Por Osvaldo Zamorano: El Covid -19 y el uso político por parte del gobierno de Piñera

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Ha quedado claro que el gobierno está empecinado en controlar más las protestas y el descontento social que el Corona virus. Se mantiene el toque de queda y las cuarentenas, se aplican en donde hay más posibilidades de manifestaciones. Estas medidas hasta le han permitido al gobierno dar la imagen de “tranquilidad”, pintar la Plaza de la Dignidad y por supuesto, evitar que la gente se junte. Para observar esta situación no es necesario por cierto, ser muy agudo: hasta Piñera, con aire triunfante, se dio el gusto de fotografiarse en el lugar que quedó en la historia y en la retina de los chilenos como el símbolo de la lucha contra un gobierno neoliberal, pro empresarial y represor.

Sin embargo, Piñera como es su característica, insiste en la utilización política del Covid 19, tan es así que hace pocos días el ex ministro del Interior, Andrés Chadwick, afirmó que por la pandemia y sus efectos probablemente no se podría llevar a cabo el plebiscito de octubre próximo, en que se consultará si los chilenos quieren continuar con la Constitución de la dictadura o si prefieren una carta fundamental elaborada y aprobada por toda la ciudadanía.

Se debe recordar para aquellos que lo están olvidando, que el plebiscito que se realizaría este mes, se suspendió por la pandemia. Sin embargo, la Teletón no tuvo ninguna dificultad para reunir los recursos que ya se sabe se obtendrían. Tampoco se han evitado las largas filas para que los trabajadores excluidos de sus fuentes laborales cobren sus seguros de cesantía a modo de finiquito. Y todo ello porque el régimen de Piñera, entre gallos y media noche, aprobó en tiempo record, la famosa “Ley de Protección al Empleo” que supuestamente iba “proteger a los trabajadores en la pandemia”. La realidad es que no solo les quitaron los sueldos, sino que en apenas tres semanas se despidió sin indemnización a más de 300 mil trabajadores.

Como lo manifiestan diversos analistas, en materia laboral esto es solo el comienzo porque los empresarios están facultados con la ley del gobierno y algunos colaboradores de la ex Nueva Mayoría, para hacer lo que estimen conveniente, sin que los trabajadores tengan ninguna alternativa, solo la cesantía y el endeudamiento. A este cuadro poco alentador, se debe agregar no solo que miles de familias quedarán sin los sustentos básicos, sino que el país deberá soportar el fuerte impacto que tendrá en la economía la recesión internacional, la caída de las exportaciones y el deterioro del tipo de cambio. De todo esto, sí se pueden desprender algunas certezas… Piñera no tiene la capacidad para hacerle frente y salir airoso. Por el contrario, sus instrumentos seguirán siendo la represión hacia la mayoría de los chilenos que no están dispuestos a soportar una situación extremadamente crítica; no se descarta entonces, que las cuarentenas, el toque de queda continúen más allá de lo que puede ser razonable en una sociedad que ya ha manifestado su rechazo y descontento con el actual modelo económico neoliberal.

Al margen de la dictadura cívico militar encabezada por Pinochet, el actual gobierno ha demostrado, en los hechos, ser el que más se ha ensañado, el más abusivo y el más fanáticamente proempresarial de la historia. Nunca los trabajadores, los pobres, los sectores medios habían sido más ultrajados con un modelo económico como el que representa el gran empresariado, Renovación Nacional y la UDI. Las AFP, las ISAPRES, la electricidad, el agua, los teléfonos, los precios de los medicamentos, la colusión, las pensiones indignas, la corrupción en Carabineros y el Ejército, la salud, la educación, son solo algunas muestras de lo que la publicidad oficial llamó “ los tiempos mejores”.

Respecto de la pandemia y sus efectos en Chile, reiteremos que se han manejado los tiempos y se ha utilizado el problema con cálculo político. La información sobre contagios y fallecimientos es poco clara y contradictoria. Las medidas del gobierno cambian permanentemente y las declaraciones de Piñera y su ministro de Salud son corregidas a diario. Las cuarentenas son definidas por perímetros y cuadrantes; lo que en definitiva no logra descifrarse. Solo las prevenciones de la comunidad han permitido que el virus no se propague más de la cuenta.

Aunque el gobierno anuncia que la ciudadanía debe acostumbrarse a una “nueva normalidad”, lo único registrable en estos días es que los sectores más vulnerables y los sectores medios son los más afectados tanto por el Covid 19 como por la situación económica. Resulta evidente que las decisiones oficiales se toman de acuerdo con el interés del gran empresariado. Para Piñera y su gobierno es más importante el funcionamiento del mercado que la salud de la población, de lo contrario no se explica el afán de enviar a los niños a clases y a los trabajadores del Estado a sus oficinas, en momentos en que aún no se llega al pick de la pandemia.

Es evidente que el panorama es complejo, sobre todo para el gobierno neoliberal y sus representantes. La recesión mundial, que tendrá serios efectos en Chile, y la salud, con políticas que no resuelven, no pueden mantenerse en el tiempo ni por ello justificar que se sobrepasen los derechos de los chilenos.

Curiosamente, el presidente del derechista y oficialista Partido Renovación Nacional advirtió que frente a los efectos de la pandemia, «la crisis económica puede rebrotar el estallido social y con más fuerza». Precisamente, eso es lo que no quiere la derecha, que los chilenos se manifiesten, que rechacen con más fuerza las políticas ultra conservadoras de la administración de Piñera.

El gobierno solo quiere ganar tiempo, pero es el modelo económico el que está en crisis…no la fuerza y la voluntad de la gran mayoría para seguir luchando.

Por Osvaldo Zamorano
Periodista
Doctor en Ciencias Políticas

Santiago de Chile, 27 de abril 2020
Crónica Digital

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