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Ha partido Jorge Mateluna: creador del mítico Enano Maldito del diario “Puro Chile”

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El diálogo telefónico con Jorge Mateluna Muñoz comenzaba siempre más o menos igual: “¿Cómo ha estado?”. “Aquí, sufriendo intensamente”, era la invariable respuesta, siempre seria y solemne al inicio, para luego acompañarse de una risa que celebraba la propia ironía y sarcasmo, los mismos que hace casi 50 años conocieron todo el país, durante la campaña presidencial de Salvador Allende, en la portada del diario “Puro Chile” a través del “Enano Maldito”, su más trascendente creación.

“El Enano Maldito” fue un personaje emblemático de inicios de los 70, marcó el proceso de movilización que culminó en la victoria de Allende, resultado al que solía considerase que el personaje hizo un aporte relevante, así como durante los mil días del Gobierno de la Unidad Popular. La aparición del personaje en la edición de “Puro Chile” que informaba del triunfo, ocupando toda la portada y proclamando muerto de la risa que “les volamos la ra… jajaja”, nunca fue olvidada.

Mateluna siempre recordara cuando una multitud llegó la noche del 4 de septiembre de 1970 hasta la redacción del diario, aclamando el “Enano Maldito”, y cuando el propio Allende visitó el matutino y agradeció su contribución a la victoria.

En un libro de dos “intelectuales orgánicos” de la derecha, Mauricio Rojas sentenció que, en el período previo a septiembre de 1973, “se dio un notable proceso de desquiciamiento de la convivencia cívica a nivel de la cultura y del lenguaje (…) Recuerdo las campañas de Clarín y Puro Chile, con fuertes vínculos con Allende y el Partido Comunista, en contra de Jorge Alessandri (…) No dejaron insulto por usar, transformando el dialogo político en una pocilga”. Roberto Ampuero le respondió: “¿Te acuerdas, Mauricio, de la página de la portada del izquierdista Puro Chile del 5 de septiembre de 1970, al día siguiente de la elección presidencial? Aparece una gran caricatura del llamado ‘Enano Maldito’ gritando ‘¡Les volamos la ra… ja ja ja ja…!’. Una forma nada republicana de celebrar una victoria presidencial, un estilo que nos recuerda lo peor del populismo de Chávez y Maduro” (sic).

En 1995, en el primer reportaje que se hizo en Chile a Jorge Mateluna después del golpe de Estado y todo el período de la dictadura, el diario “La Nación” comentó: “Nunca se quedaba callado y eso lo hizo un personaje inolvidable, se le quisiera o se le odiara (…) Hasta lo responsabilizaron del triunfo de Allende (…) ¿Qué va a decir ahora el Enano Maldito? Era la pregunta clásica entre momios y upelientos, que entre tanta guerrilla informativa de esos tiempos, jamás dejaron de reconocer la asertividad de este monito”.

En una de las últimas entrevistas que dio en el ocaso de su vida, José Gómez López señaló que “el ‘Enano Maldito’ vivió y convivió con los acontecimientos que culminaron con el triunfo presidencial de Allende. Hubo factores circunstanciales que ayudaron mucho a la incidencia del Enano Maldito en la política chilena. Era un personaje irreverente, joven, ágil. Tenía el mérito y el valor de representar el alma popular”. Señaló que fue una de las cosas que inventaron en forma deliberada para que el diario “no fuera triste, botado a serio”. Y agregó con satisfacción: “Con el Enano Maldito se cacheteaba riendo toda la población del país. Hacía reír hasta a los enemigos. De hecho, El Mercurio era un buen cliente”.

El carácter combativo del personaje, así como su ingenio y su humor irreverente, a nadie dejaban indiferente. Provocaban el regocijo del pueblo de izquierda y la irritación de la oposición de derecha, aunque no pocos detractores de Allende no podían resistirse, a veces, a reír con las ocurrencias del pequeño gnomo calvo, como lo confesó por ejemplo el periodista Raúl González Alfaro, director en esos años del diario “Tribuna”, creado por el Partido Nacional para combatir la Unidad Popular. La popularidad del Enano fue tan grande, como lo muestra que se hubiera colado en viñetas de historias del inolvidable Mampato de Themo Lobos o que “Quilapayun” le dedicara una canción, escrita por Sergio Ortega.

Con esos antecedentes era sorprendente que Jorge Mateluna fuera un hombre más bien modesto, reacio a hacer vida social y cultivar influencias, y de un talante más bien atildado y serio. Por lo menos así pude apreciarlo durante el largo período de tiempo que pudimos compartir no menos prolongadas conversaciones en un café de la Plaza de Armas de Los Andes, localidad en la que se asentó un tiempo después que regresó del exilio a finales de los 80 y tras un paso por La Ligua.

En esas conversaciones fue desplegándose su notable historia. La que comenzó en el barrio de Estación Central, hijo de un padre que falleció tempranamente y una madre que debió hacerse obrera textil para enfrentar la batalla por la sobrevivencia. De tiempos infantiles en que descubrió sus aptitudes para las artes plásticas. Del nacimiento de sus primeras inquietudes en el Periodismo, cuando su abuela le regalaba unas monedas para que le leyera la crónica roja del diario “Clarín”. De su llegada a fines de los años 50 a la revista “Entretelones”, donde conoció a grandes maestros del Periodismo, como José Gómez López.

Fue así como en la siguiente década ingresó por la puerta ancha a la industria de la historieta chilena, en esos tiempos floreciente y en ascenso, al calor de lo cual cultivó amistades con figuras como Renato Andrade (Nato) y René Ríos (Pepo), creador de “Condorito”, a los que acompañó en el proyecto de revista “Can Can”. Por aquellos días fue, entre otras cosas, encargado del diseño de “Residencial La Pichanga”, publicación inspirada en un popular radioteatro humorístico, y creador del suplemento “Icarito” en el diario “La Tercera”, que marcaría a generaciones de niñas y niños por décadas.

En marzo de 1970 se acercó a la redacción del diario “Puro Chile”, que estaba por entrar a circulación, la que se emplazaba en el actual Paseo Bulnes. José Gómez López, que sería el director, lo acogió de inmediato. La primera tarea que se le asignó fue la parte gráfica del “Huevo de Oro”, una sección en la que nació más tarde el Enano Maldito. En el matutino allendista conoció a otros grandes del Periodismo como Eugenio Lira Massi, Mario Gómez López, Guillermo Ravest y Carlos Ossa, entre otros.

La irrupción del Enano Maldito y su desbordante popularidad provocaron toda clase de especulaciones, controversias y mitos, que extrañamente reaparecen de tiempo en tiempo, habiendo ya transcurrido casi medio siglo. Uno de esos aspectos que combina polémica y mito es la “fuente de inspiración” del personaje. Unos aluden a Andrés Zaldívar, antiguo político de la Democracia Cristiana; otros a Rafael Otero, radical de derecha que dirigía la revista anticomunista “Sepa”. Jorge Mateluna desmentía tajante todos esos mitos. Ya habrá tiempo para relatar más ampliamente los detalles de ese fragmento de la historia.

Luego del golpe de Estado fue detenido. Los represores lograron identificar que era el autor del “Enano Maldito” y le golpearon violentamente las manos para que nunca más volviera a dibujar. Logró salir del país por el norte y se asentó durante años en España, donde logró reconocimiento como pintor por sus hermosos cuadros y acuarelas, y también colaboró con dibujos humorísticos para la revista “Play Boy”.

Jorge Mateluna tenía 80 años. Pero aún estaba lleno de proyectos y entusiasmos. Quería hacer una revista de humor gráfico, con el Enano Maldito como uno de los protagonistas, para ponerla al servicio del movimiento No + AFP, y ya tenía delineada una maqueta. Aún mantenía sus ideas de izquierda y progresistas, y quería expresar sus puntos de vista en relación a la coyuntura, en la forma que sabía hacerlo. Pensaba reactivar un blog personal para publicar nuevas creaciones, como lo hizo durante un tiempo hace unos pocos años. Le entusiasmaba la idea de publicar nuevas viñetas del Enano Maldito en “Crónica Digital”. Tenía el deseo de dejar su testimonio al Museo de la Memoria. Le apasionaba la idea de retomar la idea de dar capacitación en artes gráficas a personas privadas de libertad, que realizó hace unos años y terminó abruptamente. Quería seguir contribuyendo al sueño de cambiar la sociedad.

Son proyectos que quedaron pendientes. Partió de este mundo la madrugada del 29 de noviembre. Nuestra será entonces la tarea de preservar su memoria y su obra. Porque fue protagonista de momentos claves de nuestra historia social y política. Porque fue un gran compañero y un hombre notable.

Por Víctor Osorio Reyes. El autor es periodista y director ejecutivo de la Fundación Progresa.

Santiago, 30 de noviembre 2019.

Crónica Digital.

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