Resurge en Italia debate sobre Mecanismo Europeo de Estabilidad

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Por Frank González

En la búsqueda de variantes para superar el impacto económico de la Covid-19 en Italia, reaparece en este país la polémica en torno al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

 

Establecido en octubre de 2012 como sucesor y acompañante del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, surgido a su vez en 2010 a raíz de la crisis de la deuda soberana europea, el MEDE se nutre de fondos aportados por las 19 naciones del área monetaria común para auxiliarlas en situaciones de crisis severa.

Como explica ese organismo en su sitio web institucional, la asistencia se brinda solo si existe una necesidad comprobada de salvaguardar la estabilidad financiera de la zona euro y sus países miembros, como sucedió en varios casos, para lo cual dispone de diferentes instrumentos.

Hace unos meses, se suscitó en el parlamento italiano una controversia sobre la reforma del MEDE enmarcada, según la entidad, en el fortalecimiento de la Unión Económica y Monetaria sobre el cual trabaja el Eurogrupo, integrado por los ministros de Economía y Finanzas de los países de la zona euro.

Los ataques más duros contra aspectos contenidos en la modificación, al considerarlos lesivos al interés nacional y a la gestión del primer ministro, Giuseppe Conte, en particular, provinieron de los principales partidos de derecha especialmente Hermanos de Italia y la Liga.

A esas críticas se unieron las objeciones del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y Libres e Iguales (Leu), resueltas después mediante una aproximación de posiciones con el Partido Democrático (PD) e Italia Viva (Iv), los otros dos socios en la coalición de gobierno.

El debate se centra ahora en la idea expuesta por Conte en una entrevista con la publicación británica Financial Times sobre la posibilidad de que el MEDE ponga a disposición de sus miembros una línea de crédito para ayudarlos a combatir las consecuencias de la epidemia.

Según precisiones posteriores realizadas por fuentes anónimas del ejecutivo, citadas por varios medios, se puede incluso pensar en la utilización de los recursos del MEDE como una especie de fondo coronavirus, ‘sin condicionamientos presentes o futuros’.

La propuesta de Conte, simultánea con la decisión de la Comisión Europea de eliminar temporalmente la exigencia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento respecto al límite máximo de tres por ciento del déficit fiscal de cada país, fue rechazada por factores de la oposición y del propio gobierno.

Desde la derecha levantó su voz el líder de la Liga, Matteo Salvini, quien en un mensaje difundido a través de su cuenta en Twitter dijo que recurrir al MEDE sería meter a Italia en un ‘túnel de lágrimas y sangre’.

Por su parte, el jefe político del M5E, Vito Crimi, descartó la posibilidad de lograr un acuerdo sin condiciones con el MEDE y expresó en declaraciones a una radio local que cualquier iniciativa emprendida en el contexto europeo debe desechar su utilización.

En otro sentido se pronunció, entre otros, el exministro de Justicia y dirigente del PD, Andrea Orlando, quien apuntó, según la agencia Agi, que es una propuesta sobre la cual se debe reflexionar’ porque se trata, en esencia, de invertir en las empresas y familias, los fondos previstos por el MEDE para los bancos.

Según sus estatutos, el MEDE puede realizar desembolsos mediante seis modalidades específicas previo cumplimiento, en todos los casos, de condiciones por parte de los receptores sometidos a un sistema de monitoreo hasta la conclusión del acuerdo.

Los instrumentos a disposición del mecanismo incluyen préstamos para programas macroeconómicos de ajustes; compras de bonos del tesoro en mercados primarios y secundarios; líneas de crédito preventivas; y préstamos para la recapitalización indirecta de bancos y directa de instituciones.

Analistas recuerdan, sin embargo, que para lograr lo planteado por Conte tendrán que cambiar las reglas operativas del sistema de asistencia financiera, para lo cual será necesario vencer la tradicional oposición de países nórdicos y centroeuropeos renuentes a concesiones de ese corte para favorecer a los países del sur.

Advierten, sin embargo, que en esta ocasión se enfrentan a una situación de emergencia sin precedentes desde la II Guerra Mundial (1939-1945), en la cual de la suerte de uno dependerá la de todos’.

Roma, 22 marzo 2020
Crónica Digital/PL

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