Por Francisco González Lozada: FOLLOW THE MONEY..

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Dos reuniones ha habido en las últimas semanas en el palacio de La Moneda entre el presidente, el ministro de salud y los dos subsecretarios de la cartera; por lo que sabemos, en ambas el presidente evidenció su molestia con el ministro por la forma en que este ha abordado los temas candentes de la agenda ministerial: listas de espera, VIH, y hospital digital.

Inmediatamente después de la segunda de esas reuniones, Santelices llegó al ministerio, llamó a Daniela Montoya, su jefa de comunicaciones, y sin más la despidió. Acabó con el mensajero.  Su jefe de gabinete en tanto, el ingeniero Pablo Pizarro, estaba en Japón, donde participaba a nombre del Ministerio de Salud de Chile, en el encuentro del G-20 sobre “políticas de envejecimiento saludable”, tal y como se informó en correo masivo el 22 de febrero.

Un día antes del envió de ese correo masivo, el mismo señor Pizarro –a nombre del Ministro- convocó por primera vez en un año a las directivas de salud de los partidos de Chile Vamos. Sin embargo y para molestia de los presentes, el Ministro Santelices estuvo sólo un par de minutos casi al terminar la reunión. A juicio de los participantes, Santelices, más que una autocrítica de carácter político, hizo un “mea culpa” casi sentimental disculpándose con los asistentes por la nula relación que ha tenido hasta ahora con los partidos de la coalición y “rogando” su ayuda para poder seguir adelante, comprometiéndose a dar más espacios de participación.

En la ocasión y aprovechando “el minuto de confianza”, los médicos que forman las directivas de salud de la UDI, RN, PRI y Evopoli hicieron saber su malestar y preocupación por los permanentes errores de su equipo de comunicaciones, liderado desde su propio Gabinete, a quienes reprocharon la falta de conocimiento del sector.

Asimismo, los médicos dirigentes de Chile Vamos fueron extremadamente críticos e hicieron saber su desacuerdo con las cifras entregadas por el Ministro relativas a los fallecidos en listas de espera, como al aumento del VIH.  A la salida de esa reunión, las críticas a la gestión del ministro fueron muy duras y su icónico proyecto de hospital digital, fue una vez más motivo de burlas. “Pareciera no tener noción de enfermedad y no se da cuenta que ese es el motivo por el cual aparece como uno de los Ministros peor evaluados en la CADEM”. Señalaron ya en los pasillos.

Hace ya muchos años (en realidad ni tantos, pero para los más jóvenes 46 años es una eternidad), un avezado y atrevido agente del FBI (Mark Felt), dijo al entonces joven reportero Bob Woodward, una frase que pasaría a la historia y que –sin saberlo en ese momento- facilitaría el trabajo de investigación periodística de todas las futuras generaciones: “Follow the Money and see where it takes you”. Sigue el dinero y mira donde te lleva.

La verdad es que la historia que involucra al mítico “Deep Throat” o garganta profunda, es mucho más apasionante y compleja que esta señera frase, pero sin duda es la primera cosa que uno recuerda cuando tiene algunas dudas respecto a un tema de investigación en particular.

Curioso, pero esta frase se me vino a la cabeza cuando escuche hablar por primera del “Hospital Digital”.

Porqué se preguntarán ustedes. Simple: tal vez a una persona normal la promesa le parezca atractiva; sin embargo para los estudiosos del tema salud, ese desafío nos llena de dudas e interrogantes por varias razones.

La primera es la más evidente: según la RAE, “hospital” es un “establecimiento destinado al diagnóstico y tratamiento de enfermos, donde a menudo se practica la investigación y la docencia”. O sea, por razones obvias cuando hablamos de hospital tenemos la tendencia a pensar en un establecimiento, en paredes, en camas, en maquinaria de última generación, en personal altamente especializado, en ambulancias etc.

Por otra parte, cuando se nos habla de “digital” solemos pensar en computadores, laptops, celulares, redes o simplemente en lo que nos dice la siempre recurrente RAE, la cual nos habla de “un dispositivo o sistema que crea, presenta, transporta o almacena información mediante la combinación de bits”.

En pocas palabras entonces y habida cuenta que el lenguaje constructor de realidades, no puede existir un “hospital digital”, porque los bits con los ladrillos no conversan.

Pero tampoco somos tan obtusos, y por tanto tratamos de entender lo que se quiere decir; suponemos que el Ministro Santelices habla en sentido figurativo y se refiere a la necesidad de usar la red de datos existentes o la carretera tecnológica con la que cuenta el ministerio de salud, para tratar de llegar con el apoyo especialista, a los más apartados rincones de nuestra larga y angosta faja de inequidades, cuestión que –efectivamente- es posible lograr sin mayores complicaciones, esto no es nuevo, en el mundo y se conoce hace ya muchos años como e-health (e-salud), y “…se basa en la utilización de las herramientas tanto de información como de comunicación para transformar los procesos asistenciales y educativos, reducir costos y disminuir los errores que se generan cuando no se cumplen los protocolos médicos al pie de la letra, trabajando con recursos virtuales y simuladores (a través de las cuales), se llevan historias clínicas digitales utilizando toda la tecnología móvil disponible…”

Eso por lo menos es lo que se entiende cuando leemos la carta que con fecha 18 de febrero el ministro Santelices publicó en el diario “El Mercurio” y en la cual plantea que su Hospital Digital pretende establecer: “una mirada intersectorial en el ámbito de la atención, fortalecer la atención primaria mejorando su resolutividad y también transitar desde lo curativo a la prevención…”

Tres grandes ejes que de nuevo no tienen nada y en los cuales no podría existir más consenso entre los especialistas. Basta leer la declaración de “Alma-Ata” y los desafíos sanitarios para la década 2010-2020 de la OMS.

Por eso entonces resulta curioso que una persona que se suponía conoce el sector público de salud, ponga como promesa estrella del programa de gobierno, la creación del hospital digital, y lo anuncie al país como la panacea que solucionará todos los problemas crónicos que el sistema viene arrastrando desde hace ya varios años a la fecha. Esto no significa que no estemos de acuerdo en avanzar en e-salud o que no entendamos que es una herramienta tremendamente útil para hacer más eficaz el proceso clínico. Lo que no logramos entender es para que se requiere 31 mil millones de pesos para implementar este proceso. Si alguien me dice ese dinero es necesario para poner en marcha esa política, miente y por eso decidí entonces seguir el consejo del sabio Mark Felt y me fui tras la pista del dinero, toda vez que las declaraciones no me llevaban a ninguna parte.

Viajes, muchos viajes (en primera clase incluso) para el hospital digital, viáticos, muchos viáticos, contrataciones groseramente millonarias de “expertos” que nunca han tenido experiencia en el sector público de salud, un aparato periodístico completo a disposición de una fábrica de humo, cifras no reveladas de gasto en propaganda para el hospital digital, conferencias, auspicios, encuentros de “emprendedores”, empresas que se repiten y repiten  y por supuesto… licitaciones,  una de las cuales me llamó poderosamente la atención.

Con fecha 6 de diciembre de 2018 emana desde el gabinete del Ministro, la resolución N° 1135 mediante la cual se aprueba la “intención de compra para la adquisición de componentes para la historia clínica compartida en modalidad de software como servicio (SaaS) con SLA asociado a TIER III”. Ese mismo día y con una rapidez que asombra a cualquiera que algo conozca los oscuros pasillos del tercer piso de Mac Iver 541, se procede a efectuar una gran compra bajo el paraguas de “Data center y servicios asociados” de convenio marco. La gran compra se identifica de allí en adelante con el número 44024.

Las razones para proceder a esta gran compra se explican claramente en los puntos 4 y 5 de la citada resolución, los cuales señalan:

4.- Que de la mano con lo anterior el ministerio de salud ha definido implementar un Hospital Digital que cuente con unidades médicas de especialidad de mayor déficit para todos los ciudadanos y un programa Nacional de telemedicina que conecte al paciente con su médico de atención primaria y el médico especialista.

5.- Que en el marco del Hospital Digital, es necesaria la contratación de componentes de la historia clínica compartidas nacional.

Esta compra de servicios necesaria para implementación del hospital digital tiene un costo aproximado de 6 mil millones de pesos anuales (reajustables obviamente).

Lo curioso sin embargo, es que esta compra no es necesaria para la implementación y potenciamiento del sistema e-salud y el programa de telemedicina. Porqué gastar ese dinero entonces?.

Coincidimos absolutamente en que se requiere la unificación de los sistemas ya existentes en todos los servicios de salud del país que posibiliten –entre otras cosas- compartir los componentes de la historia clínica de cada paciente de tal manera de poder leer y analizar la ficha clínica de las personas en cualquier rincón del país, pero para eso no se requiere contratar nuevamente un data center porque ese servicio ya fue contratado por el ministerio de salud en contrato firmado con la empresa ENTEL el día 13 de diciembre de 2012 y tiene un costo anual de 16.000 millones de pesos.

Entendámonos bien, “un data center es un centro de procesamiento de datos, una instalación empleada para albergar un sistema de información de componentes asociados, como telecomunicaciones y los sistemas de almacenamientos donde generalmente incluyen fuentes de alimentación redundante o de respaldo de un proyecto típico de data center que ofrece espacio para hardware en un ambiente controlado…”

O sea, es lo mismo que el ministerio de salud ya tiene y que se conoció en un comienzo como carretera 5D cuando se firmó convenio con Movistar el año 2001.

Que razones tiene entonces una institución pública para burlar la legalidad existente recurriendo a un subterfugio de esta naturaleza, haciendo desperdiciar al estado esa enorme cantidad de dinero?, ninguna.

Seguramente los genios del departamento TIC del minsal, argumentarán que el servicio que se contrata no es sólo eso, que junto con ello se requiere implementar sistemas de procesamiento de la información que permitan homologar lenguajes de tal manera que se pueda leer sin problemas desde cualquier parte. Muy bien y entonces, porque no licitaron eso?. Será porque recurrir a Convenio marco permite dejar fuera de competencia a algunas empresas que por la naturaleza de su quehacer no requieren estar en este convenio? Será porque de esta forma no necesitan hacer licitación pública y por tanto se evitan salir con las bases a Contraloría General de la República? Será porque de esta forma es mucho más fácil evadir los necesarios procesos de control interno de una institución?.

Puede ser, todo puede ser y por tanto nadie puede acusarnos de irresponsables por suponer. A fin de cuentas, tenemos que seguir la pista del dinero y cuando alguien se empeña tanto en borrar pistas y saltarse procedimientos, es natural que afloren las sospechas.

Esta compra debió adjudicarse el 21 de enero del presente año, sin embargo, aún está pendiente su adjudicación. Hay conocidas empresas (de las cuales hemos hablado bastante a través de estas páginas virtuales), que están entre los participantes y varias más que se vieron en la necesidad de presentarse bajo otras figuras jurídicas, porque ellas no eran parte de ese convenio marco. Esa es la razón por la cual se ve participando empresas como ENTEL, CLARO, MOVISTAR y otras que si bien no proveen el servicio que se quiere contratar, han prestado sus servicios para albergar a los verdaderos interesados. Las empresas que si son las adecuadas para responder a los requerimientos del minsal obviamente tendrán que pagar por eso y les puedo asegurar que no será poco dinero.

Que opinará Contraloría de todo este proceso?

Pero además de lo ya señalado, toda gran compra tiene –al menos- dos cuestiones centrales: la administrativa y la técnica (la que le da origen y es su razón de ser). Hasta ahora hemos visto sólo la administrativa y a juicio de varios expertos consultados, esta compra adolece de serios vicios administrativos, de transparencia y también de legalidad. El segundo componente es el estrictamente técnico. Una compra de este tipo se hace con fines asistenciales, clínicos y ese es el tipoi de profesional que debe definir que comprar, cuando comprar y para que comprar. Y lo curioso es que en este proceso no se ve la “mosca” de ningún técnico. No se ve el aval de la División de gestión de la red asistencial en circunstancias que son ellos los que saben que se necesita y donde y porqué. No se ve tampoco la mosca de los encargados de atención primaria ni de las jefaturas de los diferentes departamentos o unidades estrictamente técnicas del Minsal. Peor aún, la comisión evaluadora de las ofertas es –por decir lo menos- muy sui generis: la conforman siete personas, cinco de las cuales dependen directamente de una sola persona. Esa persona es justamente la cuestionada en términos de sus competencias y conflictos de interés con una de las empresas proveedores y participantes de este proceso de compra. Las otras dos vienen de los departamentos de Presupuesto y jurídica. En otras palabras, el poder de decisión radica en una sola persona que ni siquiera asume con su nombre la responsabilidad de cualquier anomalía. Como si fuera poco, en la comisión evaluadora de las propuestas de una oferta que se supone va en beneficio de la salud de las personas, no hay ni un solo médico, ni una enfermera ni ningún profesional del mundo de la salud. No quiero pensar mal, pero si sigo el consejo de Mark Felt, allí es donde me lleva el dinero.

Pero el Ministro sigue sin entender. La deuda hospitalaria crece y crece y el ministro gasta y gasta. El jefe de gabinete viaja y viaja…, la farra continua.

1.- https://www.dinero.com/edicion-impresa/especial-comercial/articulo/el-hospital-digital/32448

2.- Se conoce con este nombre a las compras efectuadas directamente y sin licitación a través del Convenio Marco del portal de la dirección de compras.

3.- https://ciperchile.cl/pdfs/2016/03/red-minsal/Contrato_arriendo_Entel_dic2012.pdf

4.- https://conceptodefinicion.de/data-center/

Por Francisco González Lozada

 

Santiago de Chile, 4 de marzo 2019
Crónica Digital

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