Recuerdos de un profesor sobre un capítulo de la noche obscura

Fui detenido por Carabineros de chile, por primera vez, el 1° de mayo de 1983 en la Plaza Artesanos. La Coordinadora Nacional Sindical (CNS) había convocado a un acto en ese lugar. Por cierto, sin autorización de la dictadura. Partimos con entusiasmo y nerviosismo desde Macul hacia el centro de Santiago. Nos bajamos de la micro en Alameda y caminamos hasta Mapocho. Cada esquina estaba cubierta por la policía. Era un día gris y frío. Al llegar a la Plaza, constatamos que estaba completamente rodeada por carabineros.

Sonó un pitazo entre la multitud. Comenzamos a manifestarnos. Los policías se nos lanzaron con todo encima, casi de inmediato. Alcanzamos a arrancar a la cercana Iglesia Carmelita, pero en el momento de salir aún nos estaban esperando. Me toman “dulcemente” de mis brazos y me condujeron a su camión celular. Vi desde su interior el actuar de los “gurkas”, civiles que golpeaban en forma brutal, con fierros y linchacos, a mis herman@s. Ya habían hecho su estreno en diciembre del año anterior.

Con el tiempo se conoció que eran agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y que eran comandados por un sujeto procedente de la policía uniformada llamado Francisco Daniel Zúñiga Acevedo, quien se habría quitado la vida en 1991 con un disparo en la boca, luego de una larga trayectoria de corrupción y crímenes al servicio de la tiranía, incluyendo una participación en la “Operación Albania”.

Fui conducido a la Primera Comisaría, en Santo Domingo con Mac Iver. Me llevaron hasta a un gimnasio ubicado en el sector sur del cuartel, arrodillado y con ambas manos en la nuca. Veo entonces a otros detenidos: Douglas Galleguillos (Checho), Ricardo Sánchez (Hijo del Sol) y Pablo Valdivieso. Con el paso del tiempo me enteraría que todos eran militantes de la Izquierda Cristiana de Chile.

Recuerdo que nos llevaron a un compartimiento donde estaban agentes de la CNI. Ellos nos pidieron “amablemente” que diéramos nuestros datos personales, mientras nos tomaban fotos y nos filmaban.

Lo peor es que ahí veo, con sus zapatos lustraditos y el típico bigote “dino”, a un oficial que era un ex compañero del Liceo N° 21, hoy Complejo Educacional Joaquín Edwards Bello (CEJEB) N° 55 de la Avenida Macul. Nos reconocimos. Fue inevitable. Le hablé. Él se hizo el desentendido. Sé que vivía en Chacarilla al llegar a Quilín. No recuerdo su nombre ahora.

Por entonces era yo estudiante de Turismo en el CFT (Centro de Formación Técnica) CIDEC (Centro Interamericano de Educación y Cultura). A los pocos días me llamaron desde la dirección del establecimiento. Una profesora (de apellido Guerra) me dijo que ella había sido socialista, que yo era joven, que pronto se me pasaría, que me dejaban condicional por haber participado de aquella movilización. Diez días después sería el llamado a la Primera Jornada de Protesta Nacional, que cambiaría la orientación de la historia del país.

Han transcurrido 37 años. ¡Aún no se me ha pasado!

Por Humberto González Rojas. El autor es Profesor.

Santiago, 3 de junio 2020.

Crónica Digital.

Compartir