Por Marcel Garcés Muñoz: COMANDO JUNGLA: MATANDO AL ENEMIGO

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Tras cuatro días de mentiras, de manipulación mediática, de declaraciones altaneras desde La Moneda, en defensa del proceder de la policía y de calumnias contra  los comuneros mapuches, el ministro del Interior y Vicepresidente de la República, Andrés Chadwick, se ha tenido que tragar la soberbia y reconocer la responsabilidad de Carabineros en el alevoso asesinato del nuevo mártir mapuche, Camilo  Catrillanca.

Originalmente, como quedo expresamente registrado en El Mercurio (domingo  18 de noviembre), Chadwick defendió el proceder de Carabineros. “Respaldamos a Carabineros en cumplimiento de su deber, en auxiliar a las yíctimas de un grave y violento asalto y perseguir a los delincuentes  para recuperar los autos robados, también en su derecho a legitima defensa, si es atacado en forma violenta, siempre con respeto y pleno cumplimiento de la ley y los reglamentos internos”, dijo el personero gubernamental.

La respuesta de la autoridad fué , “respaldamos”, el accionar de  los carabineros,  y justificó el asesinato de Camilo Catrillanca , afirmando que  consideró que el crimen, fue “legítima defensa”., de parte de la patrulla policial.

 Luego , tras el reconocimiento policial de que se mintió descaradamente y que las evidencias constatadas judicialmente, confirmaron la falsedad de la versión de Carabineros y de La Moneda, se vieron forzados a reconocer el crimen.

Lo que se veía venir. Lo que alertamos hace meses ha sucedido, cobrando su primera víctima civil en esta versión 2018, de la “pacificación de La Araucanía”. La  militarización del conflicto en  la región mapuche, la amenaza de una represión criminal contra las legítimas demandas del principal pueblo originario del país, ha cobrado su primera víctima fatal.

Un joven mapuche, Camilio Castrillanca, de 24 años, nieto de un lonco de una comunidad de Temucuicui, caracterizado como partidario del dialogo, fue alevosamente ultimado por un destacamento armado hasta los dientes, con una operación combinada de blindados, helicópteros y fuerzas del GOPE y tropas del llamado Comando Jungla, grupo policial de exterminio entrenado en operaciones y táctica contrainsurgente, en el esquema de guerra interna en la cual se entrenaron en Colombia y  Estados Unidos.

Los antecedentes  señalan que Catrillanca, laboraba en su tractor, cuando fue interrumpido y baleado alevosamente y por la espalda, por una fuerza policial, que estaría desarrollando un procedimiento, según han declarado las fuentes oficiales, tras el robo de vehículos en Ercilla.

No existe ninguna evidencia ni constancia de que Catrillanca hubiera tenido participación alguna en  hechos, como ha sido aducido en las versiones policiales, como en un  supuesto ataque con armas de fuego en su contra.

Lo único claro es que los tiradores escogidos policiales hicieron su bautizo de fuego,  baleando a un joven comunero que labraba la tierra, ensangrentando nuevamente de sangre mapuche el uniforme de Carabineros, ya suficientemente ensuciado con la corrupción y el saqueo del erario nacional. Y además torturaron y golpearon a un joven de 15 años que le acompañaba en sus labores, para amedrentarlo y evitar que atestiguara sobre los hechos.

¿Hasta dónde quieren llegar? preguntamos cuando se instaló el Comando Jungla, ( Equipo Táctico Multidisciplinario) en el territorio mapuche, cuando el ministro del Interior,  Andrés Chadwick,  en las actuales circunstancias, en calidad de Vicepresidente del país por ausencia del presidente Sebastián Piñera,  proclamó el imperio de la Ley Antiterrorista en territorio mapuche.

Lo que resulta meridianamente claro, a la luz de los hechos, que intentaron ser ocultados, tergiversados, manipulados, es la responsabilidad  como hechores del crimen, de las fuerzas policiales, aunque el Director General de la institución,  Hermes Soto,   aseguró en declaraciones de prensa, que ningún efectivo del Comando Jungla-participó en los hechos, sino que fueron del GOPE. ¡Como si tuviera importancia la diferencia de quién gatilló el arma homicida!.

De acuerdo  a las versiones policiales iniciales, el piloto del helicóptero que coordinaba la acción policial, Catrillanca  había sido identificado desde el aire, huyendo desde la caravana de tres vehículos, señalados como robados. Otra mentira, como las que pretenden acostumbrarnos las fuentes policiales

Lo que está claro es que, la credibilidad de las autoridades policiales, sobre todo después del episodio de la Operación Huracán, y los casos de corrupción institucionales, así como del Gobierno, es cero.

 Y porque el tema de fondo es la responsabilidad política de las autoridades gubernamentales, que han instalado la represión militarizada como respuesta a las demandas legitimas del pueblo mapuche, y han privilegiado como estrategia y táctica la lucha terrorista antisubversiva, caracterizándolos como “el enemigo”.

De manera que resulta legitimo en el momento, la exigencia de responsabilidad política y criminal, como autores intelectuales y jefes directos de los hechores pero sobre todo como instigadores de la violencia con resultado de muerte, del Ministro del Interior, Andrés Chadwick, del Subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla, del Intendente de la  novena Region de La Araucanía, Luis Mayol. Si tuvieran vergüenza, dejarían sus cargos.

Hasta ahora solo han respondido, con sus renuncias,  en una de las  consabidas “operaciones fusibles”, para eludir responsabilidades mayores,  el jefe de Orden y Seguridad de La Araucanía, Mauro Victoriano Krebs y el prefecto de las FF.EE de la región, Iván Contreras y se ha anunciado la baja de los cuatro efectivos que ocultaron la manipulación de las cámaras  de vigilancia, donde estaban grabados los hechos, con el objetivo delictual de eliminar las evidencias.

El Mercurio habla por ello de “una serie de inconsistencias” en las versiones de Carabineros, cuyo objetivo ha sido  impedir el accionar de la justicia.

De manera que el gobierno del presidente Sebastián Piñera tiene un problema. Y está pagando el precio de la militarización del conflicto histórico, político, de Derechos Humanos del Estado chileno contra el pueblo mapuche. Desde luego  su plan Araucanía, la recuperación de las “confianzas” de las que se ha hablado y el proyecto presidencial de su ministro estrella, Alfredo Moreno, titular de Desarrollo Social, su plataforma electoral presidencial para 2022, va tener objetivas dificultades en La Araucanía y en el país.

Pero la ciudadanía chilena, también tiene un problema, si no se actúa con fuerza y determinación: el de la implantación de la “guerra interna” en el escenario del país, que puede caracterizar como “enemigos” a los estudiantes, los trabajadores, a los demócratas, a las mujeres, a los medioambientalistas, a los manifestantes de tantas causas justas, a la oposición, a las minorías sexuales, a los migrantes, a los pobladores.

Hay que detener  esa tendencia irrefrenable que se expresa desde La moneda, a dividir a los chilenos entre amigos y enemigos, en buenos y malos, patriotas o antipatriotas  y todos los términos que se les ocurra a sus publicistas, para mantener una confrontación  falsa, pero claramente peligrosa.

Ya se sabe, y lo confirma el episodio vivido en La Araucanía: de la retórica, fácilmente se pasa a las balas., sobre todo cuando se dispone del aparato militar, se criminaliza al opositor y no se tienen escrúpulos para utilizar las armas como argumento definitivo.

En cuanto al pueblo mapuche, no se ha dejado amedrentar y anunció en medio del dolor y la indignación, en el funeral de quien han caracterizado como “weichafe” (guerrero) de la nación mapuche ,  esfuerzos  de unidad y fortalecimiento de la resistencia a la política de agresión y represión  por parte del Estado chileno.

 Héctor Llaitul,, que habló en el funeral de Catrillanca este sábado 17, en representación de los organismos de resistencia territorial (ORT),  fue enfático: “Nosotros entendemos que en este camino de la lucha del pueblo mapuche por el territorio y la autonomía , nuestro weichafe nos dará la energía necesaria para seguir combatiendo a nuestros enemigos, quienes están en el sistema y el estado capitalista.”.

Y por su parte el abuelo de Camilo Catrillanca, y lonco de la comunidad de Temucuicui, Juan Catrillanca llamó a rechazar cualquier diálogo con el gobierno de Sebastián Piñera, afirmando que “es la hora de unirnos y no quedarnos con las migajas de la propuesta que Piñera trajo a la región. Esa es la lucha y el motivo para que una vez por todas nos unamos”.

Por Marcel Garcés Muñoz
Periodista
Director de Crónica Digital

Santiago de Chile, 19 de noviembre 2018
Crónica Digital

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