VIGILIA PARA EL TRIUNFO EN VENEZUELA

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Hasta mañana  domingo, Venezuela mantiene una vigilia pre electoral, y desde cualquier perspectiva, las elecciones nacionales presidenciales de ese día, son las más significativas que se han realizado tras el desplome de la cuarta república.

En catorce ocasiones, luego de que las explosiones sociales y populares hicieron desaparecer el bipartidismo histórico en esta nación, Hugo Chávez ha participado en elecciones nacionales. Y sólo en una ocasión, para un cambio constitucional, fue derrotado. En todas las demás, logró victorias contundentes por medio del voto ciudadano.

A pesar de ser un tiempo histórico breve, los cambios sociales, políticos, económicos y culturales son inmensos en Venezuela. Muchas cosas han pasado desde que un joven Teniente Coronel del Ejército, formado en la estricta escuela de las fuerzas especiales, se rebeló junto a sus tropas y varios cuarteles del país, para demandar justicia social para su pueblo. Inédito en un país y en un continente que aún tiene en su imaginario, en su historia, en su pasado doloroso, el papel de los militares en los golpes y dictaduras en las décadas de los setenta y ochenta.

Pero más todavía, cuando ese militar, al momento de deponer las armas, y asumir enteramente su responsabilidad, se declaró bolivariano y dispuesto a luchar “por tiempos mejores” para su pueblo.

Estuvo preso, junto a sus camaradas de armas; pero el descontento popular, y la pobreza, la extrema y generalizada pobreza del pueblo venezolano, acostumbrado a ser pisoteado en su dignidad mínima, vio por primera vez en ese joven militar algo que ninguno de los partidos, los caudillos y la institucionalidad política de Venezuela le había entregado.

Se produjo entonces una conexión histórica, emocional, política, que pasó incluso por encima de las fuerzas históricas de la izquierda de Venezuela, acorraladas por la crisis de las izquierdas mundiales y por las fuerzas del neoliberalismo, a la ofensiva.
Chávez se cruzó con todo eso. Y fue el pueblo venezolano el que abrió el camino a lo que vino después, hasta hoy.

Si alguien quiere explicarse la inédita y multitudinaria concentración de cierre de las fuerzas chavistas, de la “avalancha bolivariana”, debe recurrir al precedente histórico reciente. No fue un hecho episódico, menos circunstancial. Ahí se expresó un pueblo que ha hecho un camino, y un líder que puede decir, ante él: “Voten por la Patria, he expuesto mi vida por ustedes, y nunca los he traicionado”.

En pocos años, la pobreza extrema, del sesenta por ciento, bajó a indicadores no conocidos en la historia social de Venezuela. Su desempleo es menor que el ocho por ciento, y hay un empleo que no es precario, sino productivo y contractual; el subcontrato es muy reducido. El país es la nación con más estudiantes universitarios en el continente; tiene una matriz tecnológica importante; la vivienda puede ser completa en los años que vienen; y el estado se ha fortalecido en la conducción de la economía y en la política nacional. Pedevesa ha abierto planes con China, Rusia, India, Brasil, diversificando su mercado e incidiendo en el precio mundial del petróleo, asunto significativo para el país que posee las reservas mundiales más grandes del planeta para los próximos doscientos años.

Aunque no se reconozca, Venezuela es un país que tiene hoy una estabilidad político-institucional sólida. Más si se considera que la derecha y los Estados Unidos intentaron, mediante un golpe, desestabilizar el proceso.

Sus fuerzas armadas se asumen bolivarianas, respetuosas de la actual constitución política, y partidarias del proceso.
Con toda, la clave está en esos millones de venezolanos que reconocen y se reconocen como protagonistas de su Revolución bolivariana.

Encuestas muy poco conocidas estiman aquí que el Presidente Chávez puede ganar con más del 56% de la votación, y tal vez unos puntos más.

Que Capriles podría llegar a los seis millones, doscientos mil votos, con un 40% aproximado.
Nadie desconoce que, éste, es el mayor esfuerzo de una derecha que, tras un golpe y varios intentos de desestabilización violentos, parece ahora más dispuesta a reconocer una institucionalidad democrática que hasta ahora ha rechazado.

Pero está la extrema derecha, asesorada por el ex Presidente de Colombia, Uribe, y por sectores brutales de los Estados Unidos. Su presencia aquí se ha mostrado en grupos paramilitares organizados y que han cruzado desde Colombia, y que en años pasados intentaron acciones de desestabilización. Hoy están aislados, pero el domingo, especialmente, se verá si ellos tienen la determinación de actuar.

Un sistema electoral reconocido por el ex Presidente Carter, por expertos de Europa, concluye que sus estándares son de los mejores del mundo. Espacio para suponer fraude, desde el sistema electoral, es imposible.

Los líderes del Polo Patriótico, con quienes conversamos, afirman que esta es la elección más importante de todas las ocurridas. Que tiene una proyección grande. Y como tiene la certeza del triunfo, anuncian que “un nuevo ciclo comenzará en Venezuela, el mismo 8 de octubre”. Sobre la base de un pueblo que tiene  una certeza y convicción construida en breve tiempo histórico.

Por Juan Andrés Lagos.

Caracas, 6 de octubre 2012
Crónica Digital

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