DEBATIENDO SOBRE EL SOCIALISMO

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Cuando los partidos de izquierda asumen el gobierno tienden hacia el centro. Como consecuencia, muchos abandonan los compromisos originales de sus programas.
Al menos en el papel, no es lo que parece estar ocurriendo con el PT. Al contrario de lo que ocurrió en el 2º congreso, cuando algún audaz pensó sacar el socialismo del programa, la palabra que ordena el 3º Congreso parece ser “socialismo, socialismo, mil veces socialismo”.

Se puede decir que hay socialismos más socialistas que otros. Pero, sea como sea, es muy significativo que todas las tesis y resoluciones (presentadas al 3er. Congreso) no sólo reafirman el socialismo si no que también dejan en claro su anti-capitalismo.

Se puede decir también, que hay socialismos más revolucionarios y otros más reformistas. Considerando todo lo que ha ocurrido en el mundo desde 1989, es muy positivo que volvamos a debatir sobre cual es el camino para construir el socialismo en Brasil.

¿Cuál es el análisis sobre el capitalismo contemporáneo y sus tendencias de desarrollo, en particular el del capitalismo brasilero, especialmente si se considera lo ocurrido en los años 90? ¿Qué alteraciones se produjeron en las clases y otros grupos sociales existentes en la sociedad brasilera? ¿Qué impacto tuvo esto sobre las perspectivas y las formas de lucha por el socialismo, así como las características que tendrá el socialismo? ¿Cómo trataremos los temas de la propiedad privada, del mercado y del Estado? ¿Qué es lo que aprendimos con las luchas e intentos de construcción de un socialismo llevadas a cabo durante el siglo XX? ¿Y cómo evaluamos las experiencias (originadas en el siglo anterior o en este) de gobiernos que pretenden estar construyendo el socialismo?

Al leer los proyectos de resolución inscritos el 17 de agosto se ve que el PT está retomando el debate. Es verdad que lo hace con los mismos límites (y con las mismas imperfecciones) teóricas del debate ocurrido en la época del 1er. Congreso (1991). Pero también es verdad que el PT retoma el debate sobre el socialismo en marcos políticos muy diferentes de los vigentes en la época de la “caída del muro”, lo que resulta en tres diferencias substanciales.

La primera es la confirmación, tras estos dieciséis años, de la contradicción profunda que existe entre el capitalismo, por un lado, y la democracia, paz, bienestar social y medio ambiental, por otro. Incluso donde antes existía la URSS y el llamado “campo socialista”.

La segunda diferencia es el cambio en la correlación de fuerzas en América Latina. Y la tercera diferencia es la experiencia de casi cinco años de gobierno federal.
Estas tres diferencias políticas ayudan a entender el cambio de ánimo, a favor del socialismo, en amplios sectores del Partido.

Doce textos en debate

Hay doce proyectos de resoluciones sobre el socialismo, firmados por delegados ligados a diferentes tesis y tendencias partidarias. Comencemos por el apoyado, individualmente, por un número mayor de delegados al 3º Congreso del PT: el proyecto de resolución firmado por los signatarios de la tesis “Construyendo un nuevo Brasil” (CNB).

Este proyecto presenta la opción del PT por el socialismo, así como las características de este socialismo, principalmente como un desdoblamiento teórico y práctico de las luchas llevadas contra el capitalismo brasilero y contra la dictadura militar. El texto dice: “la lucha del PT contra la dictadura, por la democratización de la sociedad brasilera estuvo en el origen de nuestras convicciones anticapitalistas”.

El proyecto recuerda que la construcción del PT se dio en un “cuadro internacional de crisis de las alternativas socialistas existentes”. Una afirmación que tal vez provocó polémica en el inicio de los años 90, el texto reconoce que las llamadas “revoluciones de terciopelo” en el Este Europeo y la posterior disolución de la URSS, lejos de propiciar una renovación democrática del socialismo sirvieron como base para la “instauración de un capitalismo salvaje que atacó duramente las conquistas sociales que los trabajadores habían obtenido anteriormente en aquellos países”.

Sobre el mismo asunto, el proyecto afirma que “el siglo XX nos legó revoluciones que no fueron capaces de construir una alternativa socialista democrática”. Más exacto y amplio sería decir que las revoluciones desembocaron en sociedades que, al fin y al cabo, no consiguieron superar y derrotar el capitalismo.

De todas maneras, para el proyecto de resolución, “el desafío que tenemos por la frente en este nuevo siglo es el de construir una alternativa socialista libertaria. Para eso, tenemos que retomar la crítica al capitalismo”.

El proyecto deja en claro que “las experiencias social demócrata europeas, desarrolladas en un periodo de fuerte expansión capitalista, abandonaron poco a poco la idea reformista anterior e iniciaron el desmantelamiento del Estado de Bien Estar construido tras la Segunda Guerra Mundial”.

El proyecto habla de ofensiva neoliberal, en particular en Brasil, recordando la resistencia que ofrecimos y las victorias recientes.

Recuerda que, “a pesar de las transformaciones por las que pasó Brasil en los últimos cuatro años, junto con otros países de América Latina, aún es clara la hegemonía de las ideas neoliberales en el país y en la región. Vivimos hoy un periodo de transición, de incierta duración, en la cual nos cabe construir una alternativa post-neoliberal. La superación del neoliberalismo en el plano de las ideas, pero, sobretodo, por medio de las alternativas concretas, tiene una importancia fundamental para clarificar nuestro horizonte post-capitalista, hoy obscurecido por los impases del pensamiento y las practicas del socialismo”.

Cabe destacar, pero eso el proyecto no lo hace, que hay corrientes anti-neoliberales y pro-capitalistas, con las cuales un partido de izquierda debe “marchar separado y golpear junto” al enemigo común, evitando confundir socialismo con desarrollismo de izquierda. Paradojalmente, hay muchos desarrollistas más consecuentes en su crítica al neoliberalismo que algunos sectores del propio PT.

El proyecto de resolución afirma que “el socialismo petista presupone la construcción de una nueva economía en la cual convivan armónicamente crecimiento con distribución del ingreso. Para tanto, es fundamental rehabilitar el papel del Estado en la planificación democrática de la economía.

El socialismo petista deberá profundizar en el tema de la coexistencia de las propiedades estatal, pública no estatal, privada, cooperativas y formas de economía solidaria.

En el caso brasilero toma especial importancia el profundizar la reforma agraria y la relación que debe establecerse entre la agricultura familiar y la agricultura de carácter empresarial. El socialismo petista debe dar especial atención a las relaciones de trabajo.

A pesar de los extraordinarios cambios en la productividad, fundamentados en los no menos extraordinarios cambios científicos y tecnológicos, la jornada de trabajo se encuentra estancada en el mundo desde hace muchas décadas. Es fundamental reducirla.

Se multiplican los mecanismos de precariedad del trabajo que conviven con altas tazas de desempleo. La noción de empleo pleno – para algunos obsoleta – debe ser plenamente rehabilitada. Formas institucionalizadas de control de los trabajadores sobre todas las esferas de la actividad industrial, agrícola y de servicios, serán fundamentales en el combate a la alienación del trabajo”.

Mismo apoyando cada una de las acciones propuestas, es necesario reconocer que el proyecto de resolución que estamos analizando “resuelve” problemas extremadamente complejos y contradictorios, a través de frases sobre convivencia harmónica, planeamiento democrático y coexistencia de formas distintas de propiedad.

Al mismo tiempo, el proyecto omite el tema de fondo: como tratar la propiedad privada de los grandes medios de producción. Además de huir de la expresión “propiedad social de los medios de producción”, el texto también evita el término “imperialismo”, substituido por la noción de “hegemonía” de grandes potencias”.

Defendiendo el internacionalismo, la paz y un nuevo orden, el texto cita “la crisis que afecta a los mercados financieros mundiales”, de “imprevisibles consecuencias”, que “demuestra la fragilidad del capitalismo realmente existente”. Pero alerta que “no debemos sucumbir ante el catastrofismo que tantas veces marcó el movimiento revolucionario. De la crisis nace necesariamente la revolución, la transformación progresista de la sociedad”.

El alerta es totalmente acertado. Pero también sería el caso preguntarse cual es el mejor momento en que el socialismo puede presentarse como alternativa, si no es exactamente en los momentos de crisis del capitalismo!

Para el proyecto de resolución, “la mayoría de las veces lo que ocurre son movimientos regresivos, contrarrevolucionarios”.

Afirmación que debería ser complementada con el reconocimiento de que también en estos momentos, aunque en menor número de veces, ocurren las revoluciones sociales y políticas que permiten dar inicio a la construcción del socialismo.

Este “detalle”, como sabemos, tiene enorme importancia y revela una de las divergencias estratégicas que existen en el PT. Divergencia que vuelve a parecer cuando el texto afirma que el socialismo “es un proceso de sucesivas conquistas económicas, sociales, políticas y culturales que abren camino para nuevas conquistas.

Es un camino que se renueva y se amplia a medida que lo recorremos. Puede contemplar momentos de rupturas, pero se hace también en el día a día”

Lo mismo que el capitalismo no sea apenas una fortaleza y que todavía el socialismo (y el camino hacia el) constituyan una “construcción histórica”, también el hecho que el socialismo supone una revolución, e incluso porque constituye una.

Sin embargo, seamos generosos y conmemoremos el reconocimiento, por parte de los amigos de “Construyendo un Nuevo Brasil”, de que el camino para el socialismo “puede” contemplar “momentos de ruptura”.

Por Valter Pomar es el Secretario de Relaciones Internacionales del PT.

Sao Paulo, 31 de agosto 2007
Crónica Digital , 0, 87, 11

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