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Una escritora de la ultraderecha cubana y el violento odio contra Greta Thunberg

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Zoé Valdés Martínez es una de las escritoras favoritas de la “industria anticastrista”. En primer lugar, por su indisimulado y persistente odio contra el Gobierno de Cuba, país en el que nació en La Habana hace 60 años, el 2 de mayo de 1959, muy poco tiempo después del triunfo de la Revolución. En segundo término, por el gran éxito que ha logrado en el mundo literario internacional, obteniendo galardones como el Premio Fernando Lara de Novela, aunque desde la Isla –como se constata en el Portal EcuRed– aseguren que su celebridad se debe “más a sus críticas contra la Revolución cubana y su capacidad para generar controversias” que “la calidad de sus obras”.

En septiembre pasado, la adolescente sueca Greta Thunberg (16 años) hizo una vibrante intervención durante la Cumbre sobre Acción Climática de la ONU. “La gente sufre, muere, y ecosistemas enteros están colapsando. Estamos al principio de una extinción masiva, y todo de lo que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¿Cómo os atrevéis?”, emplazó a los poderosos de la Tierra.

Aunque pudiera parecer sorprendente, se desencadenó entonces una violenta cadena de viles ataques contra Greta en las redes sociales y en diferentes espacios públicos. Quizás el más reciente, y uno de los más obscenos, fue la instalación de una marioneta, simulando ser la figura ahorcada de la joven, colgando desde un puente de Roma. En los ataques se confunden, todos revueltos en el mismo chiquero, desde los “negacionistas” de la crisis climática en curso, sobre todo los ultraderechistas como Trump y Bolsonaro, pasando por aquellos que ven su mensaje como amenaza a sus comodidades y por los que creen en toda clase de teorías de la conspiración, hasta izquierdistas que le reprochan ser blanca, europea y no convocar a la insurrección proletaria.

Zoé Valdés ha sido una de las voces que se han sumado a la campaña de ataques.

UNA POLEMICA TRAYECTORIA

Las polémicas de Zoé Valdés podrían ocupar numerosas páginas. Incluyen desde mofas a Juan Pablo II por su viaje a la Isla, hasta ataques al padre del niño cubano Elián González por su decisión de regresar con su hijo a su país. También arremetió contra Gabriel García Márquez, al que calificó de “cínico, malvado, hipócrita y oportunista”. Poco antes había sentenciado que el Premio Nobel era un “hijo de puta”, y motejó de “cochina” a Rigoberta Menchú. La razón: habían suscrito un manifiesto oponiéndose a la posibilidad de una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba.

Un poco antes de que la Casa Blanca iniciara su ataque contra Irak en 2003, escribió en el diario “El Mundo” de Madrid una columna en la que se mofaba de las manifestaciones en contra de la guerra, a las que calificó de “espectáculos circenses de mal gusto organizados por la izquierdona”. Y subrayó: “Juro que, por momentos, me dan ganas de que acabe de estallar la guerra de una vez”. En un encuentro digital con internautas del diario hispano “El País”, le preguntaron por las torturas infringidas a los prisioneros afganos recluidos por Estados Unidos en Guantánamo. Contestó: “¿De qué torturas me habla?”…

Según consigna el portal de Radio y Televisión Martí, propiedad del Gobierno de Estados Unidos, en agosto del 2017 visitó Miami, para participar en un conversatorio organizado, entre otros, por Alpha 66, un popular grupo terrorista de la contrarrevolución de origen cubano asentada en el sur de Florida. En la oportunidad, “afirmó que los exiliados como ella no han podido ‘lavar’ el odio”.

El diario “El Confidencial” de España publicó en julio pasado una crónica titulada: “Zoé Valdés: de prestigiosa y premiada escritora a ‘hater’ oficial de Twitter”. La nota reflexionó que “Twitter es como ir al volante: saca lo peor de cada uno, algo que sucede, sin duda, en el caso de Valdés”.

Citaba ejemplos. En una controversia con la escritora Lucía Etxebarria, le espetó: “Vete a lavar el chocho que te apesta a fana”. Por cierto, fana, en el argot cubano, es un líquido que sale del prepucio. A la reconocida presentadora Cristina Pedroche le dijo que era una “pedorra”. Defiende al grupo político de la ultraderecha española Vox (“ella lo niega, pero sus palabras lo confirman”, anota el diario) y a Matteo Salvini (hasta septiembre pasado Ministro del Interior de Italia y hoy Secretario Federal de Liga, la principal colectividad de la extrema derecha). “Critica duramente el lenguaje inclusivo” y al alcalde de Nueva York, el demócrata progresista Bill de Blasio, lo llamó “pedazo de mierda seca comunista, mojón rojo”.

EL ATAQUE A GRETA

Más recientemente, escribió una “carta abierta a Greta Thunberg”, que fue reproducido en el Portal “Libertad Digital”, en que suele publicar sus diatribas y es un influyente diario electrónico de la derecha española.

Comienza su obsceno ataque en la siguiente forma: “Señorita Thunberg –aunque tal vez usted prefiera que le llame ‘compañerita’ o ‘camarada’ (sic), yo uso el trato respetuoso de ‘señorita’, porque, pese a su conducta, usted físicamente lo es, según los cánones de la todavía civilizada sociedad occidental–, sé que para una gran cantidad de sus seguidores el hecho de que me dirija a usted mediante una carta abierta será considerado una especie de ataque, agresión insoportable o lo que sea, al ser yo una adulta y usted una adolescente (casi en la segunda adolescencia). Lo siento, pero debo dirigirme a usted, y no a sus padres, aunque también. Y aunque no lo crea, mucho lo he dudado, pero me he dicho que debo hacerlo, porque si sus padres no se atreven a detenerla, o les conviene no detener sus impulsos y se sirven de ellos (sic), como según se comenta, alguien tiene que frenarla y ponerla a pensar de manera formal”.

“Entre todas las barbaridades que usted suelta por su inexperta boca, provenientes de su más inexperto cerebro, todavía en formación, desde que abandonó la escuela, hace más de un año, hay una que no he podido soportar, y que no es posible que se la dejemos pasar. Usted, niña sueca privilegiada, que lo mismo viaja en la primera clase de trenes ultrarrápidos comiendo opíparamente (por cierto, usando envases plásticos) como se desplaza en yates pertenecientes al heredero de una monarquía mitad hollywoodiense cuyo país es un pretendido paraíso fiscal con grandes ventajas impositivas, ha dicho en su histérico y lloriqueante discurso en la ONU que le han –o hemos– robado su infancia, y que cómo nos atrevemos”, continúa.

A continuación, le “explica” sobre “el verdadero sufrimiento de la humanidad” y las reales “infancias robadas”. Son las “víctimas del comunismo”, por supuesto. Ella misma, dice, es un caso: “No me remitiré a nada personal, aunque pudiera, porque yo sí puedo considerar que el régimen totalitario castro–comunista de Cuba me robó mi infancia, desde que nací hace 60 años, y sin derecho a clamarlo en la ONU. Los mismos que a usted le han autorizado esa lamentable escena falsamente reivindicativa, a mí me lo habrían prohibido, y lo siguen haciendo, por muchas verdades que tuviera que decir. O tal vez por eso”.

“Desde joven, siempre oí a los ancianos, que son las voces de la sabiduría, ayer, hoy y siempre, no sólo porque han vivido más, además porque han estudiado. Ayer estuve hablando mediante mails con uno de esos sabios. Yo estaba que me hervía la sangre con su intervención en la ONU, con esa desarticulada y aspaventosa presencia suya, Greta, en la ONU. El anciano me escribió algo de manera muy serena: ‘Dejadla que se exprese, así veremos lo que tiene o no tiene en el cerebro’. Y así ha sido. Usted sólo tiene en el cerebro esquemas muy perturbados de la realidad, consignas, lemas que le habrán inculcado (sic). Cuánta pena siento por usted”, señala la escritora.

“Sin duda lo más grave es que esos que la aplaudieron a usted, esos adultos que allí la aclamaron, tampoco guardan nada valioso en sus cerebros. Sólo ignorancia u odio. Y ese odio esos mismos no dudarán en verterlo contra usted el día en que ya la adolescente que es hoy día no les sirva para enriquecer sus arcas ni para estremecer con un lamentable espectáculo a los idiotas de un sistema totalitario, al que usted está contribuyendo con su posición, anudando la soga al cuello a su generación y a las futuras generaciones”, remata.

LA LOGICA RETORCIDA

El escrito de Valdés es impresionante. Por la enorme cantidad de falacias, imputaciones infundadas y abiertas falsedades que es capaz de expectorar en un tan breve espacio. Al observar las críticas, se hace más entendible la razón por la que el ex Vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, tituló su documental sobre el cambio climático como “Una verdad incómoda”. O la razón por la que el trabajo cinematográfico de Franny Armstrong fuera bautizado “La era de la estupidez”.

Consignemos, como cuestión previa, que las apelaciones de la escritora a la persecución que sufrió a manos del comunismo cubano parecer más bien dudosas, considerando que hasta mediados de la década del 90 se desempeñó en cargos de confianza en la industria cultural y el servicio diplomático del Gobierno de Cuba. De hecho, el periodista español Javier Ortiz ha contado que tuvo la oportunidad de conocerla “una mañana de primavera en París” y que “su castrismo resultaba verdaderamente empalagoso. A mis críticas al régimen cubano me respondió de un modo casi caricaturesco”.

Respecto al tema que nos ocupa, ¿basada en qué fundamentos la escritora anticomunista se permite establecer una conexión entre la constatación y la denuncia respecto de la crisis climática y la adscripción al “totalitarismo comunista” que tanto la obsesiona y que desencadena sus odios? La existencia del cambio climático es un fenómeno que ha sido constatado rigurosamente por la comunidad científica: no es una aseveración ideológica. Por ejemplo, el periodista estadounidense David Wallace–Wells publicó en “New York Magazine” en 2017, el trabajo “The Uninhabitable Earth”, para el cual realizó docenas de entrevistas con investigadores del clima, cuyos puntos de vista representan el consenso científico sobre la materia. Al respecto, dice que “en ausencia de un ajuste significativo de cómo miles de millones de humanos llevan a cabo sus vidas, es probable que partes de la Tierra se vuelvan inhabitables y otras partes horriblemente inhóspitas, tan pronto como a fines de este siglo”.

Señala que las alteraciones climáticas provocarán que Miami, Bangladesh y otras bajas áreas costeras podrían perderse; que las olas de calor y las sequías causarán eventuales disminuciones significativas en la productividad agrícola; que los vectores de enfermedad liberados por el derretimiento del hielo polar o por la expansión de los rangos geográficos de los vectores existentes podrían provocar el regreso de viejas plagas; que se registrarán descensos significativos en las capacidades cognitivas humanas por la posible triplicación de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, y que los niveles crecientes de smog causarán millones de muertes prematuras.

No hace falta ser “compañerita” o “camarada” para reconocer esos fenómenos, ni tener una conducta contradictoria con “los cánones de la todavía civilizada sociedad occidental”, o actuar según los meros impulsos sin “pensar de manera formal”, como Zoé Valdés le imputa a Greta.

Resulta francamente increíble que un hecho constatado y compartido por la comunidad científica mundial y reconocido por el sistema internacional, sea descalificado sin mayores trámites por la escritora anticomunista, para la cual las palabras de la joven no serían más que “barbaridades que (…) suelta por su inexperta boca provenientes de su más inexperto cerebro, todavía en formación, desde que abandonó la escuela, hace más de un año (…) en su histérico y lloriqueante discurso en la ONU (…) sólo tiene en el cerebro esquemas muy perturbados de la realidad, consignas, lemas que le habrán inculcado”…

Para Zoé Valdés es muy grave que Greta no hable de los “horrores del comunismo”, mientras desde el campo de la izquierda surgen voces que la cuestionan por no propugnar el socialismo como única respuesta a la crisis climática…

Claro, la joven también podría ser cuestionada por no referirse a todos los otros grandes problemas de la humanidad… Es realmente impresionante tanta estulticia. O mala intención. Greta Thunberg ha asumido una bandera de lucha, es cierto. Pero se remite a uno de los más significativos problemas que enfrenta la humanidad, la crisis climática, porque en su resolución se juega la vida misma de la humanidad y todas las formas de vida en la Tierra. Ha contribuido a generar conciencia sobre ese fenómeno, a mostrar su imbricación con la ideología del crecimiento económico sin límites, a instalar la idea de la “justicia ambiental”, a movilizar conciencias en todo el mundo, en particular en los más jóvenes de los jóvenes. No es poco.

Por cierto, no se entiende que relación tendría ello con promover “un sistema totalitario (…) anudando la soga al cuello a su generación y a las futuras generaciones”. La escritora anticomunista dice que los adultos que aplaudieron a Greta tenían “ignorancia u odio” en sus cerebros. Más bien pareciera que esas son las enfermedades que afectan a los que se han obsesionado ahora en atacar a una joven, que no es mesías ni redentora, pero hace un aporte a una tarea gigantesca: la construcción de un nuevo futuro, con sustentabilidad.

Imagen: Noticias de Naciones Unidas.

Por Víctor Osorio. El autor es periodista.

Santiago, 10 de octubre 2019.

Crónica Digital.

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2 Comentarios

  1. Zoé Valdés , cubana anti progresista , anti ecologista , escribe ,es famosa “donde debe ser”(donde vive?) ,y me asombra que sea famosa en “crónica digital” , diario supuestamente progresista que debe mostrar al enemigo , pero no pactar con el mostrando su diatriba anti humanista y anti pueblo.

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