EL FORO DE SAO PAULO, SEBASTIAN PIÑERA Y LA EMBESTIDA CONTRA UNASUR

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“Sin duda, forma parte de una orientación estratégica de la derecha regional y del mundo conservador en América Latina, orientada no solamente a hacer retroceder las opciones de carácter progresista en cada país, sino que a terminar también con los mecanismos de integración independientes, forzando al continente a realinearse en la esfera de influencia de Estados Unidos, su brazo ejecutor ‘interamericano’ (la OEA), y la Alianza del Pacífico. El próximo paso podría ser reducir la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) a su mínima expresión”.

Ese era uno de los párrafos de una declaración que fue emitida en agosto del año pasado por partidos y movimientos políticos que integran el Foro de São Paulo en Chile, en la que se diagnosticaba la existencia de una operación política del Gobierno de Sebastián Piñera, ejecutada por su Canciller Roberto Ampuero, para poner fin a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), “pretendiendo liquidar el avance de la integración regional que la entidad ha encarnado”.

Han transcurrido ocho meses y la realidad ha confirmado el análisis del Foro de São Paulo en forma dramáticamente contundente.

El documento consignaba que una de las razones esgrimidas por las derechas de la región “se relacionan con las dificultades para la elección del secretario general (de UNASUR) y con un supuesto carácter ‘chavista’ de la entidad, en la que, sin embargo, todos los países tienen la misma capacidad de decisión”.

El texto recordaba que el 23 de mayo de 2008 se firmó en Brasilia el Tratado Constitutivo de UNASUR, que surgió como “gran proyecto de integración regional para la construcción soberana y libre de una identidad suramericana y un destino histórico compartido, a partir del respeto de su diversidad”, añadiendo que “nos parece que su vigencia es evidente e incuestionable”.

“En el Tratado Constitutivo se planteaba el desarrollo de un proceso flexible y gradual de construcción participativa y consensuada de un espacio de integración regional, con miras a enfrentar las desigualdades socioeconómicas, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, profundizar y fortalecer la democracia, y reducir asimetrías. Desde entonces, los logros de UNASUR son evidentes: ha impulsado el desarrollo de sus países miembros, con políticas integradoras en materia de energía, conectividad física e infraestructura vial; coordinación de posiciones comunes en materia de educación y salud pública; cooperación en defensa y seguridad; y ha desempeñado un papel relevante en el desafío del mantenimiento de la paz regional y la preservación de la democracia, lo que incluye misiones electorales en más de 20 elecciones locales y nacionales”, detallaba.

Los partidos y movimientos políticos que integran el Foro de São Paulo en Chile sostenían que “constituye un hecho de enorme gravedad para los intereses soberanos de Chile que se intente la desarticulación de UNASUR, que ha permitido dar un paso adelante para hablar con voz propia en el concierto de las naciones del mundo”, destacando que desde su origen se constituyó como organización dotada de “personalidad jurídica internacional” para el “fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”.

“Los problemas que enfrenta UNASUR ameritan una reflexión respecto de su estructura y métodos de trabajo, incluyendo los mecanismos para la toma de decisiones, pero con el propósito de su perfeccionamiento, para mejorar el trabajo orientado hacia sus objetivos de integración”, se consignaba, enfatizando que “ello es contradictorio con abandonar la Unión de Naciones Suramericanas”.

El documento era suscrito por los principales dirigentes nacionales del Partido Comunista de Chile, el Partido Igualdad, Izquierda Ciudadana, Izquierda Libertaria, el Movimiento del Socialismo Allendista – MDP, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el Partido Progresista y el Partido Poder Ciudadano.

Concluía: “La integración suramericana no es un mero ejercicio teórico (…) Es un desafío que dio pasos de envergadura histórica desde la formación de UNASUR y que es esencial para abrir un camino de paz justa y vida digna para los pueblos”. Una aseveración que mantiene, por cierto, una profunda actualidad.

Por Víctor Osorio. El autor es periodista.

Santiago, 24 de marzo 2019.

Crónica Digital.

 

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