Covid-19: 60 días de pandemia

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Todo comenzó a fines de 2019 en una ciudad china y lo que para la mayoría del planeta constituía una enfermedad respiratoria, en apenas dos meses la Covid-19 se convertiría en una crisis sanitaria global.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) atenta, seguía paso a paso todo lo acontecido sobre el desconocido virus, imparable en su trasmisión persona a persona, aunque con una menor tasa de letalidad comparada con su antecesor SARS, oriundo también de esa nación asiática.

Luego de describir los síntomas como secreción nasal, tos, dolor de garganta, de cabeza y fiebre, las primeras recomendaciones de la OMS consistían en mantener medidas higiénicas estrictas: lavado frecuente de las manos por unos 20 segundos, evitar tocar objetos y superficies en lugares públicos y después llevarse las manos a la boca y la nariz.

Como única alternativa para contenerlo sugirieron el aislamiento social, solución inédita en el mundo.

Y si bien la comunidad científica consideraba que el confinamiento constituye el ‘fármaco’ hasta ahora disponible, advierte sobre otro fenómeno asociado: somos aún susceptibles a este agente patógeno, a la falta de una vacuna específica.

Ante el alud de información suscitada en aquellos momentos, en pos y otras falsas, el Director General de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus explicaba que era necesario aprovechar los datos de manera eficaz y consciente. Existen ya varios ensayos clínicos con antivirales, prototipos de vacunas, y medios diagnósticos, alentaba.

Reticente en los primeros momentos en considerar el brote como una emergencia sanitaria, ante la avalancha de casos fuera de la nación pionera, y con 100 mil casos confirmados en ese momento, la entidad de Naciones Unidas declaró entonces el 11 de marzo como pandemia a la Covid-19, enfermedad provocada por el virus SARS-Cov-2.

Ya se había diseminado por Europa y casi incontenible en el norte de Italia, Francia y España, el nuevo coronavirus, de origen zoonótico aunque aún sin precisar fuentes exactas, desafió los sistemas sanitarios del mundo desarrollado y puso en crisis a las unidades asistenciales, colapsadas por el estallido de casos.

Avanzados los días, con miles de fallecidos en ambos continentes, aunque algunas naciones de Asia lograron evadir los efectos letales del virus, el agente infeccioso llegó a las Américas, a pesar de las distancias geográficas.

El primer caso confirmado del otro lado del Atlántico se registró en Brasil el 26 febrero, seguido de México dos días después, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Aunque se cuestiona en la actualidad sobre la aparición en Estados Unidos, esta nación lidera hoy la cifra de enfermos con más de un millón 362 mil y los decesos superan los 81 mil.

Al redactar este artículo, la OMS reporta unos cuatro millones de contagios y casi 300 mil fallecidos en el planeta, con una letalidad del 7,04 por ciento, de ahí que la comunidad científica internacional trabaja sin descanso en la búsqueda de una vacuna específica y varios candidatos se perfilan como prometedores, entre ellos los que se diseñan en China, Rusia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos.

Sin embargo reiteran, faltan meses para que llegue al mercado, por los protocolos propios de los ensayos clínicos.

Transcurridos dos meses de la declaración de la Covid-19 como pandemia y ante la disminución de casos sobre todo en Europa, los gobiernos buscan métodos para suavizar el confinamiento y volver de manera paulatina a la normalidad.

Ante la situación, que ha generado una profunda desaceleración económica y social, la OMS sugiere seis medidas fundamentales de cara al futuro desconfinamiento, una de ellas que los países presenten un sistema de vigilancia sólido, disminución de casos y una trasmisión controlada.

Considera además importante que el sistema sanitario disponga de capacidades ?para detectar, aislar, hacer pruebas y tratar a todos los casos y para ?rastrear a todos los contactos.

Precisa la entidad global tener en cuenta en tercer lugar, que se minimicen los riesgos de brotes en entornos ?especiales como centros sanitarios y residencias de ancianos y que se apliquen medidas preventivas en los lugares ?de trabajo, centros educativos y otras ubicaciones a las que sea ?esencial que acudan las personas.?

Para la entidad sanitaria global es vital que puedan controlarse los riesgos de importación ?de casos; mientras como última recomendación plantea que las comunidades estén plenamente ?informadas, implicadas y empoderadas para adaptarse a la ‘nueva ?normalidad’.?

A juicio de la organización, el riesgo de una vuelta al confinamiento sigue siendo muy real si ¿los países no gestionan la transición con sumo cuidado y de forma escalonada. ?

Ginebra,11 de mayo 2020
Crónica Digital/PL

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