Charla Magistral sobre históricas Madres de la Plaza de Mayo

En el marco de la Segunda Semana de la Memoria y los Derechos Humanos de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), la Casa de Estudios impartió una emocionante conferencia magistral en torno a la trayectoria histórica de las Madres de Plaza de Mayo de Argentina.

María Adela Antokoletz Gard fue la invitada para dar la charla, que tuvo lugar virtual en la plataforma Zoom. Es escritora y profesora de Letras de la Universidad Católica de Argentina, y autora de una importante obra acerca de las Madres de la Plaza de Mayo, titulada “Desovillando la Historia”. Es conocida internacionalmente por su trabajo en la Federación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de América Latina (FEDEFAM) e integra las Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora.

La conferencia magistral contó con la presencia de autoridades universitarias, como la Vicerrectora Académica Marisol Durán Santis y el Vicerrector de Transferencia Tecnológica y Extensión Mario Torres Alcayaga. También estuvieron presentes la académica Debbie Guerra, Consejera del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), y Víctor Osorio, encargado del Programa de Derechos Humanos y Ciudadanía de la UTEM. 

Charla Magistral vía Zoom

La actividad comenzó con un mensaje del Rector de la Casa de Estudios, Luis Pinto Faverio: “Esta charla magistral se denomina ‘Cuando la Plaza es un mundo’, puesto que nuestra invitada es protagonista y testigo de los orígenes de las Madres de la Plaza de Mayo, entidad que se ha transformado en un símbolo universal de la causa de los Derechos Humanos en el mundo entero. Su madre, María Adela Gard, fue una de las 14 mujeres que se apostó por primera vez frente a la Casa Rosada en abril de 1977, hace ya 43 años, reclamando por conocer el paradero de sus hijas e hijos secuestrados”.

Además, señaló que “el contexto que ha vivido nuestro país durante el último período, desde las protestas que irrumpieron el 18 de octubre del año pasado, hasta la actual crisis de carácter sanitario por la COVID–19, nos muestran la importancia de colocar, siempre, los derechos humanos en el centro de las prioridades de desarrollo. Ello, asumiendo la estrecha e indisoluble relación entre derechos y deberes, pues todo derecho implica un deber de las personas con la comunidad de la que forman parte”. 

La instancia se desarrolló posteriormente con las palabras de la invitada ilustre, quien conoce muy de cerca la trayectoria histórica de las Madres de la Plaza de Mayo a través de su propia madre María Adela Gard y la búsqueda incesante de su hijo Daniel. Daniel fue secuestrado y hasta la fecha sigue siendo un detenido desaparecido entre tantos que dejaron las dictaduras en Latinoamérica.

La invitada partió contando cómo llevaron a su hermano a uno de los centros clandestinos de detención y tortura más grandes que hubo en el país trasandino: “Como miles de familias de Argentina, Chile, América Latina y el mundo, fue secuestrado mi hermano Daniel hace más de 40 años. Era un abogado, experto en derecho internacional, que fue secuestrado con su mujer, una joven abogada que había sido alumna suya. Fueron llevados desde su casa a la Escuela de Mecánica de la Armada. Nunca más volvimos a ver a Daniel. Mi querida cuñada Liliana Andrés fue liberada”.

“Un día después del secuestro de Daniel salimos a buscarlo y, de a poco, nos fuimos dando cuenta que otras madres también buscaban a sus hijos, hasta el momento en que alguien que nunca supo que iba a ser la líder de las Madres, Azucena Villaflor de Vincenti, dijo: No sirve reunirnos en esta oficina, sigamos, pero vamos a la Plaza de Mayo. Allí tratemos de ser muchas”, contó la invitada a los asistentes de la conferencia. Así se originó la idea de una búsqueda colectiva de hijos desaparecidos. 

Uno de los símbolos que acompañó la lucha de, en palabras de Antokoletz, “quienes tendieron un puente gigantesco entre la verdad y la justicia”, fueron los pañuelos blancos. “Unas dijeron ‘pongamos un pañuelo blanco en lo alto de un palo’, otra dijo ‘yo voy a llevar un pañal’, varias lo acogieron. Y eso logró un simbolismo tremendo, porque el pañal podía ser de sus hijos desaparecidos. Y así surgió ese símbolo que ellas, en ese momento, no podían imaginar que iba a traspasar todas las fronteras del mundo”, contó la situación. Los pañuelos aparecieron por primera vez en una peregrinación religiosa, a la que asistieron procurando visibilizar la problemática de la desaparición de sus hijos.  

La charla dio lugar a preguntas y un espacio interactivo entre los asistentes. María Adela comentó que ”’el ocaso de la dictadura se debió en gran medida a la lucha de las madres,  las abuelas y muchos organismos y personalidades que no cejaron en la resistencia contra la dictadura”. Añadió que “los derechos humanos para nosotros no son una frase, sino que son todo lo que concierne a nuestra identidad”. 

«La memoria histórica hace que adoptemos los proyectos que adoptamos. Las madres, las abuelas, los familiares tenemos que ir llevando por todos lados nuestras raíces y hacerlas volar con nuestras alas. Seguir como sea, con inconvenientes, con gobiernos que no escuchan o con gobiernos que escuchan pero no sus funcionarios, pero seguir encontrándonos con aquellos que, aunque sea pequeño lo que hacemos, nos apoyan», reflexionó.

A raíz de lo anterior, la también profesora comentó experiencias determinantes para comprender la importancia de la persistencia. «¿Quién hubiera podido imaginar en medio del silencio y el aislamiento que llegaríamos al momento de los juicios a los miembros de las juntas militares? ¿Quien hubiera imaginado que durante esos 10 años de gobierno de Menem, muy contrario al trabajo por los derechos humanos, que un represor aceptaría presentarse en un programa muy visto de TV para decir públicamente: ‘Fui un represor, tengo que confesar que ayudé en la tarea de subir a dos aviones de la Marina a unas 30 personas que estaban clandestinamente presas? ¿Quién hubiera imaginado que el ex marino Adolfo Scilingo iba, con esa confesión, a cambiar la opinión pública argentina?».

María Adela junto a la foto de su hermano Daniel

Finalmente, la actividad culminó con un obsequio digital dedicado tanto a María Adela Antokoletz como hermana, como también a las Madres de la Plaza de Mayo: el tango “Madres Locas de la Plaza” del trovador hispano Carlos Cano. Una vibrante obra ad hoc a la temática, cuyo nombre alude a la forma descalificativa en la que eran tildadas las Madres de la Plaza de Mayo y que emocionó a la expositora invitada, quien escuchó atentamente junto a una fotografía de su aún desaparecido hermano Daniel. 

La charla magistral fue publicada a través de Facebook y puedes verla haciendo click aquí.

Por Charlene Schipmann.

Santiago de Chile, 3 de junio de 2020.

Crónica Digital.