Hacia la necesaria construcción de un mundo multipolar

A continuación compartimos con ustedes la ponencia que realizó para la Universidad de Ciencia Política y Gobernabilidad de Perú, la Corresponsal de Crónica Digital, Analista Política y Analista Internacional, Florencia Lagos Neumann.

Lo primero es aclarar que la crisis económica mundial no es producto de la pandemia, es producto del funcionamiento del propio sistema capitalista. No es casual que en el año 2019 el premio Nobel de economía advirtiera que pronto entraríamos en una recesión económica como la del 2008.

El coronavirus lo que hizo fue agudizar y acelerar este proceso de crisis global, y poner de relieve en su máxima expresión las debilidades del modelo Neoliberal, un sistema fracasado absolutamente. Pero la crisis de dicho modelo es anterior a la pandemia lo que se ve reflejado en 2019 cuando los pueblos despertaron frente a las injusticias de la mercantilización de la vida. Los estallidos sociales en América Latina y el Mundo: Haití, Ecuador, Chile, Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Francia, EE.UU, dan cuenta de aquello.

A lo largo de la historia siempre después de una catástrofe aparece un nuevo orden, y las condiciones de este nuevo orden dependen de la pugna entre los poderes económicos; las grandes corporaciones el 1% más rico del planeta y los pueblos que luchan por su emancipación.

La transición hacia un sistema político, económico y social más justo va a depender de la articulación que logren los movimientos sociales, las fuerzas políticas de izquierda, progresistas y su capacidad de acceder al poder real.

El capitalismo tiene la facultad de mutar para evitar transformaciones estructurales en dependencia del contexto histórico que atraviesa. Alemania estatiza algunas de sus grandes empresas antes en manos de transnacionales, porque avizora que producto de esta gran crisis económica se pueden producir fuertes estallidos sociales que pongan en peligro las estructuras de poder. Así lo hacen muchos países, avanzan hacia un capitalismo de Estado para evitar transformaciones sustanciales producto de la presión social.

Vivimos una etapa de transición hacia un mundo multipolar, esto quiere decir, un orden internacional donde ya no es solo un hegemon el que decide por el destino de la humanidad, en este caso me refiero a EE.UU.

Recordemos que antes de que se produzca la llegada del Covid19 China ya se había posicionado como primera potencia económica, incluso China logra superar a EE.UU en su apogeo de los años 60. Como diría el intelectual argentino Atilio Boron: “China es la locomotora de la economía del planeta, es el primer socio comercial de más de 132 países”, algo que EE.UU jamás logró. Se estima que a pesar de la crisis económica mundial, China crecerá en un 2% el presente año.

A esto se suman economías emergentes como la India, Sud África y los países del BRICS que logran contrarrestar el poder de EE.UU.

Rusia aparece como un actor económico pero también militar muy fuerte y amenazante para EE.UU. Su alianza estratégica con China hoy determina el futuro del planeta.

Ante este panorama de declive de su economía EE.UU busca refugiarse en América Latina, lo que ellos consideran su “Patio trasero”. Esa es la razón por la que insisten en intervenir Venezuela a través de Colombia donde tienen una base militar dirigida por el pentágono. Hace poco recurrieron a su conocida estrategia y utilizaron mercenarios como cabeza de playa para intentar una invasión, pero fracasaron. Su última acción fue trasladar tropas del ejército norteamericano con la excusa de combatir el narcotráfico, pero en realidad lo que buscan es destruir la revolución bolivariana para quedarse con las riquezas naturales de Venezuela.

Aplican sanciones a México por el incremento de su relación con Venezuela, sanciones a Cuba y Nicaragua. Pero su plan genocida, que dificulta la batalla de estos países contra la pandemia, se encuentra con obstáculos como por ejemplo el gesto de Irán de trasladar petróleo y mercadería a la República Bolivariana, burlando las sanciones del Nerón Contemporáneo, Donald Trump.

Como lo expresara el Canciller Ruso Serguéi Lavrov: “Al tiempo que se está fortaleciendo el orden mundial policéntrico y aparecen nuevos centros de crecimiento económico, existe también el deseo de ciertos Estados occidentales de retener su estatus de “líderes mundiales” autoproclamados y de frenar la irreversibilidad del proceso objetivo la formación de la multipolaridad… Para lograrlo, recurren a todos los métodos, incluido el chantaje político, la presión económica y la fuerza bruta”.

Considerando lo anterior es indispensable que este nuevo orden internacional sea democrático, para ello es imperativo que organismos como la ONU existan, pero más necesario aún es que funcionen correctamente y respondan y actúen según los principios fundamentales que defienden, el derecho internacional y el multilateralismo deben ser los caminos para resolver los conflictos.

En el momento en que nos encontramos hoy donde la humanidad está en peligro de extinción real, debemos contar con organismos internacionales capaces de salvaguardar la paz mundial, potenciar las relaciones de cooperación y solidaridad, respetando la soberanía de cada país, espacios como CELAC, ALBA, UNASUR, el Foro de Sao Paulo, son conquistas de América Latina que debemos defender, es la única manera de frenar la violenta ofensiva de EE.UU

Es la lucha de los pueblos lo que va a determinar la dirección de estos procesos, la reactivación de las fuerzas políticas y sociales anti neoliberales dimensión estratégica en América Latina, es medular para lo que ocurra cuando pase la pandemia y se pueda salir a las calles a exigir nuestros derechos.

Por Florencia Lagos Neumann, Corresponsal de Crónica Digital, Analista Política y Analista Internacional

La Habana, 25 de junio 2020
Crónica Digital 

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