HOGARES ARGENTINOS MÁS AJUSTADOS POR LA EMERGENCIA ECONÓMICA

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Por Maylín Vidal

El dólar sigue tambaleando en Argentina y aunque la víspera registró un leve descenso hoy golpea a muchas familias que estiran sus salarios tras la devaluación del peso y el alza de precios de productos para llegar a fin de mes.

 

Ni los paños tibios desde el Gobierno con el refuerzo al llamado programa de precios cuidados en los alimentos de supermercados, cada día se hace más complicado vivir en esta nación para una gran mayoría y según los datos recientes de agosto, ahora se necesita en un hogar al menos unos 21 mil pesos (unos 550 dólares) para no ser pobre.

Según un informe publicado la víspera por el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), el mes pasado la variación fue de 3,6 por ciento y para poder acceder a la canasta de alimentos con productos básicos se tuvo que destinar unos ocho mil 347 pesos (unos 220 dólares) al cambio actual. El costo de la Canasta Básica Total (CBT) aumentó un 3,5 por ciento con respecto a julio pasado.

Por ejemplo, una familia de cinco miembros, constituida por una pareja y tres hijos, necesitó 21 mil 949 pesos para no ser pobre el mes pasado en tanto necesitó tener al menos una entrada de nueve mil pesos para no llegar a la indigencia.

Por otro lado el Indec reveló que la desocupación llegó en el segundo trimestre de 2018 a 9,6 por ciento, un punto porcentual más respecto al mismo período del año anterior y ya acumula un alza del 2,4 por ciento.

Entre el dólar que hoy se cotiza a más de 38 pesos pero en esta semana que cierra estuvo por los 40, la devaluación del peso, la inflación en los productos de primera necesidad y las insostenibles facturas que llegan de la luz, el agua o el gas, traen a los argentinos de la mano y corriendo.

Hoy es visible en las aceras de Buenos Aires una cantidad de personas viviendo a la intemperie, en las calles en manifestaciones se ve a aquellos que en medio del ajuste del Ejecutivo quedaron sin trabajo en varios organismos estatales y lucha por recuperar sus puestos como los de la agencia Télam, el del ministerio de Agroindustria, la Casa de Moneda y el Hospital Posadas.

Ya estamos acostumbrados a estar siempre así, decía un ya conformista señor de unos 50 años en una céntrica calle porteña la víspera a un amigo que trataba de vender alguna que otro chipá, un panecillo hecho a base de almidón de mandioca y queso duro.

La economía siempre ha marcado a Argentina pero en este 2018 se siente de manera particular en los bolsillos de los trabajadores.

Según datos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Confiterías y Cafés, que reúne a las distintas cámaras empresarias del sector, hay cada vez más cierres de locales gastronómicos. Este sector señala que con el desplome del consumo lo primero que ajusta la gente son las salidas a comer afuera.

Y que decir de negocios locales pequeños como panaderías, algunos han aumentado los precios considerablemente porque la harina al igual que el aceite son dos de los productos más afectados, otros cierran por no tener cómo pagar la electricidad.

Mientras en el día a día se sigue especulando hasta donde puede llegar el precio del dólar, desde el Gobierno están abocados a lograr otro desembolso con el FMI, de los 50 mil millones pedido en préstamo, y luchar contra el déficit fiscal, el tema recurrente en varios de los más recientes discursos de Mauricio Macri.

Hoy está sobre el tapete el tema del presupuesto de 2019, se sacan cuentas desde las altas esferas y en los hogares también, donde algunos por temor compran dólares y otros se ajustan aún más el cinturón.

Buenos Aires, 21 septiembre 2018
Crónica Digital /PL

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