CHILE: UNA POLÍTICA PROGRESISTA Y DEMOCRÁTICA DE SEGURIDAD CIUDADANA

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‘1.,Los Principios

Los Principios para elaborar una política de seguridad de las personas o de seguridad humana, no son distintos a los que deben informar las políticas progresistas en los demás ámbitos de la vida social.

Libertad, justicia social, solidaridad, igualdad, tolerancia, derechos humanos, equidad, dignidad humana, fraternidad, reflexión critica, son de esta manera, los pilares sobre los cuales se debe fundar dicha política.

Al mismo tiempo ella debe estar al servicio de la transformación social, con un sentido de reducción de la violencia, de disminución y eliminación de las discriminaciones, explotaciones, opresiones, dominaciones y exclusiones que existen en nuestra sociedad. En definitiva, de todas las violencias; abiertas o encubiertas, directas o indirectas, físicas o simbólicas, que no es otra la tarea progresista.

2.,SEGURIDAD DE LAS PERSONAS

Seguridad de las personas o seguridad humana, mejor que seguridad ciudadana, ya que no todos somos ciudadanos (niños, peruanos ilegales, etc.), y sí todos merecedores de seguridad. Pero por sobre todo mejor, porque dicho concepto, nacido para remplazar con sentido igualitario y democrático al de orden público, desvirtuado y desprestigiado por las dictaduras, ha ido perdiendo su contenido inicial, manipulado por los monopolios comunicacionales (político-económico-comunicacionales), para representar la preocupación, (intereses), sólo por los delitos cometidos por los sectores más vulnerables y menos pudientes, que no son, necesariamente, los más dañinos socialmente, más allá de lo impactantes que ellos, (o su imagen), puedan ser,(mostrarse). Por esto debemos impulsar la creación de un indicador de Delitos de Mayor Dañosidad Social, sobre la base de las acciones delictuales o paradelictuales que afectan de manera más extensa e intensa la seguridad y la confianza de las personas. Seguramente nos encontraremos con que no son los pobres los más violentos y peligrosos, y tendremos así, una visión más real y equilibrada de nuestra sociedad. Esto nos permitirá obrar sobre las causas reales de inseguridad y la desconfianza, y lo mejor, dejaremos de distraer recursos y hacer caer el peso del sistema penal sobre los más débiles y desvalidos, ya suficientemente (demasiado) golpeados por los subsistemas de nuestra sociedad (económico, social, cultural, étnico, territorial, educacional, sanitario, laboral, previsional, etc.). Pero, más importante aún: dejaremos de contar lo que los medios de comunicación de masas (Edwards,Saieh, Claro),nos quieran construir y hacer contar,( que no son otra los delitos de mayor connotación social), para medir las acciones que verdaderamente importan.
Pues, un delincuente ecológico o tributario, o unos de corrupción, corruptor y corrompido (¿ Menendez-Montesinos?),o más en general, de “cuello blanco” ( Dávila, Losada, Contreras, etc), por ejemplo, pueden, y generalmente causan, un daño mayor, a la convivencia social, a la salud, al patrimonio, a la vida, que el causado por quienes son puestos ( estigmatizados), en primeras paginas como los grandes criminales. Pero sin embargo se sigue repitiendo el mismo discurso. ¿Por qué? Porque este discurso opera, no solo como legitimador de la represión preferente sobre un sector de la sociedad, mediante la estigmatización criminalizante de los estratos populares, sino que también como un dispositivo de justificación moral y de explicación sociológica acerca de las condiciones de vida de estos sectores, promoviendo una mirada individualista (no individualizadora, que es otra cosa).Esta visión enfatiza la responsabilidad personal, asocia a ellas los derechos sociales, y hace desaparecer el contexto, ya sea económico, político, cultural o social, en que estas conductas se dan. “El Malo”, es malo por que quiere. Tuvo muchas opciones y quiso ser malo. ”Faundez” triunfó(¿?) Por sí solo, por su puro empeño individual. La sociedad no existe. Por tanto, la POLITICA tampoco, a menos que se banalice, o sea deje de ser política para convertirse en farándula, o se tecnocratice, es decir se la entienda como una aplicación, por expertos, de un conocimiento científico de “ LA VERDAD”, y no como el proceso y resultado de la elaboración participativa y deliberante de los ciudadanos.

3.,TEMOR Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Esto lleva a considerar la dimensión subjetiva de la inseguridad y su relación con los mensajes mediáticos, que en la producción del temor, son más importantes que la realidad (física).Esto es, la percepción de la inseguridad que las personas sienten y que es además, la que produce más efectos políticos, no dice relación directa con la probabilidad del riesgo real de ser víctimas, sino con la percepción generada en ella por los mensajes recibidos. Todos los estudios serios muestran que no existe una relación ni directa ni inversamente proporcional entre el número real de delitos cometidos y la sensación de temor, o de seguridad, experimentada por la comunidad. A veces el temor aumenta, y bajan los delitos o viceversa.

Cuando suben o bajan relativamente juntos, es sólo coincidencia, no es que el reflejo sea la realidad. Esto nos indica que en este ámbito, como en todos los demás de la vida social y política, la influencia de los medios de comunicación es decisiva. Basta recordar la afirmación de la derecha, en la campaña presidencial pasada, que en diez años no se había hecho nada.

Por tanto, no es posible disminuir la inseguridad subjetiva, sin medios de comunicación, (o política comunicacional eficiente), que por lo menos no distorsionen la realidad. O lo que es igual, no es posible hacer una política de seguridad o de confianza, que en este sentido es lo mismo, sin (pre) ocuparse de lo (in) comunicacional, o sea, hoy, de la imagen, de lo imaginario, de lo que tanto se promueve: de la seducción (que en algún tiempo fue el nombre de un delito)
Chile es uno de los países con la menor tasa delictiva del mundo, pero esto que es real (físico), parece no importar. Esto no es insólito en una comunidad comunicacional en que no subsiste ningún medio de comunicación de masas escrito o televisivo que haya estado con el “NO” en el plebiscito. Sólo quedan algunas radios. Tampoco es insólito el que estos mismos, y sus repetidos opinadores, hayan generado un “clima económico” ajeno a la realidad (enajenado), tan positivamente descrita por los guardianes del neoliberalismo mundial(F.M.I., B.M., etc.) como por los aconsejadores de inversionistas(clasificadoras de riesgo).Más insólito aparece el que lo reconozcan (obligados porque se les paso la mano y se pone feo el negocio, al menos para las empresas destinadas al consumo interno), y lancen ahora una campaña para deshacer lo hecho (piensa positivo).Desgraciadamente no es tan fácil cosechar las tempestades, como sembrar los vientos. Por otra parte, no se aumenta la confianza, que es lo que se necesita, (al igual que en la inseguridad),diciendo que la realidad (física) da lo mismo, que lo que importa es como se mire; menos viniendo de quienes vienen, que elaboran sus sensaciones y emociones, no practicando introspecciones ni análisis de sus sistemas de percepción de la realidad ( que sería bueno),sino mirando los fríos y objetivos números de sus balances.

4.,NO ES SOLO TEMOR

Pero este temor extendido no es sólo producto del uso irresponsable e interesado del temor, sino que expresa y esconde otros miedos que están presentes en nuestra sociedad, como lo dijo tantas veces el Presidente Lagos y lo fundamentó el Informe de Desarrollo Humano en Chile P.N.U.D. El miedo a enfermarse, por no saber si habrá respuesta del sistema de salud(Público y PrivadoEl miedo a envejecer (en esta sociedad en que se exalta lo juvenil y se excluye a los jóvenes), por no saber si habrá una pensión suficiente(A.F.P. Previsión. Prevención miedo a endeudarse hoy, sin saber si se conservará el trabajo mañana, y así por delante, con la precariedad social instalada en nuestro país.(Excitante incertidumbre la llaman los que no la sufren). En definitiva, no es posible explicarse el temor a la delincuencia, sin atender,(como esta de moda) al “ al contexto histórico” que éste se genera. Es decir, este miedo al delincuente (pobre), se construye no sólo sobre el terreno abonado del funcionamiento de nuestro sistema socioeconómico, sino que con su sobredimensionamiento mediático, impide la visualización y la puesta en cuestión de las causas últimas de nuestra inseguridad.

Asimismo, para enfrentar seriamente la inseguridad objetiva, es decir los delitos realmente cometidos, o, para prevenirlos, es necesario tener en cuenta las condiciones que coadyuvan a su realización. Es decir debemos considerar y examinar nuestra sociedad, nuestra convivencia social, en sus dimensiones políticas, culturales, económicas, sociales, etc., para encontrar allí las claves de nuestra delincuencia y de nuestro temor.

“El delito es un síntoma”, dijo el ex -General Director de Carabineros. De alguna manera, o de todas maneras, también se podría decir que cada sociedad tiene la delincuencia y el temor que se merece o produce.

5.,EL MIEDO ES UN (GRAN) NEGOCIO

Pero, este temor no sólo oculta otros miedos, sino que también encubre un gran negocio. En efecto, si bien son mas notorios los propaladores de la idea que delinquir no tiene costo en Chile, o lo tiene muy bajo,( lo que además de ser falso, induce a la comisión de delitos, por vía del error, a aquellos que entienden que la licitud de una acción está dada por la rentabilidad de ésta -homus estrictamente economicus), y son mucho menos publicitados los que dan cuenta del negocio de la “inseguridad”( no es la seguridad la que genera el negocio), o pasan inadvertidos, los satisfechos industriales y comerciantes de la (in) seguridad, entre las noticias económicas. Lo que está claro es que no hay acuerdo en cuanto a los costos del delinquir, pero no cabe discusión en cuanto a las utilidades de quienes tienen al miedo como “socio” en sus negocios. Las empresas instaladoras de alarmas (alarmistas),las vendedoras de armas, las operadoras de cámaras de vigilancia, las de cierres perimetrales, las de botones de pánico, de motos, de sensores infrarrojos, las antiguas y conocidas aseguradoras, las de guardias de todos los colores, las de transportes de valores, y de una larga lista de etcétera. Mención aparte merecen las proveedoras de perros guardianes, que se han hecho famosas en estos días por la seguridad de sus productos.(La seguridad si tiene costos, y no solo financieros).

Pero si hay un buen negocio en estas materias es el de la denominada “industria carcelaria”, esto es el que dice relación con el diseño, construcción y administración de cárceles y el suministro de insumos y servicios para ellas y sus ¿clientes?. Pero esto de ser un buen negocio no solo es una oportunidad para los em – “prendedores”, sino que desgraciadamente, un serio problema para la sociedad ( no limitada ni anónima, sino que la nacional).Esto, que parece un contrasentido, no lo es si uno examina atentamente este negocio. Un industrial, por ej., encargado de administrar una cárcel, no puede colocar avisos para “seducir” a sus posibles clientes, mostrándoles las ventajas de preferir sus servicios a los de otros “competidores”, pero la forma natural de ampliar sus utilidades, es desarrollando nuevos emprendimientos, ampliando sus clientes.

¿Cómo hará para aplicar su valioso “Know how” ?. Muy fácil, tal como lo han demostrado los estudios de la realidad norteamericana, francesa o inglesa, pioneros de estos nuevos negocios: se financian las campañas de lideres políticos, movimientos y grupos de presión, que promuevan, la penalización de nuevas conductas; se opongan a las rebajas de penas y a la descriminalización de otras. No es otra la explicación al hecho que no obstante caer en picada los índices delictivos, las tasas de encarcelamiento sigan subiendo, de manera directamente proporcional a las utilidades de estos hábiles empresarios que han hecho del lucro la exacta medida de su aporte a la ¿seguridad de la sociedad?. Ni en E.E.U.U., ni en ninguna parte del mundo los recluídos dicen relación con las tasas delictivas, sino que siempre se determinan por la política criminal, es decir el conjunto de supuestos, objetivos e instrumentos con que el estado enfrenta el fenómeno criminal, que a su vez, él mismo define.( Los delitos no son una realidad natural) Lo importante entonces es ver a que intereses responde ella.(Que no siempre es a la seguridad)

6.,LA CULTURA DEL EGOISMO

De igual forma, en una sociedad en que el impulso de su desarrollo está entregado al egoísmo y no a la solidaridad,(no caridad ni compasión o compasivismo, sino SOLIDARIDAD), a la competencia y no a la colaboración, y se valora el éxito (económico, que a su vez es en relación a los otros), y si es rápido, mejor, no es de extrañar que las conductas de irrespeto al prójimo y sus derechos, de las que el delito es su exponente más intenso, se produzcan casi con normalidad o se haga creíble el que se produzcan. Si por otra parte esta cultura de ganarle al otro, de rascarse con las propias uñas,(racionalidad económica le llaman), se produce en,( y a su vez, ayuda a producir a ), una de las sociedades nacionales con la peor distribución de ingreso del mundo, no es rara ni se hace rara, la proliferación de conductas delictivas. Así nacen ”Faundez” (El emprendedor) y “El malo”(porque quiere), ambos personificados por un “Muñoz” como la (T) ironía de ser hermanos, ambos hijos de la misma fantasía(aspiración) neoliberal. Pero, es la desigualdad y el deseo de ella, y no la pobreza, que no es más que uno de sus extremos irritantes, la que produce, o genera las condiciones para producir, este y otros males sociales (casi todos los pobres no delinquen y sí muchos no necesitados, otra cosa es que se atrape casi sólo a los que corren más lento. Tenemos la más alta tasa de consumo de estimulantes y tranquilizantes (drogas legales) que no es sino la expresión de la incapacidad de vivir en nuestras condiciones, sin ellos.

En esta perspectiva, las drogas,(legales o ilegales),consumidas por algunos para mantener sus niveles de “éxito” o precisamente por haberlo alcanzado, y por otros para soportar sus frustraciones, no son sólo la causa de la vida que llevan, sino también el resultado.

7.,LA LETRA CON SANGRE ENTRA

Ante estas situaciones, surgen las voces conservadoras (de desigualdades, de privilegios, etc.), de que “ la letra con sangre entra”; víctimas a su vez, también, del aprendizaje social internalizado en nuestra convivencia, de que la amenaza y el temor son garantías del orden,(¿cuál orden?).Se levanta la ilusión que el castigo es el remedio, como las soluciones mágicas que se ofrecen a nuestros problemas, en la moderna radiotelefonía vespertina nacional. Soñando, además, algunos con administrar este bálsamo social antes que la enfermedad se presente(Para prevenir)

8., LOS REQUISITOS DE UNA POLITICA PROGRESISTA

Una política progresista debe apuntar a la reparación social de la víctima y debe considerar el castigo sólo como un mal necesario y reservado a los más graves atentados a nuestra convivencia, a nuestros derechos fundamentales, y a no generar la sensación de impunidad.(Cosa que parecen no entender(¿intencionalmente?) quienes predican que en Chile campea la impunidad, lo que además no es cierto). Una política progresista jamás debe entender las políticas sociales como un componente preventivo de la política criminal, independiente que el efecto se produzca. Por ejemplo, los jóvenes tienen derecho a un lugar para hacer deporte, no para evitar la delincuencia, sino por el solo hecho de existir.

9., LA VIOLENCIA SÓLO TRAE VIOLENCIA

Se deben evitar los castigos violentos (cárcel, celda de castigo, etc.), no sólo porque por principio se deben evitar las soluciones que signifiquen atentar contra los derechos del otro ( que eso es la pena), sino porque no es posible con más violencia, terminar con la violencia.
Aquí también, como en política(¿ no es política esto?), el fin no justifica los medios. O mejor dicho, el fin sí debe justificar los medios: para obtener tal fin, se debe usar tal medio. La violencia sólo trae, en el mejor de los casos, la paz de las cárceles(¿paz?),o en el peor, la de los cementerios (suponiendo que los muertos descansan en paz).Nunca la paz ciudadana.

Las guerras a las drogas (ilegales), o las luchas o combates contra la delincuencia (de algunos), aparte de reintroducirnos en la lógica militar (amigo/enemigo), terminan, si es que terminan, como es obvio, como las guerras y los combates: con muertos civiles e inocentes. En 1998 murieron 53.000 personas en EE.UU. a causa de las drogas. Sólo 5.000 por la droga. Los otros 48.000 por la violencia represiva y la respuesta criminal. Muchos iban pasando.

10. SEGURIDAD PARA TODOS ( O NO HABRA PARA NADIE)

Una política progresista debe utilizar instrumentos que aspiren y permitan una convivencia fraterna entre todos los seres humanos(y con el resto de la naturaleza) y por lo tanto promover la confianza con y en el otro, y no la desconfianza. Debe decir no a las conservadoras propuestas de ¡cuidado! todos pueden ser un delincuente.(Menos nosotros, los que lo decimos, obviamente). La convivencia civi(l)ca no se estimula cuando se ve en el otro a un enemigo ( o competidor ¿es sólo cuestión de intensidad?).Algunos extremistas dicen que la delincuencia es la continuación de la competencia por otros medios (como la política y la guerra ¿ o la guerra y la política?). La convivencia civilizada, fraterna, humana, ciudadana, segura, sólo se hace posible cuando se ve en el otro, a un ser humano, con los mismos derechos, necesidades, angustias y anhelos.

11. LAS CAMPAÑAS DEL TERROR Y LA AUTORECLUSION PRIVADA ESTIMU- LADA

Por esto, nadie que sea progresista puede quedar impávido ante campañas como aquellas de “Haz de tu casa una fortaleza” que nos llama a prepararnos para una guerra, no para la paz. Con muros y rejas que no sólo impiden que el otro entre, sino que me impiden (casualmente) ir a la calle, a la plaza, al espacio público, al encuentro con el otro, para que juntos, como ciudadanos, podamos razonar y emocionar acerca de cómo queremos vivir.(Dibujar el país que queremos, como diría el Presidente). No es extraño que esta campaña se haya representado gráficamente con un castillo, con rejas y puente levadizo, de aquellos en que vivían los señores con la protección de los condotieros y otros mercenarios,(Guardias Privados (Contreras) Guardias Públicos.(Contreras) ¿?), cuando no había ciudadanos, sólo vasallos. Recuperar el espacio público no es sólo una cuestión física territorial, como parecen creerlo aquellos otros (los mismos) que llaman a ocuparlo en plan de guerra, contra la delincuencia o las drogas, sino que es también recuperar el espacio cultural, ideal, político, de “ LO PÚBLICO”, lo de nosotros, todos los ciudadanos, amenazado no (sólo) por las privatizaciones económicas, sino,(que también), por la colonización ideológica de los espacios públicos formales, por parte de la sociedad de mercado, o lógica del lucro.Chile.com – Chile.cl (sociedad de consumidores vs. sociedad de ciudadanos).

12. EL CONTEXTO GLOBAL (IZANTE)

Debemos también considerar que este fenómeno se produce en un espacio social y político (nuestra sociedad), en que poderosas fuerzas pugnan por instalar un nuevo modelo de sociedad basada en la exclusión de un tercio, terminando de este modo, con la construcción política, social y cultural que fundó nuestro Estado de Compromiso: la alianza cultural y social,( que no siempre política),entre los sectores populares y los sectores medios, cuyo rompimiento expreso tuvo las trágicas consecuencias por (casi) todos sufridas.(Modelo muchas veces(T)ironizado por “progresistas” tildándolo de “clasemediero” (clasemediocrero), como si este otro fuera, mejor, clasepudientero (claseéxitero)).

13. QUE PODEMOS ESPERAR

La consideración de todas estas dimensiones y otras muchas análogas, es necesaria para elaborar racionalmente, una política progresista de seguridad de las personas, que racionalmente también, sabemos de antemano, sólo nos conducirá a esa frágil e insegura seguridad de los humanos, y a una vida un poco mejor.

Por Mauricio Salinas Escobar. Es Abogado.Secretario Corporación Ciudadania y Justicia.Académico Instituto Jorge Ahumada. Colaborador de Crónica Digital en temas de seguridad ciudadana.

Santiago de Chile, 12 de noviembre 2007
Crónica Digital

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