Entrevista con Víctor Osorio: “La fuerza de la ciudadanía volverá a expresarse”

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El periodista y ex Ministro de Bienes Nacionales Víctor Osorio, en entrevista con Crónica Digital, dio a conocer su análisis crítico en torno a la modo en que el Gobierno ha enfrentado la pandemia del COVID-19, desde su concepción neoliberal asumida como un “dogma religioso”. El también director ejecutivo de la Fundación Progresa sostiene que la pandemia que azota a Chile y el mundo entero ha sobrepasado al Gobierno de Sebastián Piñera, como lo muestra una seguidilla de decisiones que han resultado en la escasa contención de la propagación del virus y la frágil puesta en marcha de acciones para enfrentar sus impactos sociales.

“Me parece que esta crisis pandémica ha sido enfrentada por el Gobierno de Sebastián Piñera y la derecha, de la forma más desastrosa que eran capaces de hacerlo. En circunstancias que desde hace por lo menos dos meses, desde la sociedad civil y desde el mundo progresista de izquierda, se venía demandando por adoptar medidas drásticas de prevención y enfrentamiento de la pandemia con una cuarentena total, recién ahora se vino a adoptar una medida que se acerca a ese propósito, en el caso de la capital del país, cuando ya tenemos un cuadro que es absolutamente preocupante en materia de cifras de contagios y decesos”, analizó el periodista.

Presidente de la República

“Entonces, eso es un primer hecho: la tardanza en haber adoptado una medida drástica y fundamentalmente necesaria, que se posterga a un período en que, además, los especialistas señalan que hay mejores condiciones ambientales para que se propague el virus”, añadió.

Además de lo señalado, la ausencia de autocrítica por parte de las autoridades gubernamentales se hace evidente: “También parece insólito que el Gobierno culpe a la ciudadanía de no haber colaborado con las medidas de prevención y que ahí está la causa de la propagación del COVID-19. Ello, en circunstancias que todos escuchamos al Gobierno señalar que tenía bajo control el virus y que éramos los mejores del mundo”, indicó. Asimismo, “todos pudimos también constatar cómo se hicieron llamados a que los funcionarios públicos regresaran a sus puestos de trabajo en forma presencial, se habló de una nueva normalidad, que había que restablecer las clases presenciales en el sistema escolar. A ello que también se sumó que un connotado alcalde del oficialismo reabría un mall en medio de aplausos, en una situación que va a pasar a la historia de los acontecimientos patéticos”, condenó Osorio. 

Los resultados de los llamados a la «normalidad» eran previsibles, indica, y se contrastan con las recientes estadísticas: “Después de que las autoridades señalaron que la situación estaba completamente bajo control e invitaban a restablecer la normalidad de las actividades, era absolutamente concebible que la ciudadanía iba a tender a pensar de que era así y se iban a comportar como que estuviéramos regresando a la normalidad. Ello, con las consecuencias funestas que estamos teniendo”, dijo.

CRISIS SANITARIA Y CRISIS SOCIAL

Ante una crisis que resulta transversal en diferentes aspectos del tejido colectivo, Osorio evaluó esta situación: “Frente a esta escasamente prolija administración y gestión de la crisis pandémica, se suma además el impacto económico y social que está teniendo sobre los trabajadores y trabajadoras, sobre los pequeños y medianos emprendedores, sobre la clase media».

Largas filas en plena pandemia

«Hasta ahora, lo que hemos visto es que el Gobierno, en lugar de transferir beneficios desde el Estado en forma preferente y directa a sostener la vida de la inmensa mayoría de las chilenas y los chilenos, vemos, más bien, que se que se ha desarrollado hasta ahora una política que tiende a beneficiar privilegiadamente las grandes empresas. Ello, en en el marco de una situación crecientemente dramática que nosotros todos conocemos: familias que hoy día no tienen medios para subsistir; un crecimiento significativo del desempleo; pequeñas y medianas empresas (PyMES) que han tenido que cerrar». 

Previo a las consecutivas decisiones del gobierno en torno a la pandemia, Chile ya se encontraba en una situación crítica. La rebelión social desde el 18 de octubre del año pasado se expresó a lo largo y ancho del país y significó una piedra en el zapato para el régimen de Piñera, en una situación que se ha apaciguado por la llegada de la COVID-19, pero aún latente.

La apreciación de Osorio, en sus propias palabras, es la siguiente: “Me parece que es muy probable que los estrategas de palacio, hayan calculado que la erupción de la pandemia era una oportunidad de poner fin a la revuelta social que se inició el 18 de octubre. Sin embargo, creo que se equivocan profundamente porque lo que aquí está ocurriendo es que el calor de esta crisis pandémica se está acumulando más indignación en la ciudadanía”. 

Foto: gentileza de Radio.uchile.cl

El modelo que rige a Chile es el fundamento del descontento social: “A partir de esta circunstancia extrema de una pandemia inédita en la historia reciente de la humanidad, que coloca en riesgo la vida y la salud de todas y todos, el modelo neoliberal administrado casi como un dogma religioso por quienes hoy día gobiernan en el país se mantiene en pie en forma implacable por la derecha, mostrándose que está, primero, en contradicción con la vida y la salud de la población y, al mismo tiempo, mostrándose en contradicción, incluso, con la orientación y experiencia de otras derechas del mundo para enfrentar los impactos económicos de la pandemia”, manifestó. 

A este último respecto, indica que “mientras en Europa se plantea que un modo de mantener activa la economía, es que empresas de naturaleza estratégica pasen a control del Estado o que el Estado tenga participación en esas empresas, nosotros vemos en Chile al señor Piñera señalando que eso es ideológico y que es aidea poco menos que un invento del comunismo. Reitero: es una probabilidad de trabajo para sustentar las economías que, se está planteando en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por parte de gobiernos que no son precisamente de izquierda, pero que entienden que la fórmula neoliberal de la desregulación por completo de la economía y la sociedad, en un contexto de pandemia, no funciona. Se necesita un rol directivo del Estado”, afirmó. 

Agregó que “el discurso neoliberal de salvar la economía en lo que ha terminado resultando en Chile es salvar la economía de las grandes empresas. Porque a las Pymes, que son un componente esencial y determinante del funcionamiento de la economía, en la práctica las han dejado caer, generando desempleo y golpeando un componente muy fundamental del sistema económico». Subrayó que «un contexto en que el Estado se retira, en la práctica, de la tarea de transferir beneficios a la población, y frente a un estado general de crisis económica que está además dando sus primeros pasos, lo que hace eso es provocar que las personas tengan que salir al rebusque y arriesgar sus vidas”. Algo que pone en evidencia la necesidad de las personas de salir, incluso contra su voluntad, en plena pandemia.

“Entonces, a diferencia de lo que piensan los estrategas de palacio, se mantienen en pie las razones de fondo de la revuelta de octubre: la demanda contra el abuso, contra la desigualdad, contra la exclusión social y política, por más democracia, por más justicia social. Esas demandas han logrado tener una nueba encarnación concreta en la historia que estamos viviendo en esta pandemia. No tengo ninguna duda, entonces, que pasada esta pandemia, la fuerza de la ciudadanía se va a volver a expresar en las calles y en los procesos electorales que se van a abrir”, agregó.

EL ROL DEL ESTADO

Todo apunta a que se necesita responder a las demandas sociales y humanitarias, que se ampare los derechos de las personas y sobre todo en tiempos críticos para el mundo entero. El director ejecutivo de la Fundación Progresa también transmitió su estimación en torno a ello: “La realidad está mostrando de que hay que tomar acciones en otro sentido, en la perspectiva derestablecer el papel dirigente y regulador del Estado como protector y garante de derechos sociales. Eso es lo que se está develando en esta pandemia”.

Continuó: “Estamos en circunstancias de excepción en que tiene que ubicarse en el centro la vida y la salud de las personas. Desde ese punto de vista, es pura ideología seguir aferrados a la idea del Estado mínimo, de que no hay que endeudar al Estado, que hay que mantener el equilibrio de las cuentas fiscales, que no hay que incrementar el déficit fiscal. El Estado chileno efectivamente cuenta con recursos, tiene capacidad de endeudamiento y que cuenta con reservas. Es la hora que ese capital material y simbólico, se ponga a la disposición de salvar la vida y la salud de las personas”.

Victor Osorio: ex Ministro de Bienes Nacionales

Concluyó: “Lo que falta del gobierno es voluntad política. Y yo creo que es responsabilidad del mundo progresista y de izquierda levantar con fuerza la crítica de lo que debe ser criticado en este ámbito. Me parece que este es uno de los momentos ‘dramáticos’ de la historia y que pone de manifiesto que la izquierda y el progresismo no está defendiendo una ideología, sino que está defendiendo la vida, la salud y los intereses de las personas”.

Santiago, 17 de mayo 2020

Por Charlene Schipmann.

Crónica Digital.

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