Por Marcel Garcés Muñoz: VENEZUELA: PARA CHILE ES UN PROBLEMA DE MEMORIA Y DIGNIDAD

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La Casa Blanca ha fijado, a través de un comunicado, la agenda con que se desarrollará la entrevista que ha concedido al presidente de Chile, Sebastián Piñera este viernes 28 de septiembre.

De acuerdo a la pauta marcada por Washington  y comunicada a  través de un memo dado a conocer por la prensa internacional, además de una lista de temas obvios y definidos de manera genérica, como “la búsqueda de un hemisferio occidental más próspero, seguro y democrático” o “políticas a favor del crecimiento”, se buscará embarcar, comprometer, hacerlo participe  de su montaje contra el Gobierno constitucional de Venezuela, y la violación de la soberanía y la autodeterminación de su pueblo.

Eso es lo que la Casa Blanca caracteriza como “esfuerzos por restaurar la democracia en Venezuela” lo que se ha traducido   en agresivas medidas contra la economía, contra la estabilidad institucional democrática, complots políticos y asonadas militares, acciones que  no vacilan en intentos de Golpes de Estado e intentos de magnicidio, además de una coordinada guerra sicológica y una campaña de desinformación abrumadora.

Además de su cruzada diplomática, que se da por las vìas bilaterales, como en este caso con Chile y el presidente Piñera, se utilizan las influencias en las esferas militares y los partidos políticos de la región, Washington ha anunciado la preparación de una ”serie de acciones” inmediatas contra Venezuela, entre las cuales sin duda se enmarca la audiencia con al Presidente Piñera.

Sabida es la presión regional encabezada por el Secretario General de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, que se ha demostrado como un aplicado servidor de la política estadounidense, y los contactos de militares venezolanos con funcionarios estadounidenses con el objetivo de preparar el golpe de estado contra el presidente Maduro.

Elegir si se adscribe- y se posterna- ante el libreto intervencionista del presidente Donald Trump, o elige sobre la base de la experiencia de Chile (11 de septiembre de 1973, para no ir tan lejos) repudiar la injerencia imperial y sus propósitos confesos de derrocar a un gobierno legitimo por la fuerza militar, intervención de los marines o de fuerzas colectivas de los gobiernos derechistas de la región y la traición de algunos  conspiradores locales, civiles y si puede, militares que actúen como fuerza mercenaria de ocupación.

El Secretario de Estado, Mike Pompeo ha amenazado a Venezuela con “medidas” que se anunciarían en los próximos días, las que se sumarían a las ya puestas en práctica en su guerra contra Caracas. Tales como sanciones contra miembros del gobierno venezolano,, contra su deuda soberana y activos en territorio norteamericano, boicot al comercio y acciones para extrangular la economía del país.

Pompeo dijo a la cadena Fox News, que “verán en los próximos días una serie de acciones que seguirán aumentando el nivel de presión contra los dirigentes venezolanos, quienes trabajan directamente en contra del mejor interés del pueblo venezolano”.

Para el gobierno del presidente Sebastián Piñera, el tema Venezuela, es entonces, un problema de memoria, de dignidad y soberanía nacional y de compromiso democrático.

De memoria, porque hay que recordar el rol, el papel de la Casa Blanca, del presidente Richard Nixon y su Secretario de Estado, Henry Kissinger, los empresarios y políticos chilenos derechistas y conspiradores, el boicot económico, el desabastecimiento provocado por el mercado negro y el acaparamiento, el financiamiento de la sedición por Estados Unidos y sus empresas.

Un súbito ataque de “amnesia” respecto del modelo golpista en Chile, que llevó al poder al dictador Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, y que se está repitiendo en la Venezuela de hoy, pasaría a la historia como un acto de complicidad con la conspiración golpista contra un gobierno, un país y un pueblo que vive momentos difíciles, a consecuencia de los esfuerzos antidemocráticos y sediciosos del Imperio y sus cómplices de la región.

Haría muy bien el Gobierno de Chile, su presidente, Sebastián Piñera, su canciller, Roberto Ampuero, tan prestos y locuaces para atacar al gobierno y al presidente Nicolás Maduro, en matizar sus invectivas con un pequeño ejercicio de memoria.

Además, sin necesidad de forzar sus convicciones de libre mercado, podrían encarar al ocupante de la Casa Blanca, por su guerra económica global, por su proteccionismo y la violación de los acuerdos internacionales sobre estas y otras materias, sobre su armamentismo, su potencial nuclear, por sus guerras y fuerzas de ocupación en distintos lugares del mundo, su belicismo delirante y su guerra en el espacio cósmico y en el ámbito de la “ciberseguridad”, nuevas dimensiones de la guerra total del imperio.

Asimismo, los partidos políticos democráticos, debieran ser mas activos en la condena a la injerencia estadounidense y sus amenazas de violentar la democracia, la soberanía nacional, la autodeterminación del pueblo venezolano.

Y algunos políticos, que se proclaman custodios de la pureza moral en la política, también deberían tener cuidado en no confundirse con los cantos de sirena de estos supuestos defensores de la democracia del entorno de Donald Trump y   aprender de la historia y ser más prudentes a la hora de pontificar sobre la democracia al gusto de la Casa Blanca.

Por eso hablamos también aquí de dignidad política y personal, de valentía en la defensa  de la soberanía nacional y de compromiso democrático.

Por Marcel Garcés Muñoz
Periodista
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 25 de septiembre 2018
Crónica Digital

 

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2 Comentarios

  1. Una vez más, la derecha chilena y su gobierno intentan ocultar o negar complicidades. Es su conducta cobarde y miserable; el caso del golpe contra Allende es el ejemplo más cercano y vergonzoso para el pueblo chileno. En el caso venezolano, las acciones desestabilizadoras contra los Bolivarianos viene desde lejos. Lo asqueroso es que contra la dignidad y coraje del pueblo de Bolivar, suman a sectores que se auto erigen como demócratas y libertarios. La complicidad con el Golpe contra Chávez de la Cancillería dirigida por S. Alvear no ha sido aclarado.Así tampoco ha sido aclarado la virulenta reacción contra el embajador Huepe. Todo ello prosigue con la incorporación al oscuro “Cartel de Lima” Guarida de lacayos que no sólo apuntan contra la Venezuela Bolivariana sino con todos los sanos propósitos de Integración, de territorio de PAZ y de un mundo sin hegemonías. El cínico distanciamiento con los esfuerzos serviles de invasión de Almagro, tropiezan en forma grotesca con esta acción de complicidad vergonzosa de magnicidio frustrado. Se pide que se investigue; pues bien investiguemos.

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