GIRALDO MAZOLA: EL LEGADO DEL “CHE” GUEVARA SIGUE SIENDO VIGENTE

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‘Estimados amigas y amigos chilenos;

Este año se conmemora el 40 aniversario de la caída del Che en Bolivia y tengo el placer de inaugurar esta jornada en su memoria que ha tenido la iniciativa de organizar la Asociación Cultural José Martí de Concepción y el Comité de Vigencia del Che. Es la primera actividad que se organiza en Chile para recordarlo y por ello no he vacilado en venir desde la capital para participar con ustedes en esta jornada conmemorativa.

Por efectuarse en la universidad y conocer que la mayoría de los asistentes nació después de su desaparición física en Bolivia, he pensado que además de referirme a la vigencia de sus ideas y de su ejemplo, es conveniente que me refiera a algunas informaciones que aunque sepamos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente, sirvan de utilidad a las generaciones más jóvenes.

Hace 10 años, el entierro de los restos mortales del Che en Santa Clara, Cuba, en 1997, generó cientos de actividades en todo el mundo. Se publicaron decenas de libros, se organizaron cientos de seminarios como este en Universidades y centros de investigación social, aparecieron miles de artículos en la prensa, se exhibieron numerosos programas de corte histórico, así como discusiones en mesas redondas y paneles.

En América Latina se produjeron marchas de la juventud, en particular una de carácter internacional en Bolivia, en la misma aldea donde sus restos mortales fueron escondidos durante 30 años, y se dedico a su memoria el Catorce Festival de la Juventud y los Estudiantes celebrado en Cuba en agosto de ese año.

Por tanto, los recursos económicos dedicados la propaganda para denigrar al Che y el dinero gastado durante décadas para intentar suprimir su memoria siguiendo los lineamientos de la CIA, fueron malgastados.

Pretendían que las actuales generaciones sólo recuerden al Che como una figura de la cultura Pop, vacía de cualquier contenido político y que represente algo pasado de moda sin ninguna importancia útil.

Pero la realidad y los hechos han demostrado una dimensión diferente. El Che fue y continúa siendo un símbolo para todos quienes tratan de luchar contra los designios imperialistas, por los derechos de sus pueblos, por su libertad, por un futuro mejor basado en la justicia y la igualdad.

¿Si no fuese así, porque entonces en cada huelga de los trabajadores en Europa y Asia, en las protestas estudiantiles en América Latina o en cualquier otra parte siempre encontramos fotografías del Che en las pancartas en los slogans y reclamos?

En este mundo unipolar, en que los Estados Unidos y las potencias occidentales tratan de imponer nuevos paradigmas económicos, sociales y políticos, que no existían en décadas anteriores, para explotarnos mejor, el ejemplo del Che no ha disminuido.

Por el contrario, su figura adquiere importancia creciente y permanece como un ejemplo, en particular para los pueblos de los países subdesarrollados.

El Presidente Fidel Castro, durante la ceremonia en que se enterraron los restos mortales del Che y sus compañeros, dijo:

“No vinimos a decir adiós al Che y a sus heroicos compañeros. Vinimos a recibirlos. Yo veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles que en esta ocasión incluye no solo a cubanos sino a latinoamericanos que vienen a luchar por nosotros y a escribir nuevas paginas de historia y gloria…

Yo veo al Che como un gigante moral que crece cada día cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se ha multiplicado por toda la tierra…

Su figura, será mucho más grande en la medida en que prevalezca la injusticia la explotación, la inequidad, el desempleo, la pobreza, el hambre y la miseria en la sociedad humana.

Y añadió Fidel:

“Los valores que defendió serán mucho más grandes en tanto crezca el poder de los imperialistas, la hegemonía, la dominación y el intervencionismo…

El Che esta librando y ganando más batallas que nunca. Gracias Che por tu historia, tu vida y tu ejemplo. Gracias por venir a fortalecernos en esta lucha difícil que estamos enfrentado hoy para salvar las mismas ideas por las cuales tanto luchaste…” Fin de la cita.

Poco antes de haberse graduado como medico en Argentina, el Che hizo una gira en motocicleta a través de América del Sur, comenzando por Chile, para conocer su continente. Desde entonces apreció en toda su crudeza las condiciones de vida tan difíciles del pueblo humilde, su miseria, la explotación de los indios, el enorme contraste entre los desposeídos y los dueños de todo.

Cuando Jacobo Arbenz, fue electo Presidente en Guatemala en 1954, cumplió lo que prometió en su campaña electoral: nacionalizar la empresa bananera norteamericana “United Fruit”, el mayor latifundista y poseedor de las mejores tierras en ese país.

También inició una reforma agraria para ofrecer tierras a todos quienes trabajaban en la agricultura sin permitírseles poseer la tierra. Por primera vez en América Latina, se inició un programa ambicioso para eliminar el analfabetismo y organizar un sistema de salud que incluía vacunaciones masivas. El Che entonces ya graduado llegó a Guatemala y como médico, se unió a esta campaña de salud.

Los Estados Unidos, sorprendidos por la derrota del candidato que apoyaban, iniciaron una campaña mentirosa, como hacen siempre, para desacreditar al gobierno desde su mismo inicio. Ejercieron presiones brutales y cuando no les dio resultado la intimidación, comenzaron con agresiones abiertas de carácter económico, político y militar.

Arbenz, que era católico, fue acusado de ser comunista. Su país fue expulsado de la OEA y el embargo económico de Estados Unidos provocó muchas dificultades en ese país. Hacia fines de 1954 el entonces director de la CIA, Foster Dulles, organizó públicamente una invasión desde las bases militares norteamericanas en Panamá. Trataron de justificarla diciendo cínicamente que lo hicieron para “defender al hemisferio del comunismo”.

Arbenz fue derrotado, y de acuerdo con la opinión de la líder guatemalteca de las comunidades indígenas y ganadora del Premio Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchú, – que acaba de proclamar su voluntad de aspirar a Presidenta de su país,- durante la oscura época de represión subsiguiente más de 150 mil personas fueron asesinadas, entre ellos 100 mil desaparecidos. Ese fue el costo de tal agresión. Por supuesto, la primera decisión del títere que pusieron a cargo del gobierno fue devolver las tierras confiscadas a la compañía United Fruit. Algo parecido a lo que ocurrió en Chile después del asesinato de Allende.

Diez años más tarde, fue muy similar lo que los Estados Unidos pretendió hacer en Cuba utilizando un pretexto idéntico, pero con la gran diferencia de que en esa ocasión derrotamos la invasión que organizaron en la Bahía de Cochinos en menos de 72 horas.

Y hasta hoy, la revolución cubana se mantiene como un bastión invencible que demuestra al mundo lo que es posible lograr cuando todo un pueblo decide defender sus derechos hasta el final.

Es posible imaginar las masacres que hubiesen ocurrido en mi país si aquellas fuerzas contrarrevolucionarias hubiesen derrotado a la revolución en aquella ocasión.

Eso es lo que predica ahora Bush con su llamado “plan de transición para Cuba” y su cláusula secreta, que no puede ser otra cosa que la agresión militar directa pues ya en las últimas décadas el gobierno imperial ha ensayado todas las formas de agresión posibles: ataques terroristas, invasiones, sabotajes y el genocida bloqueo. Aprovecho esta tribuna para denunciar esta amenaza que persiste sobre mi pueblo y pedirles su solidaridad.

Pero volviendo a Guatemala, cuando los mercenarios entraron en el país aniquilando a todo el mundo, el Che tuvo que escapar a México, como miles de guatemaltecos a través de la frontera y sin documentación. Tuvo que trabajar en la capital mexicana como un enfermero en un pequeño hospital privado, y como fotógrafo ambulante en calles y parques.

En 1956, conoció a Fidel Castro, quien estaba exiliado en México preparando la invasión para reiniciar la lucha armada en Cuba. Compartiendo ideas y sueños, el Che aceptó la invitación de unirse a las fuerzas expedicionarias cubanas como médico. En aquel momento expresó solo un deseo.

Para explicarlo mejor voy a citar a Fidel nuevamente:

“….cuando se nos unió en México no puso ninguna condición, pero expresó un tema en los términos siguientes:

“lo único que quiero, después del triunfo de la Revolución, es ir a Argentina y que no se me limite esa oportunidad por razones de Estado.”

“Y yo se lo prometí. Tal idea era muy lejana en ese momento porque nadie sabia si íbamos a ganar la guerra y quien sobreviviría. Él tenía pocas oportunidades de permanecer vivo debido a su impetuosidad. Y volvió a tratar el tema en varias ocasiones durante la guerra en la Sierra Maestra. Y por supuesto, después de su propia experiencia en la guerra de guerrillas, su entusiasmo respecto a la idea de hacer la revolución en América del Sur, en su propio país, se multiplicó. Siempre le repetí que no se preocupara porque mi compromiso se iba a cumplir.” Fin de la cita.

El resto de la historia es bien conocida. Se convirtió en el mejor y más respetado de los guerrilleros, ganó su rango de Comandante mucho antes que ninguno de otro combatiente y después de la victoria se convirtió en uno de los pilares del proceso revolucionario.

Al frente de una columna guerrillera realizó la proeza de la invasión a Las Villas y fue el héroe indiscutido de la batalla de Santa Clara.

Su contribución a la construcción de una nueva sociedad es parte de la historia del país que lo acepto como su propio hijo. Fue Presidente del Banco Nacional y luego que se nacionalizaron las más importantes fábricas, Ministro de Industrias.

Pero lo que solicitó en aquel momento en que aún no era el heroico Comandante Che Guevara, sino simplemente un desconocido doctor, permaneció con firmeza en su mente.

De acuerdo con Fidel:,

“…el Che era impaciente. Tenía muchas ideas en especial después de su experiencia en Cuba y estaba en la plenitud de sus capacidades físicas en intelectuales. Pensaba sobre su patria y América del Sur…

….él quería comenzar al inicio pero nosotros pensábamos que debía llegar después que otros cuadros de menor nivel pudiesen organizar la fase inicial de la guerra de guerrilla que es la más difícil. Eso fue lo que hicimos durante nuestra guerra, tratar de preservar a los mejores cuadros para las tareas más importantes y complicadas.

…se interesaba mucho en la situación internacional y en particular en la situación de África… En aquel periodo sucedió el asesinato de Lumumba y entraron mercenarios al Congo para imponer un yugo neocolonial. Se dio inicio a un movimiento revolucionario y a la lucha armada. Ellos nos pidieron enviar combatientes e instructores a Zaire; entonces como las condiciones en América del Sur no estaban maduras, le sugerí al Che esperar por un tiempo y estar a cargo del grupo que íbamos a enviar a Zaire.” Fin de la cita.

Voy a extenderme un poco en el periplo africano del Che que es poco conocido pero no menos importante.

A inicios de 1965, el Che encabezó una delegación cubana, que viajó a varios países africanos progresistas como Argelia, Guinea, Malí, Benin, Congo Brazzaville, Egipto, Tanzania y Ghana, donde se encontró con los Jefes de Estado de esos países y también contacto a los dirigentes del Consejo Nacional de Liberación del antiguo Zaire; del MPLA de Angola; al FRELIMO, de Mozambique; al ZANU y ZAPU de Zimbabwe; al PAIGC de Bissau y Cabo Verde y el ANC de Sudáfrica. Recibió muchas solicitudes de asistencia que la dirección cubana acordó prestar ayuda de acuerdo con sus posibilidades.

El 21 de abril de 1965, el Che le dio cumplimiento a una de las solicitudes recibidas, aceptando posponer un poco su regreso a América Latina en espera de que se crearan las mejores condiciones para ello.

El Che junto con más de un centenar de combatientes cubanos entró al Congo Belga, luego Zaire y actual República Democrática del Congo, para contactar con los patriotas lumumbistas del Consejo Nacional de Liberación. Este grupo se llamó Columna No.1 y en ella el Che fue conocido como Tatu.

Antes de viajar al Congo, de manera prácticamente clandestina y al mismo tiempo que continuaba la preparación para su objetivo en América del Sur, escribió su carta de despedida a Fidel, en la que decía que otras tierras del mundo reclamaban sus modestos esfuerzos para hacer la Revolución.

¿Cómo era la situación en el Congo en aquellos momentos?

La monarquía belga fijo la independencia del Congo para junio de 1960, después que el proceso de lucha del pueblo congolés forzó a Bélgica a hacerlo.

Pretendieron que la fuerza publica, compuesta por las mismas bases racistas de oficiales blancos y soldados negros, tenía que continuar siendo el ejército nacional lo que desató una rebelión popular. Paracaidistas belgas se lanzaron en las principales ciudades en el mes de julio. En ese mismo mes un vende patria llamado Moisés Tshombe proclamó la secesión de la Provincia de Katanga con el apoyo belga. Era un rico enclave minero cuya separación del resto del país, con tutela belga, dejaba a la nación sin su más preciada riqueza nacional.

Lumumba pidió la intervención de las Naciones Unidas para proteger al Congo de la intervención foránea y para impedir la secesión de Katanga. Los paracaidistas belgas fueron retirados del país con excepción de Katanga y las fuerzas de Naciones Unidas no impidieron la separación de ese territorio.

Esta fue la más denigrante participación de las Naciones Unidas en un conflicto donde actuó en defensa de los intereses imperialistas que quedará como una mancha en su historia.

Quedó por eso Lumumba bajo arresto domiciliario de las tropas de la ONU pero escapó para unirse a las fuerzas leales en Stanleyville pero fue capturado y enviado a Katanga encadenado donde Tshombe lo asesinó en un acto monstruoso que estremeció a la humanidad. La CIA fue el autor intelectual y el trío de de Kasabubu, Tshombe y el luego archicriminal Mobutu fueron los infames autores materiales.

En octubre de 1963, comenzó la insurrección. Las Naciones Unidas retiraron a los Cascos Azules. Tshombe se convirtió en el Jefe de Gobierno de transición con la aceptación de Kasabubu y Mobutu y el trío trato de frenar la rebelión, pero no obstante continúo avanzando rápidamente constituyéndose un Gobierno en los territorios libres. Más de la mitad del país quedó en manos de los lumumbistas.

El Presidente Johnson, tratando de brindar una imagen de EEUU de no intervenir militarmente en otros países, -cuestión que luego olvidó masacrando a Viet Nam y que ahora Bush repite con Afganistán e Irak,- decidió utilizar cerca de mil mercenarios blancos que recibieron el nombre eufemístico de “voluntarios especiales” para apoyar el desprestigiado y ensangrentado gobierno. Este fue el inicio del mercenarismo en Africa.

Como mencioné anteriormente, el Che entro al Congo en medio de la peor situación y trato de revitalizar a las fuerzas lumumbistas y convertirlas en el núcleo en un nuevo Ejercito de Liberación. Tenía la esperanza de frenar la ofensiva enemiga y comenzar a reconquistar nuevamente las posiciones perdidas. Participó en muchos combates y emboscadas, pero esta iniciativa llegó demasiado tarde puesto que la rebelión del pueblo congolés había perdido el impulso y estaba condenada.

Sus líderes no estaban en el frente con los combatientes, sino en el exterior discutiendo sus divergencias, la moral de las tropas rebeldes decaía y en muchas ocasiones los combatientes cubanos quedaban solos en medio de la batalla.

Entonces, el Consejo Supremo de la Revolución Congolesa declaró que no tenía condiciones favorables para continuar la resistencia armada e hicieron un llamado a los combatientes para finalizar la lucha por lo que el Che y sus compañeros regresaron a Tanzania.

Veinte años más tarde el General Raúl Castro al evaluar esa situación dijo:

“Los patriotas lumumbistas abrieron el camino de la resistencia armada, pero les falto experiencia, unidad y el necesario alto nivel de compromiso… Fue imposible unir cohesivamente a las fuerzas lumumbistas. Llegó un momento en que las fuerzas internacionalistas luchaban por su propia cuenta en un terreno desconocido. Ante tales circunstancias adversas la columna tuvo que salir del país. No fue derrotada pero no pudo lograr los objetivos de su misión ante la ausencia de un movimiento patriótico que debía aportar el sostén de colaboración… Fin de la cita.

Jorge Risquet, también relevante combatiente internacionalista cubano describió lo que constituye parte del legado y la vigencia del Che:

“De aquellas experiencias valientes y amargas de la primera misión internacionalista en África ha emergido la inspiración para que otros cubanos pelearan vigorosamente al lado de los pueblos africanos en la lucha contra el colonialismo, el racismo y las intervenciones de mercenarios. ,
,
Diez años más tarde las fuerzas combinadas cubanas y angolanas derrotaron a lo mejor del ejército de Zaire en Kifangondo, Kabinda, Negage-Ugige y las expulsaron de Angola. Decenas de blancos mercenarios dejaron sus huesos en suelo angoleño. El mito de su invencibilidad fue roto para siempre.

Las tropas del apartheid de Africa del Sur sufrieron un golpe aniquilador en Angola. Durante 1975 y 1976 las cubanas y de la FAPLA contuvieron su avance hacia Luanda y las hicieron replegarse hasta las fronteras de la ocupada Namibia.

En 1987-88 el nuevo intento de invasión a Angola se contuvo en Cuito Cuanavale y las tropas de Cuba, Angola y de la SWAPO hicieron retroceder a los invasores racistas hasta Cunene.

Pretoria se vio obligada a iniciar negociaciones de paz que condujeron a su retirada definitiva de Angola y a la Independencia de Namibia, una derrota militar y política de la que el régimen del apartheid nunca se recuperó. Atrapado por la lucha intensificada por del heroico pueblo del Nelson Mandela, el régimen el apartheid fue derrotado y abolido a través del voto mayoritario del ANC en las primeras elecciones multirraciales efectuadas en Sudáfrica después de tres siglos de dominación de los Boer…” Fin de cita.

Se me pide pues que hable del legado y la vigencia del Che y la historia de la desinteresada e internacionalista labor de nuestros combatientes en África una década después, es sin duda alguna, una muestra palpable de ello. Más de medio millón de compatriotas contribuyeron a ello como combatientes, médicos o maestros.

Más de dos mil cayeron en esa misión y allá solo dejamos la sangre de nuestros caídos que empapó el suelo africano.

De Africa sólo trajimos los restos mortales de nuestros combatientes y allí no tenemos una mina, ni un metro cuadrado de tierra pero sí el cariño y respeto de los pueblos que ayudamos.

Pienso que está claro que esa epopeya es parte del legado y la vigencia del Che.

Si hablamos de este legado en el caso de Cuba soy del criterio que está presente en las acciones que nuestro pueblo trabajador realiza cotidianamente. Cuando Fidel decía hace diez años al depositar sus restos mortales en Santa Clara, que le agradecía que con su presencia se incorporaba el Che a la difícil lucha que librábamos, no hay duda que en el sacrificio y trabajo abnegado de nuestro pueblo para resistir y vencer las enormes dificultades del período especial, estaba presente con nosotros su ejemplo.

Cada vez que un ciclón amenaza a Cuba y tenemos que evacuar a centenares de miles de compatriotas y la mayoría se aloja en casas de vecinos, amigos o familiares, el espíritu solidario del Che está presente.

En la actitud y firmeza de los Cinco Héroes Cubanos injustamente encarcelados en prisiones norteamericanas, debido a que penetraron las organizaciones contrarrevolucionarias que realizan hace décadas acciones terroristas contra Cuba desde ese país, con total impunidad y con la anuencia de ese gobierno, en esos jóvenes patriotas, para los que pido el apoyo del pueblo chileno en el reclamo por su libertad, en el alma y la conciencia de ellos el ejemplo y la vida y obra del Che está vigente.

Estimados amigos:

Como es conocido la carta de despedida del Che fue publicada en Cuba durante su estancia en el Congo, y mientras que él se encontraba allá se constituyó el Primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba sin que el Che pudiese conformarlo como miembro.

Antes que eso, cuando el Che desapareció de las actividades publicas en Cuba debido a que se encontraba en el Congo, la CIA no sabia donde estaba. Establecieron un programa de información y propaganda que enfatizaba la idea de la existencia de contradicciones entre Fidel y el Che y que Fidel lo había matado secretamente, presentando al Che como un santo, un hombre muy bueno, moderado, que se oponía a la voluntad de Fidel.

En consecuencia, había sido asesinado por ello. Y por supuesto, presentaban a Fidel como un criminal, un dictador, una persona malvada que exporta la sedición y subversión quien debía recibir el más fuerte repudio.

Sin embargo, cuando la CIA supo que el Che estaba en Bolivia encabezando la lucha armada allí, los lineamientos sobre el Che y Fidel cambiaron inmediatamente. A partir de ese momento el Che se convirtió en un provocador abyecto que infligía crueldades a sus hombres todos los días. La CIA asocio también al Che con las ideas de las exportación de la Revolución del dictador Fidel Castro y de estar completamente subordinado a el.

Es también conocido que el Che fue asesinado por instrucciones desde Washington un día después de haber sido herido y capturado. Tales instrucciones también incluyeron una directiva para quemar su cuerpo y asegurar que sus restos mortales desaparecieran. Querían asegurarse que su tumba no se transformara en un símbolo.

No podían calcular sus asesinos que la vigencia del pensamiento de un hombre no está vinculada con sus restos mortales. Las ideas no pueden matarse.

El 7 de noviembre de 1966 inició el Che una nueva etapa de su corta pero fructífera vida. Vuelve a Bolivia que había conocido en su juventud, cuando se iniciaba el despertar de su conciencia revolucionaria. Durante once meses, al frente de un puñado de hombres, cubanos, peruanos, bolivianos, latinoamericanos todos, enfrentó las balas, el hambre, la sed, el frío, el dolor y la muerte.

Cuarenta años después, en el nuevo contexto de la América nuestra, su actuación se convierte en “un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos.”

Después de la desaparición del socialismo en Europa y la URSS, se proclamó por las fuerzas más reaccionarias del planeta el fin de la historia, el triunfo definitivo del capitalismo y la muerte definitiva de las ideas, pese a lo cual la imagen del Che, adquiere fuerza renovada.

El pensamiento y la acción revolucionaria del Che es una de las mejores tradiciones políticas del siglo XX, y se proyecta como una nueva luz en este siglo. Fue sin dudas el primero que habló de la necesidad de forjar al hombre del siglo XXI y al entrar en sus primeros años lo hacemos coincidiendo con la más profunda crisis de la historia de la civilización occidental, peor en todo sentido que la que quebró el otrora poderoso imperio romano.

Difundir las ideas y ejemplo del Che es un deber de todo el que se sienta patriota o revolucionario pues significa luchar contra el intento de simplificar su imagen que algunos, desde posiciones de críticos de izquierda acomodada, pretenden catalogarlo de pequeño burgués desesperado o populista, término peyorativo que se empieza a acuñar. También implica luchar contra las persistentes intenciones imperiales de denigrarlo y sobre todo de subrayar que su vida y obra han perdido vigencia en el nuevo contexto globalizado que vivimos.

En nuestro continente donde se comienza a quebrar la hegemonía norteamericana, se hace trizas la ambición de imponernos los cacareados tratados de libre comercio, en que el ALCA pierde su impronta, el neoliberalismo fracasa y fracasará donde aún se mantiene, donde como él vaticinara se crean nuevos Viet Nam de otro estilo pero de idénticos objetivos y emergen procesos diversos, autóctonos, populares que defienden la equidad y la justicia, la independencia, el derecho al desarrollo, en ese nuevo escenario, su pensamiento, su ejemplo personal y su actuación desinteresada y heroica, son más vigentes que nunca.

¿No es acaso parte del legado del Che – y a la vez un simbolismo-que en Bolivia un dirigente de los pueblos autóctonos inicie el proceso de la recuperación de las riquezas de su pueblo esquilmadas durante siglos?

¿No forma parte de ese legado el renacer en el verbo y la acción antiimperialistas de Hugo Chávez de los sueños de Bolívar?

¿No está plasmada en la esencia solidaria e integradora del ALBA la huella del ejemplo del Che?

Como sigue vivo entre nosotros no voy a solicitar un minuto de silencio para su memoria; voy a pedir a todos nosotros, minutos horas y años de compromisos a favor de las causas justas y más vigentes que nunca que el defendió.

Muchas gracias.

Santiago de Chile, 2 de mabril 2007
Crónica Digital, 0, 33, 3’

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