Por Rainer Hauser: Fractales. Cambio Climático y Derechos Humanos

Pour ce qui est de l’avenir, il ne s’agit pas de le prévoir, mais de le rendre possible» (“En cuanto al futuro, no se trata de prevenirlo, sino de hacerlo posible”).

Antoine de Saint Exupéry. Informe SR15 del IPCC. 2018. Introducción. Exergo.

“Cada hormiga es un centauro en su mundo de dragones”. Ezra Pound.

Felizmente, las pasiones, las imágenes, los mitos, los juegos, los sueños, -para no decir nada de la religión, que no pertenece al horizonte espiritual del hombre moderno-, están ahí, para impedir a la conciencia trágica, imponerse también, sobre otros planos que los de la filosofía”. Mircea Eliade.

Tal vez lo más importante de esa frase poética, no sea como decía Goethe, lo necesario que resulta la poesía, para dar cuenta de lo que no puede expresarse con el lenguaje habitual en prosa, sino que el IPCC (1) lo haya elegido como el exergo del informe científico especial, sobre los efectos de un aumento de 1,5° de temperatura, en un mundo de pobreza (2), que UN publicó a fines del 2018 y que junto a otros tres publicados el 2019 (3), constituían la base científica actualizada, para aumentar la ambición en la cumbre climática COP25, que con mucha pena y ninguna gloria, terminó en Madrid, justo cuando nos preparábamos para un mundo renovable.

Decíamos que los temas vitales a ser tratados en COP25, tenían que ver con el Rulebook de la “venta de bonos de Carbono” (Art.6) y el Warsow International Mechanism (Daños y pérdidas, Art.8). Así fue, aunque presidente y ministra fueren incombustibles, en su calidad de defensores del mercado.

Escribíamos en junio de 2019, en “Página 19”, que nos preocupaba la relación entre Cambio Climático y Derechos humanos. Recordamos: (COP25. Derechos Humanos). “Escribíamos esta semana, sobre la Conferencia de Bonn (17-23), donde se reunieron por primera vez los cuerpos Subsidiarios de la CMNUCC  (SBSTA y SBI), para preparar temas que se habrían de tratar y resolver en la COP25 en Santiago, mientras recabamos información sobre las políticas de la República Popular China para apoyar la paz a través del desarrollo de la ciencia y la tecnología en los países, a través de la estrategia de Cintura y Caminos (BRI) y nos sentíamos profundamente preocupados por la escalada militar que anunciaban los USA en Irak y medio Oriente”.

Con la lamentable actualización del fracaso de la COP25/Madrid, donde no se incorporaron los temas de derechos humanos y de los pueblos originarios, eso habría podido ser escrito hoy día. Capacidades de adaptación y resiliencia de los sistemas vivos, asesinato de un diplomático iraní, desastre climático.

La revista científica “Nature” publicó el 7 de enero, el resumen de un libro, qué da cuenta de una investigación sobre los sorprendentes mecanismos de navegación y ubicuidad que poseen las hormigas, francamente impensables en seres que carecen de cerebro y… GPS.

Ello debe causarnos tanta impresión, como el reciente asesinato del segundo del poder iraní, en la escalada guerrera de los USA. Invitado a Bagdad por el gobierno iraquí para pactar un cese a la escalada militar entre Irán y Arabia Saudita y asesinado por los USA, en una operación militar por drones (aviones no tripulados).

Mientras el humo estratosférico de los incendios de Australia, produce un particular efecto de nublado, en Santiago, que sólo es comparable a la profusión con que los ejércitos, a nivel de calles, gastan nuestros recursos en el humo de las bombas lacrimógenas, escribimos sorprendidos, de esto y aquello.

Es digno de considerar que este incendio, sólo comparable en magnitud y efectos sobre a biodiversidad a las quemas de la Amazonía, encuentra en el gobierno de Australia, como allí al de Brasil, un ferviente actor del negacionismo climático mundial, que jugó un importante papel, en el fracaso de la COP25. Una anécdota muy instructiva, acerca de cómo proceden los que en Chile ponen ríos a remate, en medio de la sequía más importante de los últimos mil años, mientras el ministro de Agricultura, es dueño del agua con que beberían 15.000.000 de personas, fue que en Sydney, Australia se gastaron 620.000 Dólares Australianos en combatir el fuego, mientras se gastaban 6.500.000 de esa divisa, en los fuegos artificiales para celebrar el Año Nuevo… 2020, en que debe entrar en vigor el Acuerdo de Paris de reducción de emisiones…

Aunque si asimilamos las capacidades de las hormigas, a un efecto que trasciende, más que cualquiera, la gran capacidad de las especies vivas para desarrollar sistemas de adaptación al medio, utilizando categorías y dimensiones de una complejidad tan enorme, que no hemos sido capaces de entender y, en las antípodas, de cómo teniendo cerebro y plena capacidad de información, podemos haber facilitado condiciones tan contrarias a las posibilidades de desarrollo humano y preservar las condiciones de nuestra supervivencia, como indica el asesinato a mansalva de un político de otro país, en una trama de relaciones que también, por definición, no podrían sino permanecer incomprensibles, a no ser que estableciéramos campos de relaciones entre ellas y nosotros, como hacemos precisamente, estableciendo  el meta campo semántico del Campo Climático.

Estos tres hechos recientes, manifiestan adecuadamente, los tres ámbitos en que la sociedad de científicos atómicos caracteriza el peligro de extinción, en que nos encontramos: Industria Atómica, Desastre Climático y Tecnologías Disruptivas. Ninguna de éstos dimensiones, puede estar fuera del ámbito de los derechos humanos.

Los días 23, 24 y 25 de enero, la Fundación Progresa colaboró en la organización de realizar un Foro Internacional de Derechos Humanos, que contó como invitados a grandes personalidades, directamente vinculadas con el quehacer político de la región en las últimas décadas. El Desastre Climático apareció, como un fantasma más allá de cualquier planificación posible.

Como parte de establecer en la narrativa del momento particular en que nos encontramos, el que tampoco entre nosotros, los más próximos, hayamos sido capaces de poner al Desastre Climático en el centro neurálgico de la política, y en varios aspectos relacionales, hasta francamente ausente, he escrito unas líneas para dirigir en la ocasión cuestiones, que propongo a la lectura y reflexión del colectivo.

En efecto, no hubo tema más dominante y que englobara mejor todos los otros tratados, en la última COP25, en diciembre, que los Derechos Humanos. Como en ésta dimensión se articulan todos los aspectos posibles de la existencia humana, no puede extrañar que no se considere el Desastre Climático en las distintas esferas del quehacer público. Por increíble que parezca, en el mundo en que estamos, se sigue invirtiendo en carburantes fósiles (inversiones de las compañías petrolíferas y los bancos, en proyectos de desarrollo desde el APA en 2015: 1,9 trillones de US$).

Veámoslo brevemente, en consideraciones sobre los tres tiempos de pasado, presente y futuro, donde se articulan inextricablemente lo internacional y lo nacional. También lo local.

En lo que concierne (inmediatez) el tiempo inmediato, porque la revolución en el país, obligo a que la cumbre se cambiara apresuradamente a Madrid en noviembre y su presidencia tuviera que afrontar durante toda su realización, la protesta de indígenas y grupos de la sociedad civil, chilena y mundial.

Al mismo tiempo que nuestro gobierno presentaba películas de promoción turística y eventos de negocios en energías renovables, en su muy bien acomodado pabellón de la Feria Internacional de Madrid, con nutrida asistencia de un centenar de miembros de organizaciones y empresarios, y así en la sesión plenaria inaugural, el presidente se permitiera el envío de un video, para saludar la participación ávida de ambiciones, de su presidencia y no sin decir que el que la COP25, se estuviera desarrollando en Madrid, era porque “la influencia extranjera había producido” un estallido social de proporciones, en Chile se estaban vulnerando los derechos humanos, con detenciones arbitrarias, violencia policial, violaciones y los hechos bien conocidos por todos, pese a las “bombas de humo” que se lanzan a través de las instituciones y los media, para entorpecer la justa mirada, porque los temas centrales mismos que marcaron el retumbante fracaso de COP25, son temas de Derechos Humanos.

En términos de respuestas de Estado y que fueren entonces más allá de este gobierno, para considerar las estrategias de los gobiernos de la concertación, con respecto al cambio climático, que se centraron en los mecanismos de mitigación, proponer entonces preguntarse, como o por qué, nos parece “normal” que se hable del fracaso por no haber logrado acuerdo sobre el Art.6 del Acuerdo de Paris (4), y que no nos cause inquietud ninguna, que el mecanismo de la venta de bonos de carbono, (de donde la Captura y Sumideros de Carbono CCS), que tantos negocios ha permitido a nuestros empresarios a través del monocultivo forestal, y mecanismos como el REDD+, que en estricto rigor, significa la venta del aire que respiramos todos. Sin embargo, también ocurren hechos que debieran ser noticias y que marcarán tendencias, en los años a venir.

El Estado tiene el deber de proteger a su gente. El cambio climático plantea una grave amenaza para las personas. Por lo tanto, el estado debe actuar contra la crisis climática, reduciendo drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto es, en esencia, lo que dijo la Corte Suprema neerlandesa el viernes 20 de diciembre en el caso Urgenda. Con el apoyo de casi 900 ciudadanos, esta fundación holandesa atacó al estado en 2013 para que se reconocieran las obligaciones del gobierno de luchar contra el clima.

En 2015 y nuevamente en 2018, los tribunales de primera instancia y de apelación ordenaron al estado reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 25% para 2020, en comparación con las cifras de 1990. La Corte Suprema acaba de para confirmar este veredicto. Por lo tanto, esta decisión ya no puede ser cuestionada. La justicia (dónde existe) puede obligar al estado a actuar.

En su apelación a la sentencia de primera instancia en 2015, el estado de los Países Bajos, argumentó que no correspondía a los tribunales ocuparse de asuntos relacionados con el medio ambiente y la energía: estas áreas, afirmó, son políticas y competen al gobierno y al parlamento.

Los tribunales han rechazado este argumento sobre la base de la ley y el absoluto consenso científico, para confirmar que el cambio climático también es una cuestión de derechos humanos.

La decisión holandesa se basa en los artículos 2 y 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que protegen el derecho a la vida y el derecho a la vida privada y familiar. El tribunal considera que el cambio climático amenaza seriamente estos derechos y que, por lo tanto, el Estado tiene la obligación de actuar.

Con el primer veredicto en 2015, hoy definitivamente confirmado, por primera vez en el mundo, un tribunal exigió a un estado que redujera sus emisiones de gases de efecto invernadero, al establecer un objetivo de reducción específico. Ahora es parte de la jurisprudencia global sobre justicia climática. . El cambio climático amenaza el derecho a la vida.

NOTAS:

  1. IPCC: Panel Intergubernamental de Cambio Climático, entidad científica de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas (CMNUCC)
  2. https://www.ipcc.ch/sr15/
  3. En COP21, cuando se aprueba el Acuerdo de Paris, que busca limitar el calentamiento global a 2°C, se piden al IPCC 3 estudios específicos: efectos globales de 1,5°C, estudio sobre la tierra y la alimentación y uno sobre el estado de los océanos y la criósfera, a los cuales se suma el de la plataforma del IBPBES, de la Convención de la Biodiversidad (CDB), para tener una completa información científica de apoyo a la política de la COP25.
  4. El Rulebook del Acuerdo de Paris, que ha de regular el “cap and trade”, es decir, el mercado de la compra de bonos de carbono. ¿Podemos poner valor a la vida?

Por Rainer María Hauser Molina. Profesional de Fundación Progresa.

Santiago, 28 de enero 2020.

Crónica Digital.

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