CHILE: ¿DIVIDIR PARA GOBERNAR?

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Al parecer, con el supuesto de buscar apoyos para poder impulsar algunos controvertidos proyectos de leyes, y de paso dividir a la variopinta oposición chilena, el presidente Sebastián Piñera lanzó una invitación a sus oponentes para dialogar.

La propuesta fue rechazada de plano por el Partido Comunista y otras fuerzas, mientras que quienes la acogieron no dejaron de mostrar suspicacias sobre los reales motivos del presunto acercamiento.

El presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, fue tajante al considerar innecesaria tal convocatoria, porque las discusiones de los proyectos -dijo- se dan en el Parlamento, que es la instancia de debate y resolución más apropiada.

Por su parte, Jaime Mulet, presidente de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS), opinó que la propuesta de Piñera obedece a una estrategia mediática para conseguir la aprobación de reformas como la de la ley tributaria, mediante la manipulación de los actores sociales, puesto que el oficialismo está en minoría en el Congreso.

Entre quienes aceptaron el convite ha habido diferentes interpretaciones, aunque todas marcadas en mayor o menor medida por el escepticismo.

Así, el primero en acudir al Palacio de la Moneda, el presidente del Partido Por la Democracia (PPD), Heraldo Muñoz, luego de más de una hora de plática con el mandatario declaró a la prensa que hubo un acercamiento, pero que «habrá que ver» si esto es seguido por «acciones concretas».

Le siguió el presidente de la Democracia Cristiana (DC),  Fuad Chahín, quien dijo esperar que no se trate de una «jugarreta comunicacional» y advirtió que «si el gobierno quiere gobernar para las encuestas y subir un punto el lunes siguiente, nosotros no estamos disponibles».

En tanto, Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical, dijo acoger la iniciativa del mandatario porque el respeto y el diálogo son principios básicos de la democracia, pero advirtió que el gobierno debe aceptar las iniciativas de la oposición, porque si se trata solo de escuchar los criterios y mantenerse intransigente en sus posiciones poco se va a avanzar.

Hay que conversar en serio y ceder en posiciones para que esto no sea solo un ejercicio de vida social, puntualizó.

Por su parte, el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, tras casi tres horas de conversación dijo que persisten las diferencias entre el gobierno y la oposición frente a proyectos como los de reforma tributaria y de pensiones impulsados por el ejecutivo, y consideró que el gobierno «tiene que dar señales».

Le seguirán en los encuentros en La Moneda los máximos dirigentes de partidos del Frente Amplio que aceptaron la convocatoria, aunque algunos señalaron no haber recibido aún la invitación.

En todo caso, esta «vocación dialogante» de Piñera no es nueva, porque ya la ensayó al comienzo de su mandato hace un año, para luego virarle los cañones a la oposición calificándola de «antipatriota» e «intransigente».

Y a pesar de los cantos de sirena no parece haber un real cambio en las posiciones del gobierno.

Bastan las palabras de la ministra portavoz del Gobierno, Cecilia Pérez, quien en vísperas del inicio de las entrevistas dijo que las autoridades de La Moneda «siempre han sido partidarias del diálogo y los consensos» y que la posibilidad de conversar tiene como único objetivo «que a las familias de nuestro país les vaya bien».

Sin embargo, cuando se le preguntó si ese diálogo podría conducir a transar ante algunas de las demandas de la oposición en relación con proyectos de leyes presentados por el gobierno, advirtió que no se debe olvidar que quienes gobernamos somos nosotros.

Más claro aún fue el diario El Mercurio, tradicional vocero de la derecha más rancia, quien en un análisis sobre el tema citó al cientista político Mauricio Morales, según el cual «Piñera sabe que una oposición que niega la sal y el agua, está condenada a la recriminación de la opinión pública».

Asimismo el analista opinó que Piñera quiere atraer a la Democracia Cristiana, la cual si bien está en la oposición, tiene posiciones más cercanas al gobierno que a la centroizquierda.

Y concluyó «descubriendo la jugada», al señalar que «Piñera está en el mejor de los mundos: parte de la oposición está dispuesta a conversar, y la otra parte no quiere nada con el gobierno. Si la máxima es divide para gobernar, la estrategia de Piñera es la adecuada».

Por Rafael Calcines

*Corresponsal de Prensa Latina en Chile.

Santiago de Chile, 29 de marzo 2019
Crónica Digital /PL

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