La posición de la IC frente a la pandemia Covid–19 y el jaque al neoliberalismo

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Frente al momento sanitario y social que vive Chile, la humanidad en realidad, la Izquierda Cristiana quiere invitar al pueblo de Chile y sus organizaciones a realizar la siguiente reflexión:

Lo primero que queremos decir es que el Covid 19 representa una oportunidad para que el conjunto de la sociedad chilena se cuestione sobre la manera como estamos relacionándonos: entre nosotros, con nuestra actividad laboral, comercial y productiva, con la naturaleza y con la forma como consumimos los bienes y producimos riqueza.

Debemos señalar que el neo liberalismo ha sido puesto en jaque por un virus que desnudó todas las falencias, egoísmos y pobrezas que sostienen el (des)orden capitalista: la competencia, el individualismo (una de cuyas peores expresiones es la indiferencia frente al dolor de miles), el consumismo, la acumulación ilimitada, el despilfarro que se expresa en convertir a las cosas y las personas en desechables. Han dado muestras de estar lejos de ser elementos que coadyuven a detener la pandemia.

Tenemos la convicción que el modelo capitalista neoliberal cavó su propia tumba y ya no puede continuar, no al menos de la forma como viene siendo concebido hasta hoy (esto último en el entendido que, muy a nuestro pesar, históricamente siempre ha sabido mutar).

Quien debe estar a la cabeza de la defensa del conjunto de los chilenos/as y de los pueblos que componen nuestra pluriculturalidad, debe ser el Estado quien, si aplicara con sentido de oportunidad y solidaridad las políticas sanitarias y sociales adecuadas, nos puede conducir a salir exitosamente de esta crisis. No son los consorcios privados, ni el sistema del libre mercado, que ya ha demostrado que, aún dentro de la que se estima es la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años, busca en ella y con ella hacer negocios, sin importan el impacto y las vidas que se pierdan en ello.

Entonces serán los principios de un viejo paradigma, que se expresa en la unidad, organización y concienciación, en torno a las ideas de solidaridad, igualdad y justicia social, las que nos llevarán a superar esta crisis.

Lo venimos diciendo desde hace decenas de años: el modelo de desarrollo neoliberal que se impuso por la fuerza de las armas y de la manipulación de los medios de comunicación social y de las conciencias, es incapaz de responder a las necesidades del pueblo. Lo que revela esta pandemia es que:

–La salud debe ser gratuita, sin condiciones de ingresos, de historia personal, de profesión, raza, nacionalidad, género.

–Un Estado de Justicia Social no es una carga para el pueblo, ni para los empresarios, sino una manera efectiva y eficiente de poner a disposición de todos/as, bienes y servicios que deben quedar fuera de las leyes del mercado.

“Esta pandemia nos muestra que una economía de mercado y el neoliberalismo, solo contribuyen a la destrucción de la vida y a construir sociedades sin verdadero futuro. Ya que este sistema viola la ley más universal del cosmos, de la naturaleza y del ser humano: la interdependencia de todos con todos; que no existe ningún ser, mucho menos nosotros los humanos, como una isla desconectada de todo lo demás. Más aún: no reconoce que somos parte de la naturaleza y que la Tierra no nos pertenece para explotarla a nuestro antojo; nosotros pertenecemos a la Tierra” (Leonardo Boff).

Los pueblos indígenas nos han mostrado que existe otra relación con la tierra y los territorios, por lo que una pandemia como la que vivimos no puede combatirse solo con medios económicos y sanitarios. Es indispensable comenzar ¡ahora! a realizar los cambios necesarios para construir el respeto por el medio ambiente y las personas, y crear espacios de producción amigables con la naturaleza. Desde hace un rato largo que la tierra nos anuncia su cansancio.

Tenemos que promover un cambio que despierte la solidaridad, que nos ayude a superar la indiferencia y a reencontrarnos con un nosotros.

Los peligros de este momento y del tiempo venidero no son sólo sanitarios, sino que tienen que ver con la posibilidad de establecer estados policiales sobre la base de la vigilancia virtual de nuestras acciones y de nuestros cuerpos, ya que es un peligro cierto el que:

–Se pueda legitimar el despliegue de herramientas de vigilancia masiva por los Estados y los Consorcios.

–Se pueda ampliar el control de Estados y Consorcios, ya no solo a los actos de las personas, sino que a lo que sucede dentro de su cuerpo (temperatura, ritmo cardíaco, presión arterial).

–Se puedan instituir regímenes (“democráticos” o dictatoriales) de vigilancia totalitaria que, con el pretexto de la salud pública, invadan la vida privada para controlar.

De nuestra capacidad de lograr la unidad política y social del pueblo y construir una cultura de los derechos humanos, dependerá el hacer un nuevo Chile, donde la centralidad esté puesta en las personas y no en las cosas.

Ven Seremos IC

DIRECCIÓN NACIONAL DE LA IZQUIERDA CRISTIANA

FERNANDO ASTUDILLO BECERRA, Presidente

HÉCTOR SOTO

VALENTINA CASTRO

JOCELYN SOTO

NELSON FUENTES

HUMBERTO GONZÁLEZ

LINO TAPIA

Valparaíso, 29 de marzo 2020

Crónica Digital.

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