solo hace algunos días los mismos personeros de gobierno visaran la entrega de cerca de 4 mil millones de dólares al sector bancario para que estos puedan flexibilizar la entrega de créditos al sector empresarial ya que el sistema no está dispuesto a arriesgar sus utilidades.

Por el momento, el paro de los profesores recién comienza y será la sociedad toda los que deberán pagar los costos de una mala decisión política. En paralelo, veremos que los Goebbels de siempre, oficialista y derechistas, no pierdan la oportunidad de capitalizar como consigna electoral un conflicto del cual no han querido resolver en todos estos años, porque ello significaría no solo pagar lo justo a los profesores sino que reponer el debate sobre la necesidad de volver a tener en Chile una educación pública y de calidad donde al magisterio se les reconozca, de una vez por todas, su condición de servidores públicos.

Roberto Portilla. El autor es periodista y Editor General de Crónica Digital.


Santiago de Chile, 23 de octubre de 2009.
Crónica Digital

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