Bella Ciao, el paro de los profesores chilenos y La Casa de Papel

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“Marcha docente: profesores entonan la canción de ‘La Casa de Papel’, un ícono de las manifestaciones a nivel mundial”, tituló el diario electrónico “El Mostrador”, al publicar un video de los profesores marchando por las Alamedas. En el texto se explicaba que “los asistentes a la marcha de (los) profesores, en el marco del paro indefinido de docentes, entonaron la clásica ‘Bella Ciao’, la canción revivida por la exitosa serie de Netflix”. Añadió que “se trata de la melodía antifascista italiana que se ha convertido en un símbolo de los movimientos de protestas y las luchas contra la represión”.

“La Casa de Papel”, serie de televisión de la cadena española Antena 3 y que después fue adquirida por Netflix, efectivamente contribuyó a reinstalar en el imaginario colectivo una canción que tiene una larga historia, pues irrumpe en momentos clave de la trama. “Bella Ciao” (“Adiós, bella”, en español) fue himno de la resistencia antifascista italiana durante la Segunda Guerra Mundial, de los partisanos que se enfrentaron a las tropas de Hitler y Mussolini.

En la serie, se escucha por primera vez cuando Berlín obliga a El Profesor a prometer que no se dejará capturar si la situación se llega a complicar en el asalto a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Desde el interior de la institución monetaria, los conjurados cantan el “Bella Ciao” al excavar el túnel que les conducirá a la libertad. Y también acompaña a Berlín en un enfrentamiento final con los policías. En su segunda temporada, el último capítulo de la serie llevaría el nombre “Bella Ciao”.​

No obstante, el origen partisano de la canción también se cuenta en esta serie. Lo hace uno de los personajes, Tokio: “La vida de El Profesor giraba en torno a una única idea: ‘Resistencia’. Su abuelo, que había resistido junto a los partisanos para vencer a los fascistas en Italia, le había enseñado esa canción. Y luego, él nos la enseñó a nosotros”.

En los estudios realizados sobre el origen más remoto de “Bella Ciao”, se ha sostenido que la melodía es una adaptación de una balada “klezmer”, género que surge de la tradición musical de los judíos askenazis en Europa central y del este. También se ha sostenido que emergió de los cantos populares de las trabajadoras de los campos de arroz del valle del río Po, al norte de Italia, en el siglo XIX, que la habrían cantado en una protesta en contra de las condiciones de trabajo y que habría sido compuesta por Vasco Scansani di Gualtieri. También la versión que la “Bella Ciao” que fue entonada por la Resistencia tenía extractos del canto Fior di tomba y Picchia picchia la porticella.

Lo concreto es llegó a ser conocida en el mundo entero cuando la canción fue adoptada como himno de los partisanos italianos entre 1943 y 1945, durante la Resistencia de los partisanos contra las fuerzas alemanas nacionalsocialistas que ocupaban Italia, y en la Guerra Civil Italiana, o la lucha partisana contra la República Social Italiana fascista y su aliados alemanes.

La Resistenza partigiana fue un movimiento armado que finalizó sólo en abril de 1945 con la rendición de las tropas alemanas. Unas 300.000 personas participaron en la lucha de la Resistencia, de las cuales unas 50.000 fueron mujeres. Era social e ideológicamente muy diversa, e incluía comunistas, liberales, socialistas, cristianos de izquierda y anarquistas. Se organizó primero en milicias autónomas pero después se creó un Comité de Liberación Nacional (CLN) para su dirección y coordinación.

Posterior al término de la guerra fue entonada, en forma masiva, en las manifestaciones estudiantiles de 1968, que se propagaron por todo el mundo y que tuvieron su expresión más conocida en París. La entonaba el Ejército Rojo de la Unión Soviética, como un modo de reivindicar su papel clave en la derrota final del nazismo. En los Festivales Mundiales de la Juventud que organizaba la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) la canción solía ser cantada por los delegados italianos y pronto fue traducida a los idiomas de los delegados de otros países.

Las primeras grabaciones de la canción partisana, que contribuyeron a su popularización en esos años, corrieron por cuenta del reconocido cantautor francés Yves Montand. En Chile, Quilapayún presentó  una versión que fue incluida en el disco “Basta” de 1969. Otros artistas de una enorme envergadura, tales como la argentina Mercedes Sosa o el franco–español Manu Chao, también divulgaron versiones. Más recientemente, en Francia, un grupo de músicos, una parte de los cuales eran ganadores de “The Voice”, lanzaron una versión que llegó a los primeros lugares de ránkings.

No es tan extraño que el tema fuera incluido en “La Casa de Papel”. Su director, Alejandro Bazzano, nació en La Habana en 1963, hijo de padre uruguayo y madre chilena. Declaró a “El Mostrador” el año pasado que “uno de los detonantes de este éxito (de la serie) es ese espíritu de rebeldía que tiene, de intentar con las propias armas del sistema dar un golpe al sistema”. Agregó que “en este caso es la lucha de unos pocos contra los poderosos”, un grupo de personas que “no le están robando a nadie en particular, sino atacando al propio sistema, con una de las bases del sistema, que es el dinero, la moneda, que es la que nos ha gobernado desde que se inventó, y con mano férrea”.

En plena borrachera del “fin de la historia” y los anuncios sobre la victoria apocalíptica del neoliberalismo, Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa publicaron en 1996 el libro “Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano”. Allí se mofaban de los que cantaron “Bella Ciao” a la luz de que pensaban entonces que el capitalismo era la estación de llegada de todos los caminos de la historia. Su entusiasmo fue prematuro. Casi una muestra de estulticia.

Porque “Bella Ciao” no sólo se ha transformado en un fenómeno de masas a partir del éxito gigantesco de “La Casa de Papel”, sino porque hoy mismo es entonada a lo largo del mundo entero por ciudadanas y ciudadanos que reclaman por otro mundo, asumiéndola como propia. Y seguirá sonando.

Por Víctor Osorio Reyes. El autor es periodista.

Santiago, 6 de junio 2019.

Crónica Digital.

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