EE.UU. Y LA SEMANA QUE GIRÓ EN TORNO A RUSIA

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Por Martha Andrés Román

El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió esta semana el encuentro con su par ruso, Vladimir Putin, y rectificó declaraciones muy criticadas, pero nada de eso aplacó la controversia que sigue vigente hoy en el país.

 

La reunión que sostuvieron ambos líderes el pasado lunes en Finlandia consiguió lo que no ha logrado prácticamente ningún asunto de política doméstica: alinear a republicanos y demócratas en sus condenas al gobernante.

Anoche, como reacción a varios días de continuos señalamientos de la prensa, el jefe de Estado llegó a llamar hipócritas a los medios de comunicación por su cobertura de la cita bilateral.

Fui criticado severamente por los medios de noticias falsas por ser demasiado amable con el presidente Putin. En los viejos tiempos lo llamaban diplomacia. Si fuera ruidoso y vicioso, me habrían criticado por ser demasiado duro, escribió el gobernante republicano en Twitter.

¿Recuerdan cuando dijeron que era demasiado duro con el presidente Kim? ÂíHipócritas!, agregó en alusión al máximo líder norcoreano, Kim Jong-un.

Pero aunque el jefe de la Casa Blanca haya aprovechado el tema para mantener su cruzada contra las organizaciones periodísticas, no ha sido solo la prensa la que lo ha fustigado por su desempeño junto al presidente ruso.

Los desacuerdos de nuestros países son muy conocidos y los discutimos ampliamente, pero si vamos a resolver los grandes problemas del mundo, debemos encontrar formas de cooperación, manifestó Trump hace cinco días en conferencia de prensa junto a Putin.

Según indicó entonces, durante las conversaciones abordaron importantes temas como la proliferación nuclear, el enfrentamiento al terrorismo radical islámico, la crisis en Siria y la República Popular Democrática de Corea.

Pero de este lado del Atlántico lo que esperaban los políticos republicanos, y lo que exigían, sobre todo, los demócratas, era que el gobernante estadounidense se enfrentara de forma enérgica a su interlocutor por la presunta interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Ese asunto ha marcado a la administración Trump desde su inicio en enero de 2017 y es objeto de una investigación que también analiza una supuesta complicidad con la campaña del mandatario.

Durante la comparecencia el lunes ante los medios, al ser preguntado si creía en la comunidad de inteligencia norteamericana cuando hablaba de intromisión rusa o si confiaba en el jefe del Kremlin cuando negaba la acusación, el mandatario pareció poner en duda los hallazgos de las agencias de su país.

‘Mi gente vino a mí, Dan Coats (director de Inteligencia Nacional) vino a verme a mí y a otros, dijeron que creen que es Rusia. Tengo al presidente Putin, él solo dijo que no es Rusia. Diré esto: no veo ninguna razón por la que sería (…) Tengo confianza en ambas partes’.

El senador republicano John McCain calificó la conferencia de prensa como ‘una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadounidense en la memoria’ y la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sugirió que Rusia tenía algo sobre Trump ‘personal, financiera o políticamente’.

Ante la avalancha de condenas provenientes de todas partes del espectro político, el presidente achacó el pasado martes sus criticadas declaraciones a un equivocado cambio de palabras.

En una oración clave dije ‘sería’ en lugar de ‘no sería’, la oración debería haber sido: no veo ninguna razón por la cual no sería Rusia (el país que interfirió en los comicios), expresó el gobernante, pero esa rara rectificación no aplacó el debate.

Dos días después de la reunión con su par ruso, y en desafío a los cuestionamientos recibidos, Trump escribió en Twitter que muchas cosas positivas saldrán de ese encuentro.

Putin y yo discutimos muchos temas importantes. Nos llevamos bien, lo que realmente molestó a muchos enemigos que querían ver un combate de boxeo. ÂíGrandes resultados vendrán!, destacó el jefe de Estado.

Cuando aún no amainaba la tormenta provocada por sus comentarios, la Casa Blanca sorprendió con el anuncio de que Trump pidió a su asesor de seguridad nacional, John Bolton, invitar a Putin a esta capital para el otoño venidero.

Hasta que sepamos lo que sucedió en esa reunión de dos horas en Helsinki, el presidente no debería tener más interacciones individuales con Putin en Estados Unidos, Rusia o cualquier otro lugar, manifestó sobre esa noticia el líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer.

A su vez, la congresista del partido azul Alma Adams expresó que Trump ‘continúa defendiendo a Rusia, aparentemente más que el país que dirige’, y el propio director de Inteligencia Nacional se mostró sorprendido cuando supo de la invitación.

De ese modo, el asunto predominante en la vida política estadounidense esta semana parece lejos de zanjarse, y debe seguir acaparando titulares mientras el país se acerca a los comicios de medio término de noviembre venidero.

El próximo miércoles el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, testificará en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre la cita de Finlandia, una comparecencia que podría calmar un poco la ebullición de los últimos días, o avivarla.

Washington, 21 julio 2018
Crónica Digital /PL

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