Perú, sistema de salud al límite

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Perú vivió su séptima semana de confinamiento e inactividad general, con su debilitado sistema de salud llevado al límite por el avance de la Covid-19 y en medio de críticas y ataques al Gobierno de Martín Vizcarra, al que le imputan ineficacia para manejar la crisis y hasta de informar cifras de contagios y muertes por debajo de la realidad.

 

El rápido aumento de enfermos y fallecidos obligó al Ejecutivo a extender por otras dos semanas el estado de emergencia nacional sanitaria.

Vizcarra y su ministro de Salud, Víctor Zamora, negaron que el oficialismo manipule los números y que no se escatimará en esfuerzos para reducir el impacto de la pandemia, aunque, dijeron, es imposible evitarla.

Pero los hospitales y unidades de cuidados intensivos están a punto de superar sus capacidades, a la vez que faltan médicos. Hay instituciones colapsadas, como en la ciudad de Iquitos, cuya morgue mostraba cadáveres apilados en bolsas en los últimos días.

A este panorama se añade la situación que viven más de 170 000 migrantes internos, la mayoría en Lima, quienes desean regresar a sus pueblos y en los que el Gobierno no pensó, según la coordinadora del Comando de Operaciones contra la Covid-19, Pilar Mazzetti.

Son gente desesperada porque perdieron el empleo y en muchos casos intentan llegar a su territorio caminando, ya que solo 800 pueden viajar a diario por cuenta del Estado, o sea, la misma cifra de pruebas realizadas a este grupo para descartar el nuevo coronavirus.

Los que esperan -mujeres, niños, ancianos y enfermos- llevan días durmiendo en paradas de autobús, al borde de carreteras, en plazas públicas, alimentados en muchos casos por la solidaridad del vecindario, y una minoría se encuentra en albergues estatales.

En lo social, el Instituto de Estudios Peruanos anota que el apoyo popular a Vizcarra se debe a la actitud social lógica de unidad frente a un enemigo interno, la Covid-19, pero, precisó, es ‘un capital político no tan sólido’ que se puede desgastar con medidas erradas.

Pobladores de barrios de las zonas más pobres de municipios populosos como San Juan de Lurigancho y Villa María del Triunfo, han izado sobre sus precarias viviendas banderas blancas a modo de protesta y en reclamo de ayuda estatal, pues no han recibido los prometidos subsidios.

Mientras, la Confederación General de Trabajadores (CGTP) se opone a un decreto que autoriza a las empresas a suspender el sueldo de su personal durante tres meses para preservar las fuentes de empleo, según el Gobierno.

Afiliados a la CGTP también reclaman un bono de mil soles (295 dólares mensuales) en el trimestre para quienes no reciben salario, que, refieren, pudiera financiarse con un impuesto a la riqueza.

Ante este reclamo, el presidente anunció un bono de 760 soles (unos 223 dólares) para los no asalariados que, según aseguró, alcanzará a seis millones 800 mil familias.

Hasta el pasado día 29 la cifra de infectados con coronavirus se elevó a 33 931, y 943 personas fallecieron, según el último reporte del Ministerio de Salud.

Por Manuel Robles Sosa (tomado de  revista Orbe)

Lima, 3 mayo 2020
Crónica Digital/PL

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