LAS LECCIONES Y CONSECUENCIAS DEL FALLO DEL TRIBUNAL SUPREMO DE LA DC

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Hoy, deberán intentar legitimar una sanción que buscó salvar un grave error político cometido por el equipo de Soledad Alvear y de paso demostrar que la senadora todavía da el ancho para ser candidata presidencial.

Desde la presentación del Proyecto de Ley que inyectaba 290 millones de dólares al Transantiago por parte del gobierno, al interior de la DC se conjugaron varias soluciones para resolver la crisis del sistema de transporte público capitalino, pero, las diferencias irreconciliables entre alvearistas y colorines hicieron que los primeros le abriera el apetito de aprovechar esta oportunidad para eliminar a su oposición interna. Resultado: un fiasco político de proporciones donde el principal lesionado es la unidad de los democratacristianos y la gobernabilidad del partido.

LAS LECCIONES

Sin duda son tres los errores políticos que la Mesa de la DC cometió en la crisis interna por el caso de los fondos al Transantiago.

El primero, fue un error político pasar al colorin a esta instancia disciplinaria ya que nunca pensaron que no existían elementos jurídicos ni éticos para sancionar a un militante por el solo hecho de votar en conciencia y desoír las órdenes de partido.

A juicio de los analistas, la improvisada conferencia de prensa que realizó Soledad Alvear tras la votación del Transantiago, donde comunicó que Adolfo Zaldívar sería pasado al Tribunal Supremo por no respaldar la iniciativa gubernamental, fue el inicio del principal error político que ha cometido la Mesa Directiva de la DC. Este hecho político buscó, públicamente, fortalecer su relación con el Ejecutivo y la Presidenta Bachelet al asumir el apoyo al proyecto de financiamiento sin tener todos los votos comprometidos.

Más aún, la Mesa de la DC tuvo que pagar el costo político de aprobar el proyecto de financiamiento con el respaldo de senador de oposición Carlos Bianchi, quien cobró caro su voto y eso el gobierno lo sabe. En este escenario, Soledad Alvear y la actual Mesa Directiva debieron asumir su responsabilidad política de no poder asegurar la mayoría necesaria para decidir la aprobación del proyecto sin tener que solicitar apoyo de la derecha.

Esta situación desmejoró el poder político que Alvear tenía frente al Ejecutivo ya que hoy no puede comprometerse como partido a respaldar cualquier iniciativa de gobierno. Ello quedó demostrado cuando el equipo político reconoce que hoy existe una mayoría relativa de la Concertación en el Senado y que cada proyecto deberá ser visto caso a caso. Hoy la DC en el parlamento se encuentra debilitada ya que tienen una bancada de oposición en sus propias filas.

Segundo, fue un error político la estrategia comunicacional de lapidar la imagen del senador por Coyhaique ya que calcularon mal el verdadero arraigo que el parlamentario tiene al interior de las filas del falanguismo. El círculo de hierro de Soledad Alvear utilizó todos los espacios que los medios de comunicación le dieron para atacar a Adolfo Zaldívar, inclusive, se dieron el gusto público de invitarlo a abandonar el partido.

Argumentaron deslealtad. Lo acusaron de promover la división interna, de no respetar las órdenes de partido, según ellos de no respetar los acuerdos, al grado de enunciarle las penas del infierno por desoír las decisiones de la Mesa Directiva.

Pero, el mal cálculo político prontamente obligó a la esposa de Gutemberg Martínez a variar su discurso inicial por otro que se acomodara más a salvar el error cometido. De la expulsión inicial se comenzó a filtrar a la prensa que se estaba negociando con el colorin una sanción privada, la que prontamente fue desenmascarada por los propios dece. Finalmente el tribunal Supremo solo logra construir una amonestación que no aborda el problema de fondo, el voto de Adolfo Zaldívar, sino que lo critica por difundir su rechazo con publicidad.

Este es el tercer error político que comete la Mesa Directiva. Ya que el resultado de la sanción del Tribunal Supremo es demasiado débil frente a la batahola creada por la Mesa Directiva y el círculo de hierro del renovado gutismo. El resultado no es proporcional al escándalo como fue en su principio calificada la negativa de Zaldívar y, por tanto la resolución del TS coloca en tela de juicio su función ya que dejó en evidencia que dicha instancia disciplinaria responde a los lineamientos orgánicos que lo conforman: Velar por la ética, los principios y el bien común del partido ante actuaciones de sus militantes.

LAS CONSECUENCIAS

Los costos políticos que deberá pagar la Mesa de la DC todavía no están completamente identificados ni mucho menos como se resolverán. Sin embargo, el análisis sugiere que a lo menos deberá enfrentar tres situaciones difíciles en el futuro.

El primero, guarda relación con la influencia política que tendrán la DC en el futuro con el Gobierno en cuanto a asumir compromisos legislativos. Ello, se verá reflejada en la relación que mantendrán con la Presidenta Michelle Bachelet y, las futuras pedidas o compensaciones frente a cambios ministeriales o de servicios públicos.

En esta pasada la Mesa Directiva actual de la DC pierde la hegemonía de su sector y, por tanto, obligará a tener mayores interlocutores dado que al gobierno no le conviene dar por perdidos los votos que agrupa el sector colorin en el Parlamento.

Una segunda situación difícil será la forma de cómo deberán enfrentar el quiebre interno producto de los “gustitos personales” de los cercanos a Alvear. Adolfo agrupa a un sector importante de militantes de base, que de decidirse a romper con la falange pesarían, en términos de representación parlamentaria, más que los radicales socialdemócratas y casi como el PS o el PPD, pero, este escenario es imposible dado que los colorines no abandonaran el partido y sostienen que son los alvearistas quienes han renunciado a los principios y valores que dieron origen a la falange.

Esta realidad, traerá como consecuencia un clima interno difícil al grado que provocar espacios de ingobernabilidad partidaria, entre la Mesa y los díscolos. Problema que no es menor de cara a las competencias internas que se deben producir producto de las próximas elecciones municipales y a los resultados del Congreso Ideológico que esta inserta la DC en estos días.

En tercer término, se coloca en cuestionamiento el liderazgo de la actual senadora Soledad Alvear de cara a convertirse en la precandidata presidencial de la DC para las elecciones del 2010. Hoy queda demostrado que no fue capaz de liderar esta crisis y enfrentarla de manera correcta. No mostró sus condiciones de estadista y sucumbió a las presiones de su equipo más cercano que no evaluó correctamente el escenario político que significaba enfrentarse con Adolfo Zaldívar en un hecho político donde tenía todas las de ganar el colorin.

Las lecciones y las consecuencias del mal manejo político y comunicacional de la Mesa Directiva en torno al caso Zaldívar, sin duda le pasaran la cuenta a la presidenta actual de la Democracia Cristiana y tendrá que demostrar su capacidad para revertir el mayor error político de su gestión. Por ahora, lo que intentaron hacer a través del Tribunal Supremo no dio resultado y, en contraposición, entregaron los argumentos políticos necesarios para instalar a los colorines, con Adolfo Zaldívar a la cabeza, como un poder paralelo y voz pública autorizada y creíble de la DC.

Por Roberto Portilla
Periodista, Editor General de Crónica Digital

Santiago de Chile, 2 de agosto de 2007.
Crónica Digital , 0, 312, 3

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