¿PRIVATIZACIÓN O RECONSTRUCCIÓN?
El presidente Sebastián Piñera ha anunciado la creación de un Fondo de Reconstrucción que hasta ahora no ha contado con la mínima consulta y participación de la ciudadanía de las regiones afectadas.
La iniciativa contempla una nueva institucionalidad de donaciones que incluye fuertes incentivos tributarios, lo que despoja a los aportes de los donantes de un estricto sentido solidario. Si el sentido de urgencia ante la catástrofe indica que los ingresos fiscales deben aumentar, instaurar estas nuevas franquicias tributarias no parece lógico ni entendible. El esfuerzo estatal que se requiere no justifica estos beneficios que indirectamente terminan con cargo al presupuesto público.
Se trata de generosas deducciones de impuestos a las que incluso podrán postular empresas extranjeras que establemente trasladan sus utilidades fuera de Chile. Se propone dar acceso a estas compañías a créditos equivalentes al 35% de la cantidad “donada”. Respecto de los impuestos a las utilidades de las empresas se descontarían en forma proporcional a las rentas líquidas imponibles. Es previsible además, que las empresas encuentren en estos mecanismos un incentivo para utilizar las figuras de corporaciones o fundaciones de RSE, bajo su directo control, que intermedien sus propias donaciones, lo que agrava el sentido utilitario de estas “donaciones”. Por su parte las personas naturales tendrán derecho a un crédito equivalente al 40% de la suma entregada que podrán imputar al impuesto que deberían cancelar.
Otro aspecto crítico dice relación con la administración de este fondo de donaciones que radicaría en un “Comité Ejecutivo para la Reconstrucción”. Es preocupante que la propuesta no contemple mecanismos para la participación de la sociedad civil de las zonas afectadas y de sus autoridades locales, lo que no habla bien de sus mecanismos de control y transparencia. Al contrario, la composición de este comité postula la presencia del presidente de la República, ministros, intendentes de las zonas afectadas y dos integrantes igualmente nominados por el ejecutivo. Es evidente un déficit básico en los mecanismos de rendición de cuentas de este comité, que debería contener formas básicas de freno y contrapeso que aseguren el respeto y la legitimidad de las graves decisiones que deberá adoptar.
Esta propuesta se une al anuncio de la posible privatización de Edelnor, empresa que provee de electricidad CODELCO, lo que amenaza la independencia energética de esa compañía, e indirectamente a la soberanía energética del país. Aunque el ministro Felipe Larraín ha declarado que la privatización no está aún definida es evidente el interés de aprovechar la coyuntura para culminar un proceso privatizador comenzado por la Concertación y que pone en riesgo insumos estratégicos de la principal empresa nacional.
En síntesis, Piñera debería tomar nota de las observaciones de la ciudadanía, que se inspiran en el mismo ánimo que ha llevado al maestro Marcelo Bielsa a afirmar tan acertadamente en estos días: "No hay que justificar ni satanizar. Hay que tomar conciencia de implementar un cambio. Hay que tener autocrítica para mejorar".
Por Alvaro Ramis. El autor es teólogo. Miembro del consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de chile, 17 de abril 2010
Crónica Digital



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