GROUCHO MARX, SEBASTIAN PIÑERA Y LA SITUACION VENEZOLANA

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“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”… La genial frase que se atribuye a Groucho Marx resulta ilustrativa de la política internacional de Sebastián Piñera en materia de derechos humanos y en particular sobre la situación de Venezuela, que vivió recientes horas dramáticas producto de un nuevo intento de golpe de Estado.

La Constitución Política de la República Popular China señala: “Tanto el triunfo de la nueva revolución democrática de China como el éxito de su causa socialista han sido logrados por el pueblo chino de todas las nacionalidades bajo el liderazgo del Partido Comunista de China y la orientación del marxismo–leninismo y Mao. Pensando en Zedong y defendiendo la verdad, corrigiendo errores y superando numerosas dificultades (…) la tarea básica de la nación es concentrar sus esfuerzos en la modernización socialista siguiendo el camino de la construcción del socialismo con características chinas. Bajo el liderazgo del Partido Comunista de China y la orientación del marxismo–leninismo, el pensamiento de Mao Zedong y la teoría de Deng Xiaoping, el pueblo chino de todas las nacionalidades seguirá adhiriendo a la dictadura democrática del pueblo”.

El pasado 25 de abril cuando el Presidente Sebastián Piñera realizaba una visita oficial a China, con el propósito de profundizar las relaciones diplomáticas y comerciales, debió responder a los cuestionamientos derivados del sistema político chino, que reconoce al Partido Comunista como fuerza dirigente de la sociedad y con un modelo institucional que no responde a los patrones de la democracia liberal. Piñera indicó que “cada uno tiene el sistema político que quiera, lo que importa, en este caso, es que entre China y Chile estamos buscando con pragmatismo caminos (de) colaboración que beneficien a ambos pueblos”. Agregó: “En consecuencia, esta reunión con las principales autoridades públicas del gobierno chino y con los principales innovadores y empresarios chinos, es algo que le hace bien a mi país, a los chilenos y por eso estamos aquí”.

Comentó además que “necesitamos no sólo relaciones políticas, no sólo buenas relaciones comerciales, necesitamos integrarnos en muchas otras áreas, en particular en lo cultural, porque tenemos mucho que aprender de China, pero también en ciencia, tecnología, innovación, electromovilidad, energías limpias y renovables, muchas áreas donde China, de verdad, se ha convertido en un innovador en muy poco tiempo, en un sólido referente y en un gran protagonista en el plano internacional”.

¿Cómo se explica, entonces, la perseverante política de Piñera y de su Administración de promover condiciones para el derrocamiento del Gobierno y de la institucionalidad de la República Bolivariana de Venezuela, argumentando que habría devenido en una dictadura y que habrían graves violaciones a los derechos humanos?

El 10 de enero pasado, mediante un comunicado de prensa, el Gobierno de Piñera aseveró que “Chile no reconoce la legitimidad del régimen de Nicolás Maduro”. ¿Cómo se explica que unos pocos meses después asevere, en China, que “cada uno tiene el sistema político que quiera”?  

Incluso Piñera, como se recordará, viajó apenas en febrero pasado a Cúcuta, Colombia, para participar en la conducción de un intento de golpe contra Venezuela, digitado por los Estados Unidos y con el rostro visible de Juan Guaidó. En esa ocasión el Mandatario dijo: “Vamos a Cúcuta por una razón política: defender la libertad, democracia y respeto a los derechos humanos en Venezuela, violentados por la dictadura de Maduro. Y una razón humanitaria: entregar medicamentos y alimentos que el pueblo venezolano necesita con urgencia y desesperación”. También proclamó: “Venezuela y su pueblo necesitan apoyo internacional para recuperar la libertad y la democracia. Con el Presidente Iván Duque estaremos en Cúcuta entregando ayuda humanitaria a quienes llevan años sufriendo crisis causada por la dictadura”.

Ahora, recién llegado de la gira que lo llevó a China, reaccionó a las informaciones de un intento de golpe de Estado en Caracas, señalando: “Reiteramos nuestro total apoyo al Presidente Guaidó (sic) y a la democracia en Venezuela. La dictadura de Maduro debe terminar por la fuerza pacífica (sic), y dentro de la Constitución, del pueblo venezolano. Así se restablecerán las libertades, la democracia, los derechos humanos y el progreso”.

¿Por qué en China señala Piñera que cada país “tiene el sistema político que quiera” y en el caso de Venezuela se permite transgredir, una y otra vez, el principio del derecho internacional de autodeterminación de los pueblos?

¿Esta extraña modificación de los principios con los cuales se define la política exterior, tendrá alguna relación con el hecho de que China está a unos pasos de transformarse en la primera economía del planeta y que se ha consolidado como primer socio comercial de Chile?

No es la única contradicción en esta materia. Fue el primer Gobierno de Sebastián Piñera Echeñique el que suscribió la “Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz”, suscrita por las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) en enero de 2014, que estableció “el compromiso de los Estados de la region con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”.

Ello es coherente con lo que establece el Derecho Internacional y el Derecho Internacional de Derechos Humanos, incluyendo la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. La Convención Interamericana de Derechos Humanos manifiesta que “el orden internacional está esencialmente constituido por el respeto a la personalidad, la soberanía e independencia de los Estados”, y sostiene que “todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social (…) y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado”.

¿El principio de autodeterminación es acaso incompatible con un sistema internacional de protección de los derechos humanos? En modo alguno.

La humanidad se ha ido dotando de herramientas y procedimientos, que son producto del consenso de todos los países de la Tierra, para la protección de los derechos humanos.  

Por ejemplo, la mencionada Convención Americana sobre Derechos Humanos (también llamada Pacto de San José de Costa Rica) es una de las bases del sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos, para lo cual estableció dos órganos para conocer de asuntos relacionados con el cumplimiento de la Convención: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

He aquí que el Gobierno de Sebastián Piñera, tan preocupado por la democracia y los derechos humanos en Venezuela, impulsó una declaración de cinco países con críticas a la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Aparte de Chile, la firmaron Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay, todos con gobiernos de derecha y que integran el engendro recién armado en Santiago denominado PROSUR.

La carta, dirigida al secretario ejecutivo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Paulo Abrao, incluía una serie de propuestas que requerían al organismo “no invadir esferas de competencia” de cada Estado… En la nota, fechada apenas el 11 de abril pasado, se pide respetar la “autonomía” de los países “para resolver acerca de las formas más adecuadas de asegurar derechos y garantías”. Plantea que ese “margen de apreciación” debiera ser “respetado por los órganos del sistema interamericano”.

Asimismo, solicita que las formas de reparación (por sanciones a raíz de infracciones a los derechos humanos) guarden “una debida proporcionalidad y respeten los ordenamientos constitucionales y jurídicos de esos Estados”.

El Ministro de Justicia, Hernán Larraín, señaló después que “el problema está en que la Corte está entrometiéndose en cosas que deberían ser parte del Estado chileno, no se está respetando” el “principio de subsidiariedad”. Y detalló: “Creemos, distintos países con experiencias similares, que ustedes (CIDH) están yendo más allá de sus atribuciones, están invadiendo lo nuestro”.

Es decir: frente a una entidad que la comunidad interamericana ha establecido para que sean protegidos los derechos humanos, Piñera y sus aliados de la derecha regional indican que debe prevalecer el ordenamiento jurídico e institucional autónomo de cada país, que la Corte no debe “invadir lo nuestro”; pero, frente a Venezuela, Piñera y sus aliados de la derecha regional se permiten en forma unilateral “invadir lo propio” de la ciudadanía de la tierra de Bolívar.

Ni Groucho Marx lo hubiera hecho tan bien.

Por Víctor Osorio. El autor es periodista.

Santiago, 30 de abril 2019.

Crónica Digital.

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2 Comentarios

  1. La verdadera historia de nuestra Patria, nos señala con gran claridad el ADN o hilo conductor del comportamiento político en función los intereses que defiende la oligarquía chilena. Habrá que buscarla, leerla y releerla. Es más, repensarla y reflexionar para entender en profundidad su oscuro y ruin proceder.
    Habrá que recordar el compartamiento y maltrato que tuvieron con nuestro Bernardo O’Higgins al que arrancaron del poder bajo la estigma del “Huacho Riquelme”. Son los mismos que suscribieron ese documento afrentoso que fue el acta de la traición donde reforzaban su adhesión a Fdo VII y denunciaban a los insurgentes que no eran otros que los integrantes del Ejercito Libertador que cerraban filas en Mendoza.
    Habrá que tener presente “esa carnicería silenciada en la historia de Chile, que se llamó la Guerra o más eufemisticamente la Pacificación de la Araucanía” que nos recuerda Volodia cuando habla del Pueblo Mapuche. Guerra de la “artillería contra lalanza y la pica”. Esa misma guerra que reavivó Pinochet y que extendió contra el pueblo chileno por defender a la oligarquía criolla y los capitales trasnacionales.
    Hoy, nuestro Alí Baba y sus 40 corruptos se han puesto a disposición- para verguenza de los chilenos y ofender la dignidad de nuestro pueblo- de los Mafiosos de la Casa Blanca para saquear la Venezuela Bolivariana

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