Primero de mayo: bajo la nueva normalidad

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Por Antonia Cabezas*

Primero de mayo. Cero posibilidades de manifestarse. Como lo he venido pensando desde hace unos días. El aparato represivo es enorme, David contra Goliat. Los pocos trabajadores que lograron llegar al sector, tuvieron esta recepción. Duele ver tanta disparidad de fuerzas. Ojalá, estos miles de millones invertidos en gases, indumentaria y vehículos de última generación: se hubieran invertido en salud.

Los mismos que arrancaron los ojos, impiden conmemorar la fecha más importante del calendario de los que se sacan la mugre para llevar el pan a su casa. Si la excusa, es que no puede haber reuniones de más de 50 personas. Ayer, afuera del Apumanque, había muchas más que hoy en la plaza. O sea, se puede consumir y ser peones de los patrones, pero no es posible conmemorar nuestro día.

Insisto. El 17 de abril el pueblo retomó sus visitas a la plaza de la Dignidad. Hoy 1º de mayo, no fue la excepción. A seis meses del Estallido Social. Diversos grupos de personas han venido todos los días a manifestarse de forma pacífica; en contra de las políticas del gobierno con relación a la pandemia. Pero, han sido recibidas por un contingente de represión dotado de elementos nuevos: tanto la indumentaria de carabineros como sus vehículos. Es así que guanacos, zorrillos y furgones nuevos, repletos de efectivos no permiten ni siquiera agruparse a una distancia inocua, repelen a la gente con gases desconocidos y mucho más tóxicos. A quienes osen discutir o alegar, se les dispara gas pimienta directo a la cara y se les lleva detenidos en el acto. Ante estos hechos, las brigadas de atención médica se han vuelto a activar, anoche una de ellas fue detenida argumentando que violaron el toque de queda cuando se dirigían de vuelta a la posta central desde Baquedano. Fueron golpeados y subidos al furgón donde se les quitó las mascarillas, guantes y los insumos médicos. Esta brigada estaba conformada, entre otros por el Dr. Pablo Sepúlveda Allende, nada menos que nieto del Presidente Salvador Allende. Lo que estoy mencionando, no apareció en tv. Medios de todo el mundo, se muestran asombrados de contemplar tanta injusticia junta.

Hoy, Día Mundial de los Trabajadores. La represión ha sido brutal. En proporción diez carabineros por manifestante, llevando detenidos hasta la gente de prensa acreditada: en un gesto más de arbitrariedad notoria.

Como quisiera que estos recursos, se destinaran a combatir la pandemia, da pena enterarse de los hospitales, trabajadores sin lo básico para protegerse del Covid19, y en cambio, los carabineros cuentan con más adminículos que soldados imperiales star war.

No escribo esto, para que el pueblo libre y soberano sienta miedo y deje de manifestarse. Pienso que no es bueno venir a regalarse en estos días. Este gobierno, pretende combatir la pandemia con demagogia y mentiras, aspira batallar con brutalidad policiaca y exceso de fuerza el estallido social. Hay que cuidarnos del virus tomando todas las precauciones, defendernos también de la represión desmedida. Mi amiga Doris me dice por teléfono, ante la imposibilidad de juntarnos «en las cercanías de la plaza de la dignidad, la “repre” era brutal, armados hasta los dientes, con carros de última generación lanzando gases a diestra y siniestra, espeluznante»

Debemos juntar fuerzas. Cuidar nuestra salud y solidarizar con quienes lo están pasando mal. Cada uno, desde nuestro ámbito podemos contribuir a denunciar y profundizar la necesaria lucha de clases e instrucción política. No dilapidemos fuerzas, recursos humanos y materiales mientras no emprendamos acciones organizadas que realmente le den a este sistema injusto donde más le duele: la productividad. Urge organizar y adherir totalmente a un paro nacional potente. Porque lo único que afecta a la clase gobernante, es dejar de ganar el dinero que el pueblo les hace percibir en sus empresas y compañías. Por ello, nos quieren imponer su “nueva normalidad”. Volver al trabajo y estudios, a riesgo de nuestra salud. Un gran paro, debiera ser la respuesta de los trabajadores. A pensarlo. Insisto

*Escritora y Directora de Editorial Dhiyo.
Crónica Digital
Santiago de Chile 1 de mayo de 2020

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